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AMLO descarta sanciones a Sedena por hackeo que permitió filtraciones de información

02/10/2022 - 4:33 pm

López Obrador no buscará sancionar al personal de la Sedena por el hackeo que sufrió durante un cambio de su sistema cibernético que reveló el estado de salud del Presidente, tareas que se le dan al Ejército y abusos de poder.

Ciudad de México, 2 de octubre (SinEmbargo).- El Presidente Andrés Manuel López Obrador descartó este domingo que se vaya a sancionar al personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por el ataque cibernético que dejó al descubierto miles de documentos militares.

“No, no, yo soy partidario que no. Es que la gente sanciona y no les gusta esas cosas”, respondió a los medios de comunicación que lo esperaban al finalizar la inauguración de una sucursal del Banco del Bienestar en Oaxaca.

Con una sonrisa, el mandatario federal contestó que no habrá consecuencias para el Ejército por la gran cantidad de correos y más comunicaciones electrónicas que fueron filtrados por un grupo de hackers.

Entre la información compartida al periodista Carlos Loret de Mola y a El País, se revelaron detalles sobre el estado de salud del Presidente, y otros temas que se dieron a conocer por diferentes vías mientras la Sedena realizaba un cambio de sistema.

El Presidente López Obrador rechazó ser partidario de sancionar a las personas. Foto: Gobierno de México

El Ejército en los zapatistas. El Ejército en el Tren Maya. El Ejército en la salud del Presidente. El Ejército en las toallas personales del General Secretario Luis Cresencio Sandoval. La mayor filtración de información sobre la Sedena revela el enorme poder que tienen los militares sobre la vida civil en el país. Construyen, resguardan, pero también espían. Y mucho.

Las revelaciones dadas a conocer por la Comisión de la Verdad sobre Ayotzinapa exhiben a una fuerza castrense infiltrando movimientos sociales hace apenas ocho años. Ahora, las filtraciones reveladas esta semana muestran a los militares combatiendo a los capos de la droga en México, pero también vigilando a los indígenas zapatistas en las montañas de Chiapas. El diario español El País obtuvo más de cuatro millones de documentos con conversaciones, órdenes, partes, estados de cuentas y notas informativas entre mandos altos y medios que confirma lo mismo: una fuerte presencia de los militares que ha crecido ahora hacia su lado constructor.

Quizá la filtración no se haya dado en el mejor momento de la vida nacional. El Gobierno se enfrenta a los partidos de oposición porque quiere que el Ejercito se mantenga en tareas de seguridad hasta el 2028. Sea real o sea electoral la preocupación de los partidos, lo cierto es que la última información sí habla de los riesgos que puede tener una Nación, la que sea, con cada vez más tareas civiles entregadas a lo militares.

Entre los documentos de la Sedena, obtenidos por un grupo denominado “Guacamayas” –difundidos por Carlos Loret–, se dijo que el Presidente mexicano tiene gota, hipotiroidismo y angina inestable de riesgo grave. Incluso, el 2 de enero de este año una ambulancia aérea del Ejército trasladó a López Obrador al Hospital Central Militar de la Ciudad de México, con diagnóstico grave.

La información fue confirmada por López Obrador al día siguiente en su conferencia de prensa matutina, quien aseguró que era “verídica” pero estaba siendo atendido. En cuanto al ataque que reveló sus padecimientos, compartió que se trata de un robo de información a través de mecanismos externos, en el que se extraen estos archivos, aunque señaló que “no hay nada que no se sepa”.

El grupo que se hace llamar Guacamaya, integrado por elementos anónimos que dicen ser guerreros por la justicia social, dice utilizar el hackeo para sacar a la luz la injusticia y la corrupción en defensa de los pueblos indígenas. Anteriormente, piratas cibernéticos que utilizan ese mismo nombre robaron y dieron a conocer los correos electrónicos de una compañía minera que desde hace tiempo enfrentaba acusaciones de violaciones a los derechos humanos y daños al medio ambiente en Guatemala.

Los 10 terabytes de información robados por el grupo también incluyen correos electrónicos de las fuerzas armadas de El Salvador, Perú y Colombia, y de la Policía Nacional salvadoreña. Aparentemente México fue el país que sufrió el mayor robo de datos.

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