La protección de los derechos humanos de estos trabajadores, así como un marco de trabajo legal que garantice condiciones laborales y salarios dignos evidencian el nivel democrático del país receptor y sin duda favorecen la cohesión social, ya que contribuyen a erradicar la desigualdad y la discriminación.

Por Judith Prat

Estados Unidos, 3 de agosto (ElDiario.ES).- Son las tres de la madrugada de un día cualquiera de agosto en la ciudad de El Paso. Las calles del centro son un hervidero de jornaleros, contratistas y capataces. En cada esquina grupos de trabajadores esperan a que las furgonetas o autobuses de los ranchos los trasladen a las fincas en las que recogerán chile durante toda la jornada. Les aguarda un largo día de trabajo y duras condiciones laborales. Del ritmo apresurado que consigan mantener para llenar los botes y la calidad de la cosecha que va en ellos dependerá su salario, que fluctúa entre los 60 y los 100 dólares al día.

Lo que queda de tiempo y energía apenas alcanza para volver a casa, ducha, cena y a dormir para poder levantarse nuevamente a las 2 de la mañana.

Este fenómeno de migraciones y desplazamientos de los trabajadores del campo no es exclusivo de la frontera estadounidense. Existe un flujo internacional de mano de obra que ha venido a sumarse al de los productos y los capitales.

La protección de los derechos humanos de estos trabajadores, así como un marco de trabajo legal que garantice condiciones laborales y salarios dignos evidencian el nivel democrático del país receptor y sin duda favorecen la cohesión social, ya que contribuyen a erradicar la desigualdad y la discriminación.

Jóvenes mexicanos en el centro de El Paso, de madrugada, esperando al capataz que les llevará hasta el rancho donde trabajarán recogiendo chile. 3:00 am. Foto: Judith Prat, ElDiario.ES.

Los jornaleros llegan al campo todavía de noche y comienzan a trabajar con lámparas en esta finca de La Unión, Nuevo México. 5:00 am. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Jornaleros recogiendo chile jalapeño antes de salir el sol. 5:45 am. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Los jornaleros deben seguir el ritmo del grupo y el que marca el tractor donde vacían los cubos de chile. 8:30 am. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Jornalera piscando chile california en un rancho de Las Cruces, Nuevo México. 9:00 am. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Los jornaleros reciben una ficha por cada cubo vaciado en el remolque y la suma de todos ellos será su salario del día. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Fila de trabajadores junto al todoterreno del capataz para cobrar el salario del día. 14:30 pm. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Irma cruza el paso fronterizo Paso del Norte en dirección a Ciudad Juárez al terminar su jornada de trabajo en un rancho de Nuevo México. Tiene la doble nacionalidad y puede cruzar la frontera a diario. 16:00 pm. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Cuando Irma llega a su casa en Ciudad Juárez apenas tiene tiempo de ducharse y cenar con su marido y su hijo antes de acostarse pues al día siguiente tendrá que levantarse a las 2 de la madrugada. 18:00 pm. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Un grupo de jóvenes trabajadores del campo comparten apartamento en el Paso. Ninguno de ellos tiene regularizada su situación en EEUU pero trabajan toda la temporada en los ranchos de Texas. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

Al caer la tarde los jornaleros que pernoctan en el Centro de trabajadores agrícolas fronterizos de El Paso sacan sus colchones, mantas y sacos y se acuestan para descansar hasta la madrugada. 20:00 pm. Foto: Judith Prat, ElDiario.Es.

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