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Los Pinos reservó las encuestas en las que sustentó la Reforma Energética, y las abrirá hasta 2018

03/04/2017 - 12:04 am

#DatosCerrados | En la baja aprobación del Presidente Enrique Peña Nieto –19 por ciento, de acuerdo con GEA-ISA–, las reformas estructurales han sido un factor de peso. Un estudio de opinión de Buendía & Laredo refiere que para la población, las enmiendas constitucionales son “lo peor” que el Primer Mandatario ha hecho hasta ahora. La energética se distingue como una de las menos populares, sólo después de la hacendaria, según el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados. En 2013, el Presidente obtuvo sus propias evaluaciones de la percepción de esa reforma en la población. Según la respuesta a un ciudadano mediante el INAI, Los Pinos ordenó encuestas para sustentar la Reforma Energética. Si los resultados del ejercicio fueron adversos o favorables, no puede saberse ahora porque se encuentran reservados hasta noviembre de 2018; es decir, cuando Enrique Peña Nieto se haya ido.

Enrique Peña Nieto, Presidente de México, en la promulgación de la Reforma Energética. Luego vendría el escándalo “casa blanca”. La aceptación a su trabajo empezaría a caer. Foto: Isaac Esquivel, Archivo Cuartoscuro.

Ciudad de México, 3 de abril (SinEmbargo).- En 2013, el Presidente Enrique Peña Nieto ordenó algunas encuestas que sirvieron de sustento de la iniciativa de la reforma energética; pero Los Pinos clasificó como reservado el contenido de ese ejercicio hasta noviembre de 2018, fecha en que habrá concluido la presente Administración.

Lo anterior, de acuerdo con la respuesta que dio la Presidencia de la República a un ciudadano quien quiso conocer las encuestas ordenadas por Los Pinos que sirvieron de sustento en la toma de decisión del Gobierno federal para la elaboración de la reforma energética. La Coordinación de Opinión Pública de la Primera Magistratura contestó que los ejercicios de opinión efectuados en 2013 fueron clasificados como reservados debido a su “vigente relevancia para la toma de decisiones”.

El impulso de esta enmienda constitucional –la más revolucionaria por tratarse del petróleo que tiene un significado político y económico para los mexicanos- no se reflejó en la aceptación a la gestión del Primer Mandatario que en estos días se encuentra en 19 por ciento, la cifra más baja para cualquier Presidente en su quinto año de Gobierno, de acuerdo con GEA-ISA. Al contrario, según los especialistas, parte de la inconformidad de los mexicanos se debe a que la población no cree o cree muy poco en las bondades de las reformas peñanietistas o no acepta que hayan ayudado para “mover a México”.

La encuesta de Buendía & Laredo refiere que la población indica que las reformas estructurales son “lo peor” que el Presidente ha hecho hasta ahora. Sólo siguen en la lista la falta de combate a la delincuencia, el problema magisterial en Oaxaca y pocas acciones ante la contingencia económica. La Encuesta Nacional sobre las Reformas Estructurales del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados indica que la energética es una de las reformas con menor aprobación (37 por ciento de la población la desaprueba), sólo después de la hacendaria (30 por ciento).

Las encuestas que se encargaron desde Los Pinos en 2013 y 2014 estaban reservadas hasta 2015 y 2016. SinEmbargo MX solicitó la información dado que los plazos de clasificación se habían cumplido. Es decir, el contenido de las encuestas de Peña Nieto era información abierta y entre estas, se encontraría las que concernían a la reforma energética. Pero la respuesta fue que la Presidencia solicitó ampliar el plazo de reserva hasta noviembre de 2018.

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Según el Presidente, la reforma energética se hizo justo para impulsar el crecimiento del país. Cuando, el pasado 18 de marzo, conmemoró el 79 aniversario de la expropiación petrolera, Peña Nieto realizó una enérgica defensa de la participación de la iniciativa privada en el sector petrolero nacional. Dijo que ante el declive de la producción petrolera mexicana había dos caminos: seguir por el mismo, el cual implicaba producir cada menos petróleo o emprender en la transformación.

“A quienes afirman que el sector energético y Pemex no debieron abrirse a las alianzas y a la inversión privada, quienes lo sostienen, obran, o bien por irresponsabilidad o bien por desconocimiento”, exclamó Peña Nieto.

El objetivo de la Reforma Energética fue incluso parte de su campaña electoral. En su libro México, la gran esperanza, se lee en el capítulo tercero, dentro del apartado “Impulsar una nueva reforma energética”: “… Es necesario tomar medidas mucho más audaces para revigorizar nuestro sector energético; para lograrlo tendremos que despojarnos de las ataduras ideológicas que impiden detonar el potencial de Pemex como gran palanca del desarrollo nacional”.

Enrique Peña Nieto será recordado como el Presidente que modificó el escenario del petróleo, pero no será hasta noviembre de 2018, una vez que esté fuera de la residencia oficial de Los Pinos, cuando sus argumentos (los que pudo adquirir a través de encuestas desde Los Pinos) puedan ser conocidos.

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