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Rubén Martín

03/12/2023 - 12:03 am

AMLO: recuento de promesas a cinco años

Hay una serie de compromisos que están pendientes de cumplir o de fallar. Por ejemplo, no se puede afirmar ahora que el país atraviesa ya una Cuarta Transformación política que inicie un cambio de régimen político, como prometió.

“El Gobierno de López Obrador ha logrado bajar la tensión y el antagonismo social en el país con los programas sociales, el aumento al salario y la reducción de la pobreza”. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro

Hace cinco años, el 1 de diciembre de 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador viajaba en su auto Jetta blanco hacia la Cámara de Diputados para tomar posesión como Presidente de México, un joven en bicicleta, con bandera como capa, se le emparejó y le dijo “en ti confiamos”, y añadió: “tú no tienes derecho a fallarnos”. El hecho fue consignado en un video que grabó Beatriz Gutiérrez Muller, esposa del mandatario, desde el interior del automóvil. El mismo López Obrador recordó la anécdota durante su discurso de toma de posesión y casi al terminar dijo: “Y ese es el compromiso que tengo con el pueblo: No tengo derecho a fallar”.

Cinco año después, López Obrador ¿ha cumplido sus promesas o le ha fallado al pueblo mexicano? En una esfera pública polarizada entre quienes respaldan o rechazan al Presidente, las respuestas serán tanto a favor como en contra de los resultados del actual Gobierno.

Pero basta revisar su discurso de toma de posesión del 1º de diciembre de 2018 que leyó ante los representantes de los poderes públicos, invitados especiales y extranjeros en la Cámara de Diputados para confirmar qué promesas ha cumplido y cuales no.

Antes de esta revisión parece pertinente recordar el contexto político en el que llega el Presidente a su quinto año de ejercicio del Poder Ejecutivo: en medio de una campaña de sucesión del poder en la que las fuerzas de oposición aspiran a sustituirlo en el poder. Para empezar López Obrador llega con tasas altas de aprobación: 78 por ciento de la población aprueba su gestión, en tanto la abanderada de su partido y el mismo Morena alcanzan, también altos porcentajes de aprobación. Si las elecciones fueran en este momento, la candidata del Gobierno autonombrado de la Cuarta Transformación repetiría en el poder por lo que el proyecto iniciada por López Obrador tendría continuidad el siguiente sexenio.

Desde campaña, López Obrador anunció una serie de decisiones personales y ejecutivas que ha cumplido. Entre las decisiones personales prometió no reelegirse, someterse a revocación de mandato a los dos años y medio de su mandato, y retirarse de la vida pública al final de su Gobierno, promesas que parece que cumplirá. En cuanto a decisiones ejecutivas, cumplió con la promesa de desaparecer el Estado Mayor Presidencial, no vivir en Los Pinos y reducirse el sueldo él y los altos mandos del Poder Ejecutivo federal.

En cuanto a promesas expresadas el 1º de diciembre de 2018 que ahora parecen compromisos cumplidos, destacan dos: la implementación de programas sociales, el avance en megaproyectos y el aumento del salario mínimo. En programas sociales se entregan 10 millones de becas a estudiantes, se garantizó la pensión universal a adultos mayores, se entregan ayudas a productores del campo y se echó a andar sembrando vidas.

Los megaproyectos anunciados por López Obrador, por más controversia que han generado, han avanzado: el nuevo aeropuerto internacional en Santa Lucía (Felipe Ángeles), el Tren Maya está a punto de iniciar recorridos, la refinería de Dos Bocas, el Corredor Interoceánico, y la construcción del aeropuerto de Tulum. Además continuó obras del anterior Gobierno como el Proyecto Integral Morelos y el tren Ciudad de México-Toluca.

En materia de política económica destaca su compromiso de respetar la autonomía del Banco de México, reducir IVA en la frontera y respetar las inversiones privadas nacionales y extranjeras. El aumento a el salario mínimo es uno de los logros reconocidos casi por todos. Los resultados de la política económica y social de López Obrador le dan indicadores para presumir que ha reducido la pobreza extrema (cinco millones menos de personas comparadas con 2018) y que ha aumentado significativamente el salario mínimo.

Pero también hay logros que hay qué poner entre comillas, como su postura de no perseguir a corruptos del pasado. El 1º de diciembre de 2018 propuso “punto final” y empezar de nuevo para no distraerse en presuntas persecuciones políticas. Aunque algunos ex funcionarios sí fueron investigados e incluso llevados a prisión como Rosario Robles y Emilio Lozoya. Al magisterio disidente, López Obrador le cumplió su promesa de cancelar la reforma educativa peñista.

Pero quizá de todos las promesas de campaña que López Obrador hizo en campaña, la más polémica y más sorprendente es que no sólo no regresó a las fuerzas militares a los cuarteles, sino que aumentó significativamente su papel.

Las fuerzas armadas no sólo ejercen las tareas de seguridad pública en México sino muchas otras que antes estaban bajo la esfera civil, como la construcción de infraestructura y la administración de empresas paraestatales, como las que administrarán trenes, líneas aéreas y agencias aduanales.

¿Qué promesas expresadas el 1º de diciembre de hace cinco años ha dejado cumplir López Obrador? Por más que diga lo contrario, no se puede afirmar que se haya eliminado la corrupción y la impunidad en el país; tampoco se puede afirmar que se terminó el modelo económico neoliberal. Al final de su sexenio, con el presupuesto del próximo año, López Obrador fallará en su promesa de no endeudar al país.

Hay una serie de compromisos que están pendientes de cumplir o de fallar. Por ejemplo, no se puede afirmar ahora que el país atraviesa ya una Cuarta Transformación política que inicie un cambio de régimen político, como prometió. La promesa de llegar a la verdad en hechos represivos del pasado y en el caso Ayotzinapa son ahora asuntos pendiente de cumplir, por más que se hayan creado comisiones exclusivas para ambos asuntos. Como se ha denunciado por distintos sujetos, el poder militar parece ser más fuerte que la intención de llegar a la verdad y la justicia.

En su discurso de toma de posesión, López Obrador fue enfático al ofrecer que en su Gobierno habría una separación del poder político y el poder económico. Apenas el viernes pasado, durante su mensaje por su quinto aniversario, al inaugurar el nuevo aeropuerto de Tulum, López Obrador dio agradecimientos especiales a varios empresarios, entre ellos Carlos Slim (de Grupo Carso), Daniel Chávez (Vidanta) e incluso a un empresario muy cercano y amigo íntimo de Enrique Peña Nieto: José Miguel Bejos (Grupo Prodi). Más que separar el poder político del económico, este Gobierno ha administrado y manejado otras relaciones con los mismos grandes actores económicos y los millonarios de este país.

La activista y escritora mixe, Yásnaya Elena Gil pone otra gran promesa pendiente de López Obrador: su incumplimiento con los pueblos indígenas de dar cumplimiento a los Acuerdos de San Andrés firmados en 1996 con el EZLN y otros pueblos y dejados sin efecto por todas los partidos en 2001.

En un balance general, se puede ver avances en el cumplimiento de varias de las promesas lanzadas por López Obrador al tomar posesión de su cargo hace cinco años, varios compromisos pendientes y otros claramente incumplidos

En conjunto, se puede ver que a pesar de que López Obrador fue demonizado por sus adversarios (“es un peligro para México”) o se vaticinó que a provocaría crisis económica o que el dólar estaría por los cielos, que se enfrentaría a Estados Unidos (EU), o destruiría instituciones, López Obrador es el Presidente más funcional a los intereses del capitalismo internacional y de los intereses geopolíticos de la potencia del Norte por encima de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto: concretó (aunque no estén terminados completamente) circuitos de circulación y reproducción del capital vitales para América del Norte como el corredor Interoceánico y el Tren Maya (que no es solo un tren) que fueron siempre asuntos pendientes de gobernantes del PRI, PAN y PRD.

El Gobierno de López Obrador ha logrado bajar la tensión y el antagonismo social en el país con los programas sociales, el aumento al salario y la reducción de la pobreza. Y a la vez ha refuncionalizado el capitalismo mexicano donde los grandes consorcios han crecido y tenido ganancias altas. Todo en medio de una atroz violencia que no para y que no parece tener fin próximamente y con un poder militar en aumento sobre esferas civiles.

Rubén Martín
Periodista desde 1991. Fundador del diario Siglo 21 de Guadalajara y colaborador de media docena de diarios locales y nacionales. Su columna Antipolítica se publica en el diario El Informador. Conduce el programa Cosa Pública 2.0 en Radio Universidad de Guadalajara. Es doctor en Ciencias Sociales. Twitter: @rmartinmar Correo: [email protected]
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