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Alejandro De la Garza

01/10/2022 - 12:03 am

López Obrador y la utopía cardenista

“Tanto Cárdenas como AMLO forjaron sus imágenes públicas con base en su proximidad simbólica y física a las clases populares, destacando su origen popular y su participación en luchas sociales”.

López Obrador con los familiares de los estudiantes desaparecidos en Iguala. Foto: Especial.

El sino del escorpión lo llevó a indagar en las semejanzas entre los liderazgos de los presidentes Lázaro Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, a quienes desde la óptica liberal tradicional se juzga como representantes clásicos del populismo de izquierda en México. La comparación resulta enriquecedora, toda proporción guardada y considerando el contexto histórico y político de cada época, además de las condiciones económicas, sociales e ideológicas en las cuales se encontraba el país al momento del surgimiento de ambos liderazgos. El alacrán sintetiza estas similitudes.

Tanto Cárdenas como AMLO forjaron sus imágenes públicas con base en su proximidad simbólica y física a las clases populares, destacando su origen popular y su participación en luchas sociales. En su libro El cardenismo, una utopía mexicana (1994), Adolfo Gilly ve en el gobierno de Cárdenas “una utopía escrita no en los libros sino en el imaginario de una época, un principio-esperanza”. Es obvio que el gobierno de López Obrador representa justamente un principio-esperanza para millones de mexicanos, “los de abajo”, sí, pero no nada más.

En busca de los paralelismos entre ambos presidentes, el escorpión consultó al estudio de 2019 de la investigadora Melissa Amezcua Yépiz, de la Universidad de Guadalajara, donde caracteriza la visión política de Cárdenas como un “ethos incluyente y redistributivo, una forma de gobierno en mayor sintonía con la efervescencia social y política posrevolucionaria”. Este ethos (incluyente y redistributivo) y este imaginario, valga decir, también están presentes en el estilo y la política de un López Obrador impregnado de ecos cardenistas.

Este estudio comparativo, Construcción del líder populista: dos episodios mexicanos paradigmáticos, Lázaro Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador (2019), puntualiza algunas similitudes en la construcción de ambos liderazgos políticos. Cárdenas llegó a la Presidencia en 1934, a la sombra de Calles, pero buscó y logró con rapidez estratégica un enorme apoyo popular mediante políticas redistributivas y agrarias, alianzas regionales y la organización corporativa de los sectores obrero, campesino, popular y del ejército dentro del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Con ello obtuvo fuerza suficiente para obligar al “jefe máximo” al exilio y así consolidar su poder.

López Obrador, por el contrario, llegó a la Presidencia con el más amplio apoyo electoral y popular de la historia, mediante una constelación de alianzas electorales grandes y pequeñas, una extraordinaria movilización de masas y el establecimiento de una relación directa con una población heterogénea y desorganizada “cuya autonomía y empoderamiento político”, no obstante, han sido cuestionados al estar mediados no exclusivamente por mecanismos institucionales, sino también por prácticas clientelares, según la perspectiva de la investigadora Amezcua Yépiz, tema resuelto por la administración obradorista mediante la institucionalización constitucional de los apoyos a esa población heterogénea y desorganizada.

En su presentación como líderes populares auténticos y alternativos a las élites políticas existentes, las biografías de Cárdenas y López Obrador coinciden, pero ninguno era una figura externa o ajena a la política de su época y ambos contaban con una activa participación en las estructuras políticas dominantes. Ya con el poder político y el apoyo popular, Cárdenas logró desmantelar la jerarquía existente (el callismo) y renovar y reforzar la estructura del partido. A su vez, AMLO basó su campaña en su diferenciación de la élite política corrupta y conservadora, la mafia del poder, y ha sostenido un enfrentamiento continuado y con diferentes grados de intensidad con los poderes fácticos en lo político, económico e intelectual, así como con poderes criminales organizados.

Cárdenas y el PNR. Foto: memoriapolíticademéxico.org.

El presidente michoacano asumió la misión de lograr los ideales de justicia social y redistribución surgidos de la revolución y truncados hasta entonces. Al tabasqueño, la lucha proclamada por una Cuarta Transformación histórica le ha ganado apoyo ferviente, pero también críticas por la “soberbia de tratar de pasar así a la historia”. Desde la perspectiva de la “crítica democrática liberal vigente” —como ella misma lo aclara—, la investigadora señala “el carácter demagógico y autoritario de los estilos y prácticas de ambos líderes”, y califica este fenómeno como “afrenta a los valores liberales del estado de derecho, la separación de poderes y el individualismo”.

Ambos políticos comparten también la preocupación por erradicar de la política las prácticas inmorales y la acumulación de privilegios y riquezas por parte de los funcionarios del gobierno. Y también enfrentan una corrupción profundamente arraigada en un aparato político desacreditado y degradado. Otras coincidencias destacadas por Amezcua Yépiz se refieren al desdén de ambos por los atributos simbólicos y materiales asociados con el poder, a la elección de espacios cercanos para la interacción con la ciudadanía y al empleo estratégico de los medios de comunicación. Lo que para Cárdenas fue la utilización de la radio y la creación de La Hora Nacional, para López Obrador son las redes sociales y su conferencia Mañanera.

Varias otras similitudes son revisadas en el texto, pero un capítulo revelador analiza el discurso agitador y de antagonismos suscitado, en su momento y sus condiciones, por los dos presidentes de México. Recordemos las luchas ideológicas de Cárdenas por la educación socialista y la confrontación de esos años entre el nacionalismo y el “universalismo”, así como los enfrentamientos directos con grupos religiosos radicales, además de la batalla épica por la nacionalización petrolera, para volver luego al presente y escuchar los discursos críticos de López Obrador sobre el neoliberalismo, el poder económico y sus representantes, sobre la prensa y los medios convencionales o conservadores, y sobre las élites intelectuales beneficiadas por los regímenes anteriores. Asimismo, y con mayor detalle, habría que revisar también los violentos discursos clasistas y de odio dirigidos directa y específicamente contra el Presidente mexicano y sus votantes y seguidores.

Sin duda hay algo del carisma del político michoacano en el político tabasqueño: un carisma construido poco a poco en la proximidad constante con la gente de municipios, pueblos y comunidades donde jamás habían visto de cerca a un presidente, hasta la llegada de Cárdenas, y donde sucedió algo semejante con los recorridos de López Obrador durante su campaña de 12 años.

El alacrán afila su aguijón para volver al libro de Gilly y su descripción del régimen de Cárdenas como un gobierno anclado en un sólido principio de realidad (prueba, error, corrección), y añade: “pero en el corazón profundo de ese pragmatismo gobernante ardía una utopía compartida, un ideal imaginado por todos…”. ¿Hay una utopía compartida, un ideal imaginado mayoritariamente en el obradorismo?

Alejandro De la Garza
Alejandro de la Garza. Periodista cultural, crítico literario y escritor. Autor del libro Espejo de agua. Ensayos de literatura mexicana (Cal y Arena, 2011). Desde los años ochenta ha escrito ensayos de crítica literaria y cultural en revistas (La Cultura en México, Nexos, Replicante) y en los suplementos culturales de los principales diarios (La Jornada, El Nacional, El Universal, Milenio, La Razón). En el suplemento El Cultural de La Razón publicó durante seis años la columna semanal de crítica cultural “El sino del escorpión”. A partir de mayo de 2021 esta columna es publicada por Sinembargo.mx
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