Daniela empezó a dar conciertos profesionalmente a los ocho años, ahora a punto de cumplir 16 y estudiar en el extranjero regresa a México, con su primer disco que estará disponible en plataformas digitales para fortalecer su vínculo con el público joven y acercarlo a la música clásica.

Ciudad de México, 3 de junio (SinEmbargo).– Daniela Liebman nació en Guadalajara, Jalisco, el 14 de junio de 2002. Desde los cinco años su padre la introdujo al mundo del piano y la música clásica y tres años después debutaba al lado de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes tocando el Concierto para piano no. 8 de Mozart. Ha demostrado su talento en recintos de Europa, Estados Unidos y Sudamérica y los próximos 8 y 10 de junio tocará por segunda vez en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Magazine platicó con la pianista de 15 años sobre sus planes, la cultura musical mexicana, hobbies y el valor que la música y los viajes tienen en su vida.

– ¿Cuáles son tus planes a corto plazo?

– Voy a estar en Bellas Artes el 8 y el 10 de junio tocando con la Sinfónica Nacional por primera vez, estoy muy emocionada de finalmente regresar a Bellas Artes después de cuatro años y de finalmente compartir este material con mi gente mexicana. Además el 1 de junio salió mi primer álbum, en León toqué piezas de Manuel M. Ponce, de Schubert y de Chopin. Durante todo el mes daré una gira en Sudamérica.

Estoy muy emocionada porque el disco lo pude grabar en los estudios Yamaha, ya que soy artista Yamaha internacional, la más joven.

– Has viajado mucho, te has presentado en recinto muy importantes a nivel internacional, ¿cómo te sientes de regresar a México en uno de los escenarios más emblemáticos del país?

– Es un honor enorme tocar ahí, especialmente con los músicos de la Sinfónica Nacional y no hay un lugar como México, no hay como tu hogar. Me gusta mucho tocar ahí por la calidez de la gente que me han apoyado tanto, que se siente muy bonito poder compartir mi música, especialmente en un teatro tan bonito y majestuoso como Bellas Artes. Me siento muy suertuda de tener esa oportunidad.

– ¿Consideras que en México existe una cultura musical, refiriéndonos específicamente a música clásica?

– Las piezas que toco de Manuel M .Ponce es música mexicana y definitivamente tiene una cualidad que cuando la toco sí puedo sentir la cultura mexicana en la música, los colores o el sentimiento que proyecta en la construcción de la pieza, me recuerda muchísimo a la calidez mexicana. México tiene una historia de cultura especialmente clásica también y se me hace muy padre poder compartir eso.

Además de música clásica, a Daniela le gusta escuchar jazz y rock clásico. Foto: Cortesía Daniela Liebman

– En cuanto al público, ¿hay un verdadero interés en la gente por asistir a este tipo de eventos?

– Sí he visto a muchos jóvenes y es algo que me gusta mucho, por mi edad que empecé a dar conciertos a la edad de ocho años, atrajo mucho la atención de muchos padres que llevaron a los niños y tuve la oportunidad de compartir eso con una generación más joven, ya que la música clásica no es muy popular con gente de mi edad, pero por ejemplo, en el álbum que va a salir también lo vamos a lanzar digitalmente en Spotify y en iTunes, que conecte con gente más joven.

Pero sí he visto que la gente mexicana sí se identifica mucho sus raíces culturales, especialmente con la música.

– ¿Cuáles han sido los principales obstáculos que has encontrado a lo largo de tu carrera?

– Como empecé con el piano más como un hobbie, no hubo muchas dificultades porque no lo tomaba tan en serio, pero luego empecé a competir a la edad de ocho años y a estudiar con un maestro. Todo iba bien, pero al momento de seguir al maestro que yo pensé era correcto, terminamos en los Estados Unidos. Es muy importante estar en un ambiente con otra gente que está haciendo lo mismo y tener oportunidad de escuchar conciertos de los músicos más buenos y famosos en el mundo que vienen mucho a Texas, no sé porqué (ríe) pero sí me ha tocado escuchar muchos músicos aquí y supongo que en México como no es tan increíblemente popular, no tuve esa oportunidad, así que mudarme aquí musicalmente sí me ayudó pero extraño México todos los días.

En música a veces es frustrante cuando no te salen las cosas, pero la belleza de la música supera todo lo que esté alrededor de ti y no importa qué obstáculos haya, siempre poder regresar al piano y tener una base donde te sientes centrado, no creo que haya nada en el mundo que pueda afectar eso, así que yo sigo feliz.

– ¿Alguna vez recibiste apoyo del Gobierno mexicano?

– Sí he recibido, de parte de Maraki [María Cristina Irina García-Cepeda García] me ha ayudado mucho porque es una carrera bastante costosa y cuando estaba en el instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) nos ayudó algunas veces y definitivamente cuando vas a muchos festivales a estudiar y son internacionales, te sirve. No estoy segura cómo estén los programas de música en México, ya que no vivo ahí más que uno o dos meses al año.

– ¿Cómo fue tu proceso de profesionalización?

– Empecé a tocar el piano a la edad de cinco, mi padre fue la persona que me introdujo. Me gustó y empecé a platicar una hora al día y poco a poco fuimos tomando la situación más en serio y a los 7-8 años estaba compitiendo nacional e internacionalmente. A los 10 fue cuando empecé a trabajar y dar conciertos profesionalmente y a los 11 cuando toqué en Carniege Hall tuve la suerte de que un manager me descubriera y me firmara en una agencia internacional. Así que fue algo muy natural cuando empecé a tocar el piano y la situación fue evolucionando así, se presentaron las oportunidades.

– ¿Crees que se nace con talento musical o se puede desarrollar?

– Cada persona es diferente y es difícil aplicar una regla a todos pero yo creo que sí se nace con un talento, con una habilidad y sí lo necesitas si quieres llegar a ser un músico profesional para competir a nivel internacional. También creo que se necesita para poder transmitir sentimientos a otra gente pero no significa que el talento es lo único que necesites para tocar bien, es muchísimo trabajo y eso es lo más importante porque con trabajo puedes lograr lo que sea, aunque no seas la persona que tenga la cantidad máxima de talento, si te gusta, si lo amas y si trabajas vas a llegar a un nivel muy alto y técnicamente vas a poder tocar lo que quieras. Que lo ames es lo más importante porque lo vas a disfrutar de todas maneras.

“Si te gusta, si lo amas y si trabajas vas a llegar a un nivel muy alto y técnicamente vas a poder tocar lo que quieras”. Foto: Cortesía Daniela Liebman

– ¿Cuál ha sido el escenario que te ha impactado más?

– Bellas Artes, la primera vez que toqué en el Degollado (en guadalajara) y Carniege Hall (en Nueva York), ese fue espectacular. Solamente salir y saber quién tocó ahí, crea un sentimiento muy especial en el aire cuando sales y estás en la misma posición y en el mismo escenario es algo que te inspira muchísimo como persona y como músico. Bellas Artes es uno de mis favoritos, es espectacular, no hay otra palabra.

– Dicen que la cultura y el arte tienen un poder transformador, ¿crees que si en México se le diera más importancia a la enseñanza musical, seriamos un mejor país?

– Yo creo que con la música puedes mejorar lo que sea, entonces viendo la situación de esa manera, sí. Porque desarrolla el cerebro de una manera que ningún otro hobbie o actividad lo puede hacer, especialmente para niños. La otra cosa es que es una expresión del alma, del humano, es el arte y con el arte mejoras lo que sea, el arte siempre está ahí, evolucionando, creciendo y lo hace todo mejor. Para mí no hay día sin eso, a cualquier persona le puede dar pasión, sentido a la vida, te metes a otro mundo y también enfocarse en algo tan bonito e inspirador te puede dar un propósito a la vida que es muy saludable.

–  Como pianista profesional que empezaste desde muy pequeña, ¿qué consejo le darías a los papás?

– Algo muy importante es escuchar música, tu oído se va acostumbrando, entiendes mejor y es más fácil tocar, dejarte llevar y mientras más escuchas más te gusta. La música clásica es algo que te envuelve poco a poco, hay gente que la primera vez que la escucha no le encanta, cuando yo era muy niña y mis papás me llevaban a conciertos, me dormía a la segunda parte porque ya no aguantaba pero poco a poco me fue gustando más, practicaba sola y era lo que más me gustaba hacer.

Es muy importante llevar a los niños a conciertos, tal vez darles clases de música, exponerlos a la música porque a una edad muy temprana ellos no tienen el poder de tomar esa iniciativa, así que es muy importante el rol del padre.

– Además de música clásica, ¿qué otro tipo de música escuchas?

– Me encanta el jazz y el rock clásico.

– ¿Tienes alguna opinión del reggaetón?

– (Ríe) No lo conozco mucho, verdaderamente lo único que toco y escucho casi es música clásica y no estoy muy familiarizada con otros géneros, especialmente como no estoy en una escuela normal no entré mucho a esa etapa, no soy muy fiestera, entonces no conozco muy bien, pero definitivamente lo clásico es lo mío.

– Has viajado muchísimo, ¿cómo dirías que te ha enriquecido profesionalmente y como persona?

– Para mí viajar es mi cosa favorita, me encanta al mismo nivel que me gusta la música. He aprendido muchísimo, me encanta la experiencia de descubrir y explorar una cultura nueva, enriquece tu forma de pensar, te da otros aspectos, otro ángulo de la vida, ir de país en país comparando y disfrutando de culturas nuevas es algo que no te lo puede dar cualquier otra actividad. Es muy especial conocer la vida de otra gente y poder conectarse, especialmente a través de la música, porque cuando tocas para públicos diferentes reaccionan distinto, se siente diferente y poder percibirlo a través del escenario, darles algo a ellos y que ellos te den algo a ti es una conexión muy particular, definitivamente me ha inspirado mucho y me siento muy afortunada de haber podido tener estas experiencias.

En la música siempre es importante tener algo que quieres comunicar y conocer otras culturas y todo lo que tenga que ver con el arte, la naturaleza, todo eso te da ideas, te inspira y te forma una opinión que quieres compartir con la gente.