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Lydia Nava

01/11/2022 - 12:02 am

Asumimos compromisos juntos

“entre el 2018 y 2020 el porcentaje de población en situación de pobreza aumentó de 41.9 por ciento a 43.9 por ciento. De acuerdo con el Coneval, México a diferencia de muchos otros países no se ha recuperado económicamente del efecto de la pandemia”.

“La desigualdad de oportunidades y de ingresos aumentan bruscamente, mil 300 millones de personas en todo el mundo viven en pobreza multidimensional, y casi la mitad de ellas son niños y jóvenes”. Foto: Elizabeth Ruiz, Cuartoscuro

El pasado 17 de octubre recordamos el 30º aniversario del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, con el tema: “Dignidad para todos en la práctica: Los compromisos que asumimos juntos por la justicia social, la paz y el planeta”, señalando que la pobreza no sólo es la falta de ingresos, sino un fenómeno multidimensional, que integra la falta de capacidades básicas para vivir con dignidad.

El gran pilar de todos los derechos fundamentales es la dignidad, inherente a todas las personas.
Frente a nosotros el reto es reconocer y promover el respeto a la dignidad de la persona, como centro y fin de toda actividad económica y social, para con ello poder ejercer en absoluta libertad sus derechos.

La desigualdad de oportunidades y de ingresos aumentan bruscamente, mil 300 millones de personas en todo el mundo viven en pobreza multidimensional, y casi la mitad de ellas son niños y jóvenes.

Esta es nuestra realidad a pocas semanas de concluir el año 2022, un año diferente en el que hablamos de recuperación y de “normalidad”, retornamos ya a la presencialidad en las escuelas, en los lugares de trabajo; sin embargo, es evidente que dicha recuperación no es total, por el contrario, visualizamos grandes pendientes en este nuevo regreso.

En México 55.7 millones de personas viven en situación de pobreza, de los cuales 10.8 millones se encuentran en extrema pobreza; sin embargo, según cifras de Coneval, 66.9 millones de personas tienen un ingreso inferior a la línea de bienestar, es decir, no ganan lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas.

La incidencia de pobreza más alta se da en las zonas rurales y en la población indígena, así como en niños y adolescentes; es decir, personas de 0 a 17 años de edad registraron la mayor incidencia de pobreza en 2020, enfrentando con ello falta de acceso a servicios básicos de vivienda y alimentación, a la educación, salud y seguridad social.

Las cifras han ido en incremento, entre el 2018 y 2020 el porcentaje de población en situación de pobreza aumentó de 41.9 por ciento a 43.9 por ciento. De acuerdo con el Coneval, México a diferencia de muchos otros países no se ha recuperado económicamente del efecto de la pandemia.

Tenemos frente a nosotros la gran oportunidad de evaluar los objetivos y metas de los diferentes programas sociales, medir y conocer qué porcentaje de la población logra superar su condición de pobreza y vivir dignamente después de ser parte de algún apoyo social, logrando prescindir del mismo.
Sin duda, los programas sociales son necesarios ante nuestra realidad; sin embargo, no deben depender éstos únicamente de transferencias monetarias a los diferentes grupos sociales.

La estrategia debe ser global para superar a la pobreza, donde los apoyos sean sólo un medio, pero como fin logremos la vida digna de cada una de las personas, de la mano con los programas sociales se debe trabajar en una estrategia integral.

La Coparmex en conjunto con el sector empresarial y la sociedad civil organizada ha planteado un Modelo de Desarrollo Inclusivo, como un amplio camino para poder generar mejores condiciones de vida para todas las familias y propone 7 acciones:

1. Cambiar el modelo de reparto de subsidios generales por una aplicación focalizada de los programas sociales, y así evitar la exclusión de los hogares de menores ingresos.
2. Retomar el concepto del Coneval en el que se considera que una persona está en situación de pobreza cuando su ingreso es menor a la línea de bienestar, y que éste sea el estándar mínimo de ingresos. Es por ello que desde el 2018 la Coparmex ha impulsado el incremento gradual del salario mínimo y junto con esta propuesta se trabajan en diferentes iniciativas para mejorar las condiciones laborales.
3. Garantizar que los empleos a los que accede la población vulnerable cuenten con seguridad social.
4. Igualdad de oportunidades, con ello terminar con la brecha de género.
5. Políticas de fomento al emprendimiento, así como a la economía social y solidaria.
6. Avanzar en la construcción de un sistema universal de protección social, dando prioridad a la atención primaria en salud.
7. Establecer un esquema de transferencias monetarias de emergencia para las personas que pierden su medio de sustento, como asignación temporal.
El compromiso es en conjunto, basado en el respeto a la dignidad humana, acompañado de acciones solidarias entre sociedad y gobierno, con absoluta convicción de que no podemos pensar en crecimiento económico sin desarrollo social y equidad de oportunidades. #OpiniónCoparmex

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