El servicio educativo de las universidades y los proyectos en materia de infraestructura física de las sedes educativas, son el centro del programa, pero “es necesario repensar cuál es el problema que pretende resolver el programa y cómo lo va a hacer”.

Los datos expuestos por el programa y sus informes oficiales no son consistentes las cifras del total de personas que estudian en las sedes.

Ciudad de México, 3 de agosto (SinEmbargo).- “El problema público que el programa Universidades para el Bienestar Benito Juárez García busca atender es relevante, ya que la exclusión educativa y el aumento de la cobertura en el nivel superior es actualmente una de las prioridades de la política educativa en México”, aseguró el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Por ello recomendó que al consolidarse los 100 institutos académicos planeados, se debe considerar la permanencia y la eficiencia terminal de quienes se inscriban en ellas.

El Coneval dio a conocer la Evaluación de Diseño con Trabajo de Campo 2019-2020 del Programa Universidades para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJG) de la que concluyó que el alcance planteado por la Secretaría del Bienestar debe ampliarse.

“La Evaluación de Diseño con Trabajo de Campo 2019-2020 realizada a 17 programas sociales prioritarios analiza tanto el diseño como el funcionamiento del programa con base en la realización de trabajo de campo para valorar y comprender, de forma integral, los desafíos que los programas encaran en los distintos contextos en donde se impblementan”, destacó el Consejo.

Las Universidades para el Bienestar surgieron como”una propuesta pedagógica gratuita, accesible y pertinente” para quienes tengan el bachillerato terminado, pero que hayan sido excluidas o rechazadas por las universidades públicas a nivel licenciatura. “Además, contribuye a aumentar la disponibilidad de infraestructura educativa de nivel superior en municipios donde la oferta ha sido tradicionalmente poca o escasa”, asegura el programa.

En 2019 se le asignó un presupuesto de mil millones de pesos, de los que se ejercieron 957.6 millones (95.8 por ciento). Este año se le asignaron 987.4 millones de pesos.

El Coneval observó que dos elementos definen los objetivos del programa: el servicio educativo de las universidades y los proyectos en materia de infraestructura física de las sedes educativas. “Sobre lo anterior, es necesario repensar cuál es el problema que pretende resolver el programa y cómo lo va a hacer”, puntualizó.

Como elemento positivo destacó que el modelo educativo busca elaborar una propuesta pedagógica con base en las necesidades sociales y económicas de las regiones, pertinente y necesario para contribuir al arraigo comunitario. Además, promueven el arraigo cultural al buscar impartir estudios de lenguas originarias.

Esta propuesta “toma en cuenta las desigualdades en los conocimientos adquiridos durante el bachillerato” para lo que realiza una valoración de alumnas y alumnos y, con ello, un curso de recuperación de conocimientos que subsane la desigualdad educativa.

“El programa busca promover el sentido comunitario de las y los alumnos inscritos y sus familias, la planta docente y todo el personal que colabora en la operación de cada una de las sedes. Para ello, plantea la realización de prácticas comunitarias y profesionales de los estudiantes y que a través de éstas se fortalezcan los conocimientos adquiridos en clase”, agregó.

Por otro lado, otro elemento que promueve la participación comunitaria son los proyectos de edificación y/o rehabilitación de las sedes educativas.

El Consejo encontró articulación de las UBBJG y el programa Jóvenes Escribiendo el Futuro, de la Secretaría de Educación Pública. El último otorga becas a las y los estudiantes en la totalidad de dichas sedes educativas.

La eficiencia terminal podría contribuir a la transformación de las condiciones socioeconómicas de los estudiantes y su localidad. Esto sería un resultado de mayor alcance y con efectos sobre los niveles de ingreso y condición de formalidad laboral de la población.

FALTA TRANSPARENCIA EN PADRÓN

Sobre la cobertura del programa, los datos expuestos por el Organismo Coordinador y sus informes oficiales no son consistentes las cifras del total de personas que estudian en las sedes. “Se considera que las diferencias podrían ser resultado de que la información no es clara pues no precisa datos como: fecha de corte, sede educativa de procedencia, si es población inscrita que continúa o no en el sistema educativo, información sobre la continuidad o abandono, si se reporta asistencia escolar, entre otros elementos”.

Además, el padrón del programa no es público “ni se conocen los mecanismos para su depuración y actualización”. Coneval identificó que no hay suficiente información sobre procesos de planeación, solicitud de apoyo, determinación de viabilidad de propuestas, ejecución de proyectos, entre otros.

El programa de UBBJG prevé que si la carrera elegida se imparte en otra localidad, el estudiante podrá desplazarse a otro sitio y las familias de la comunidad les darán hospedaje, pero no hay más detalles sobre esta posibilidad.

“También es importante mencionar que se indica la creación de albergues dentro de la misma escuela para abordar este tema, por lo que el programa debería señalar en alguno de sus documentos de diseño o normativos en qué casos existirá un albergue y cómo será su administración, entre otros temas”, puntualizó.