Foto: Cuartoscuro

La falta de seguridad en la frontera México-Guatemala, que incluye la ausencia de soldados y oficinas de control de pasaportes, la convierten en el “camino fácil” para que los cárteles de Centroamérica traspasen el humilde letrero hecho a mano que indica: “México empieza aquí”.

Según un reportaje del influyente diario The Washington Post, con el creciente poder de las organizaciones del crimen organizado, las posturas políticas estadounidenses y latinoamericanas se han centrado en la situación de Guatemala, en el contexto de la Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica –que sesionará hoy y mañana en la capital guatemalteca–; incluso, la administración del presidente Barack Obama prometió a la región 200 millones de dólares en ayuda para luchar contra el narcotráfico.

El texto, autoría de los periodistas Nick Miroff y William Booth, destaca que si bien el interés de los gobiernos está latente, la intención no ha sido lo suficientemente sólida para lograr un resultado óptimo: “Ante el ‘aparente’ descuido por parte de la patrulla fronteriza mexicana frente al territorio guatemalteco, la embajada de Estados Unidos en México plantea que únicamente hay 125 oficiales que monitorean la frontera, contra los 30 mil policías que resguardan el límite de México con Estados Unidos”.

Sin embargo, los reporteros aclaran que México no es el único que tiene recursos limitados en esta vigilancia. Wikileaks emitió un cable en 2010 en el que señala que Guatemala utilizaba únicamente un helicóptero y cinco pick-ups para la tarea, lo que evidencia un austero presupuesto en la materia.

Con herramientas que no son lo suficientemente poderosas como para hacer frente a la situación del transporte ilegal de drogas y ser una frontera que, por su peligrosidad, está calificada como “fuera de control”, el presidente de Guatemala Álvaro Colom extendió un estado de emergencia en la frontera con Peten además de pedir ayuda junto con México a Estados Unidos para detener la expansión del cártel de “Los Zetas” en Centroamérica, expone el texto.

“La línea que divide a las junglas de México y Guatemala parece ser invisible para las autoridades de ambos países, ya que al no tener una cultura de denuncia arraigada y al desear abarcar en demasía el combate con el narcotráfico se provocan descuidos por los detalles en esta frágil frontera”.