Fotos: Rashide Frías, Cuartoscuro

Ciudad de México, 4 de marzo (SinEmbargo).– Llevaba un discurso escrito que duraría cuatro minutos, según la agenda. De repente, el líder de la Liga de Comunidades Agrarias, Germán Escobar Manjarrez, dejó de lado los papeles y le pidió al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, detener el acaparamiento de maíz en el estado porque ello sumió a la región en la peor crisis productiva y alimentaria de su historia. Sugirió que con el impulso a la producción maicera, el alcance de la Cruzada Nacional contra el Hambre sería mayor.

“Está serio el problema, compañeros. En los últimos tres años nos ha tocado bailar con la más fea. Las heladas nos hicieron perder 20 millones de producción”, dijo, mientras buscaba la mirada de Peña Nieto.

“Y lo puedo decir –expuso casi con grito seco–: Maseca y Cargill nos están amenazando con traer maíz de Latinoamérica. Un maíz transgénico. No permita que se hagan ricos”.

El agricultor lo dijo en el evento denominado Impulso a la Productividad Agroalimentaria en El Dorado, un rancho agrícola de Culiacán, Sinaloa.

“La tortilla ya vale 15 y 16 pesos… Y en la Cruzada contra el Hambre tiene ahí a Diconsa, que nos ha comprado hasta 16 mil toneladas. Y Venezuela nos compra cinco mil. Nosotros nos podemos ajustar a Diconsa”, dijo

“Hace cinco años, nosotros el maíz lo vendíamos a dos mil 300. Hoy nos lo quieren pagar a cuatro mil pesos”.

El líder de los agricultores señaló al Gobernador Mario López Valdez y a Enrique Peña Nieto que en ese momento habían soltado una carcajada ante la improvisación: “Hay que ajustarnos, compañeros, a la realidad que tenemos”. El dirigente expuso que la época próspera del estado se acabó y que hoy, ahí, en la tierra que más produce maíz en México, también hay hambre y falta de alimentos. Alzó la voz para que la jornada en el tomate se pague bien y “la raza llene el refrigerador y ya no se vaya pal norte”. Siguió: “Usted dijo (señor Presidente) que nos iba a apoyar con la presa Santa María y el levantamiento del canal Humaya. ¿Y de qué sirve sin el proyecto Elota-Piaxtla? No hay agua. Ese es el problema”.

Cuestionó también los créditos de Procampo. “Nos llega el crédito cuando ya tenemos el 70 por ciento invertido.  Ese ha sido el problema todo el tiempo”, dijo el agricultor en el evento al que acudieron los exgobernadores Francisco Labastida Ochoa, Antonio Toledo Corro y Fortunato Álvarez.  En los periodos de gobierno de los tres, Sinaloa fue reconocido como el granero de México; además de sus grandes cosechas de trigo, sorgo, algodón y tomate.

“Se me acabó el tiempo” –remató Escobar Manjarrez. Pero siguió: “El Gobernador Malova está alineado con usted, hombre. Ayúdele ahí pá que quede bien, y pá que a Sinaloa le vaya bien”.