El mal ejemplo
La relación del gobierno mexicano y la prensa en México, no es la mejor. Teniendo en cuenta en primer lugar los ataques a periodistas que han culminado con la muertes de varios de ellos en lo que va del año; y en segundo lugar las descalificaciones que la clase política hace de la labor periodística de aquello que se atreven a cuestionar su actuar como funcionarios públicos. Al respecto en El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “aquí, el mal ejemplo también cunde. Según datos de la organización Artículo 19, dedicada a la protección de la libertad de prensa, el año pasado la mayoría de las agresiones contra periodistas fueron perpetradas por funcionarios públicos, incluyendo policías y militares. ¿Qué sentirá un jefe policiaco, un alcalde, un Gobernador, cualquiera de sus colaboradores cuando ve que el Presidente Enrique Peña Nieto minimiza las denuncias de ataques a la libertad de expresión y lo del espionaje hasta lo arroja al cajón de las ridiculeces y nimiedades? Quizá deduzca que la impunidad permea y que se vale eso y más sin que haya consecuencias. ¿Qué pensará un militante enardecido por el discurso radical, un dirigente partidista, un operador político que controla grupos de choque y maneja mucho dinero cuando ve que el presidenciable Andrés Manuel López Obrador ataca a quien lo cuestiona, insulta, descalifica y calumnia a periodistas y medios? Quizá deduzca que la impunidad permea y que se vale eso y más sin que haya consecuencias”.

La investigación respecto al presunto caso de espionaje a periodistas es un hecho de gran importancia, por ello en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional (PAN), encabezada por Ricardo Anaya, definió como ‘prioridad total’ del partido el esclarecimiento del intento de espionaje a periodistas, activistas de derechos humanos y políticos de oposición. En un encuentro privado, el queretano dio ayer un espaldarazo a su correligionario Jorge Ramos, presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados e integrante de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, quien presentó un plan de trabajo para investigar y llegar a la verdad del caso en un plazo de seis meses”.

Otro caso de malos ejemplos en cuanto a la relación de el gobierno y la prensa es la que involucra la acusación hacia el gobierno federal por el pregunto uso del programa “Pegasus” para intervenir comunicaciones privadas de comunicadores y activistas. pues en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “con algo de recelo, nos dicen, vieron ayer expertos en transparencia y rendición de cuentas que la secretaria de la Función Pública, Arely Gomez, votara en contra de la propuesta de la presidenta del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), Jacqueline Peschard, para exhortar al Ejecutivo a que les entregue información sobre el programa ‘Pegasus’, que sirve para intervenir comunicaciones, y que periodistas y activistas acusan que fue utilizado para espiarlos. La causa de la desconfianza en la postura de doña Arely, se finca en que ella fue Procuradora general de la República del 3 de marzo de 2015 al 25 de octubre de 2016, es decir, ingresó a la dependencia cinco meses después de que la Procuraduría General de la República (PGR) comprara Pegasus, el 29 de octubre de 2014, según se sabe por investigaciones periodísticas. Los demás integrantes del Comité Coordinador del SNA fundamentaron las causas de su voto en contra. Doña Arely no participó de la discusión, pero al final votó en contra de la propuesta de Peschard. Los expertos dicen que hubiera sido deseable que la ex Procuradora se excusara, pues a fin de cuentas, ya había el número de votos suficientes para no aprobar la propuesta de exhorto”.

Acerca de las acusaciones de espionaje a periodistas y activistas en contra de la PGR, en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que “en sentido figurativo, dicen los diccionarios, al ‘examen detallado de alguna ‘cosa puede llamársele ‘autopsia’. Tal es el término de la práctica forense cuando se trata de determinar las causas y circunstancias de la muerte. En las ciencias penales, por ‘cuerpo del delito’ se entiende ‘el conjunto de elementos objetivos’ que constituyen la materialidad de la figura delictiva y la determinación que tiene por acreditado ‘el cuerpo del delito’ debe apoyarse en ‘la demostración’ de la existencia de un hecho, ‘con todos sus elementos’. Cuando la PGR anunció que investigaría el espionaje (real o presunto) a periodistas y activistas, quedó claro que se solicitaría a los afectados entregar sus teléfonos celulares, a fin de realizar los peritajes con apoyo de organismos internacionales como la ONU y el FBI. Rechazar la solicitud de la única autoridad constitucional para perseguir ese delito aduciendo que la PGR no debe investigar porque puede o podría ser imputada de espionaje, se entiende, pero hace irresoluble el caso, o dejaría más dudas que certeza. Sin ‘cadáver’ no hay ‘autopsia'”.

También en La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe acerca del caso de espionaje y menciona que: “los directivos del simulacro de lucha institucional contra la corrupción […] se negaron a exhortar […] al gobierno de Enrique Peña Nieto a que informe respecto de los términos de adquisición y uso del sistema de espionaje ‘Pegasus’, que ha sido señalado de manera fundada y constante como ejemplo de desviación de recursos públicos para fines distintos de los oficial y legalmente contemplados. El tema fue planteado por la Presidenta del Comité de Participación Ciudadana del citado SNA-Snif, Jacqueline Peschard, quien retomó las denuncias de que la adquisición y uso del ‘malware Pegasus’ han coincidido con el envío de mensajes-anzuelo a periodistas, activistas y opositores al régimen para que, al dar clic a esas trampas, estuviesen instalando el programa que no deja huella de esas intrusiones ( Pegasus) y permite vigilar y manipular los teléfonos celulares deseados […]. Peschard, en ese contexto, señaló: ‘Pensamos que las distintas autoridades que tienen este tipo de programa pudieran darnos información sobre quiénes lo tienen, cuánto se ha gastado y cuál es el marco jurídico, es lo que solicitamos para que podamos tener mayor información del caso, que nos parece particularmente relevante.’ Dijo que podrían darse, en esos hechos, violaciones graves a la privacidad y, desde luego, actos de corrupción. Pero cinco distinguidos votantes se negaron a tocar aunque fuera con el pétalo de un exhorto a la administración peñista que monta en caballos alados. Entre un efluvio de legalismos y formalidades que Los Pinos debería agradecer aunque fuera con mejores cargos para los deponentes, el punto fue rechazado […]. Ahora, bien […], la titular de la oficina citada al final de la ristra de denominaciones, tan pomposas como ineficaces, es ni más ni menos que Arely Gómez, quien justamente tuvo a su cargo la operación inicial del sistema de espionaje ‘Pegasus’, adquirido por su antecesor en la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam. ¿Se abstuvo Arely Gómez, ahora titular de la Secretaría de la Función Pública, de votar en un caso que evidentemente representa para ella un conflicto de interés? O, ¿en un admirable lance cívico e institucional, fue ella quien demandó que se informara a fondo sobre el caso y se despejaran dudas y maledicencias? No. Como sus cuatro congéneres, votó en contra. Cinco votos institucionales, contra el voto solitario de la ciudadana que preside, pero no gobierna. Carpetazo. Opacidad. Búsqueda de olvido. ¿SNA? ¡Snif!”

La oportunidad del FAD
La propuesta del Frente Amplio Democrático, sigue causando polémica pues aunque para muchos no es más que una alianza en contra de Andrés Manuel López Obrador, para otros es la oportunidad de lograra acuerdos y contrastar ideas acerca de los temas importantes para México. Al respecto, en El Universal, el periodista y escritor, Héctor de Mauleón, escribe que: “me cuento entre quienes ven con buenos ojos el surgimiento de un Frente Amplio Democrático, FAD, que ofrezca una posibilidad real de triunfo en los comicios de 2018 a quienes no se sienten identificados ni con el PRI ni con Morena. Una opción que de entrada recoja el voto antipriísta y el voto antilopezobradorista: el voto contra dos fuerzas políticas que hasta hace pocos meses, antes de las elecciones en el Estado de México, parecían figurar como las únicas grandes opciones del año entrante […]. El propuesto por el PAN y el PRD ha sido visto como una aberración ideológica y como el fracaso de la imaginación de dos partidos incapaces de presentar una candidatura confiable y un programa mínimamente coherente y atractivo […]. Puede que sea así. ¿Pero cómo enfrentar entonces ese fracaso? El FAD propone un camino: sentar a diez o quince o veinte o cien aliados políticos, y obligarlos a discutir. Forzarlos a que sean capaces de presentar una candidatura confiable y un programa mínimamente coherente y atractivo. Al fin y al cabo, veinte cabezas pueden sacar algo mejor que lo diga el dedito de un señor[…]. Esas cabezas pueden lograr acuerdos sobre algunos puntos cruciales […]. Si los integrantes del FAD entienden la oportunidad que se abre para ellos y para sus partidos, si entienden la oportunidad que se abre para el país, podrían construir, no un nuevo amanecer, como ironiza Silva-Herzog, sino simplemente una nueva mayoría política. Para lograrlo, tal vez solo necesitan dos cosas. Elaborar, lo escribía ayer Héctor Aguilar Camín, ‘una agenda sencilla, realista y deseable a la vez, que dibuje un propósito de gobierno más que una convergencia ideológica o filosófica’. En uno de los documentos internos del Frente se ha aceptado la búsqueda de un Estado de derecho, social y democrático. Se ha planteado encabezar un grupo de temas que duelen a la sociedad: inseguridad, corrupción, impunidad… El segundo punto consiste en determinar un conjunto de reglas, un mecanismo de selección del candidato que sea capaz de poner a competir en condiciones de igualdad a los aspirantes independientes o de la sociedad civil, y a los que tienen a la mano la poderosa estructura de los partidos. El hallazgo de ese mecanismo podría llevar a candidatos ciudadanos a alturas de aceptación insospechadas o podría legitimar a los candidatos partidarios frente a la sociedad”.

Otro tema que debe ser de importancia para la conformación del frente, es la metodología para elegir al candidato presidencial, por ello en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, propone que:”para elegir a su candidato presidencial, el frente amplio democrático […] debe tomar el riesgo de una cabal innovación. Solo una fórmula audaz en ese punto puede hacer creíble que el frente no es solo el disfraz de una negociación tradicional entre partidos. Se me ocurre que podría hacerse lo siguiente: 1. Establecer una agenda de gobierno de cinco puntos cuyo desarrollo será la materia del debate entre los aspirantes a la Presidencia del frente. 2. Definir un consejo ciudadano organizador del proceso a cargo de un personaje inobjetable, que no sea miembro de ningún partido. 3. Abrir un proceso de inscripción de aspirantes, con partido o sin partido, exigiéndoles solo cumplir con los requisitos de ley, haber aparecido con intención de voto a su favor en alguna encuesta pública, presentar su 3de3, y escribir un manifiesto a la nación sobre cómo atacarán los puntos de la agenda del frente. 4. Convocar a un debate público entre los aspirantes registrados […]. 5. Pasado el debate, levantar tres encuestas nacionales de intención de voto para los aspirantes registrados. Las encuestas se encargarían a tres empresas reconocidas sorteadas entre una lista de diez, definidas por el consejo organizador […]. Las empresas encuestadoras aportarían sus dados crudos, sin elaboración o interpretación, tal como salen de sus respuestas de campo. 6. Dejar dentro de la competencia solo a los cinco precandidatos que obtengan mejores resultados. 7. Organizar un segundo debate entre los cinco precandidatos ganadores, bajo las mismas reglas de conducción del primero. 8. Después del segundo debate, repetir las tres encuestas nacionales, bajo las mismas condiciones de metodología y sorteo de la primera ronda. 9. Dejar dentro de la competencia a los dos aspirantes con intención de voto más alta. 10. Organizar un tercer debate entre los aspirantes finalistas y una última ronda de encuestas para definir al ganador. Todos los aspirantes presidenciales del frente tendrían opciones de participación en la campaña, con otras candidaturas, o en el gobierno derivado del frente, después de la elección”.

Pero antes de poder comenzar a pensar en los acuerdos rumbo a 2018, los partidos deben resolver los problemas y desacuerdos al interior, pues no se puede llegar al establecimiento del Frente con partidos fracturados. así lo retoma an el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, que asegura que:  “a pesar de que Alejandra Barrales, líder nacional del PRD, navega con bandera de triunfadora, la verdad es que el partido se le desmorona. El Frente Amplio Democrático que impulsa es un tema que divide a su militancia, pues integrantes de la corriente Militantes de Izquierda darán la batalla para impedir que el PRD se alíe con el PAN en los próximos comicios y precisaron que, aunque son una tribu minoritaria, postularán a sus candidatos en 2018. El también llamado Frente Amplio Opositor, contribuirá a que el partido se desdibuje e incremente el desprestigio externó la tribu. No todo en el PRD es alegría y concordia, la fractura está a la vuelta de la esquina. ¿Cuándo se dará?”

 

Dirigencia estatal del PRI
En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “al grito de ‘¡ah, Chihuahua!’, la Senadora Lilia Merodio quiere agandallarse la dirigencia estatal del PRI, nomás que hay un detallito. La militancia chihuahuense ya pidió que la decisión se tome en un proceso abierto de votación… y no por dedazo. Ante la negativa del CEN de imponerla, la legisladora anda queriendo incendiar la plaza diciendo que no hay piso parejo, que no le dan oportunidades y que, nomás por no dejar, renuncie Enrique Ochoa. Según lo que se dice al interior del PRI, Merodio no está vetada ni nada por el estilo, de ahí que podría inscribirse en la interna y competir por la dirigencia. La cosa está en ver si cuenta con los votos para ganar. Por lo pronto hoy que coman Ochoa y los senadores tricolores, se verá si a la chihuahuense ya le apaciguaron los ánimos”.