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CRÓNICA | Testigos narran noche de terror en pleno diciembre en Guanajuato…

04/12/2021 - 3:37 pm

En Hacienda de la Virgen, un prolongado enfrentamiento entre sicarios y fuerzas estatales aterrorizó a sus habitantes, que apenas atinaron a permanecer en el piso, inermes ante un tiroteo producto de la criminalidad imperante en el corredor industrial de Guanajuato.

Por Edith Domínguez

Guanajuato, 4 de diciembre (POPLab).- “Abrázame porque tengo miedo, mi corazón está muy agitado”, le dijo el niño de escasos 4 años a su tía. “Está bien, no te preocupes, no salgas debajo de la cama y todo va a pasar” le respondió la mujer, mientras tirada en el piso trataba de resguardarse de las balas, que sonaban tan cerca y tantas.

Esta es una de las tantas escenas de terror que vivieron habitantes de la colonia Hacienda de la Virgen en Irapuato la madrugada del jueves 2 de diciembre, cuando se enfrentaron civiles armados contra agentes de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE). Tres agresores murieron, un cuarto quedó lesionado.

Además, a una mujer que se encontraba en el interior de su casa las balas la hirieron en un costado mientras estaba dormida en su sillón. Dos vehículos de habitantes de la colonia fueron seriamente dañados por impactos de arma de fuego.

Mujeres, hombres, familias, adolescentes, narraron su experiencia luego de una noche que les pareció interminable en esa colonia de Irapuato.

El Secretario de Seguridad Ciudadana Miguel Ángel Simental confirmó que como resultado de lo ocurrido en Hacienda de la Virgen hubo tres civiles muertos. Foto: Edith Domínguez, POPLab

“Un estruendo como explosión nos despertó”

SUSANA

Minutos antes de la una de la madrugada de este jueves, entre las calles de la colonia Hacienda de la Virgen se escuchó una primera detonación, “como si fuera artefacto, un explosivo” relata Susana, que pensó que eran “cuetes” por los Barrios. Unos segundos después, oyó detonaciones de arma de fuego, “diferentes tipos de disparos. Es cuando nos alarmamos y todos al piso”. En la casa de Susana había niños de 4 y 6 años, dos niñas de 12 años, tres jóvenes de 15, uno de 18 y su mamá. “Nosotros donde pudimos aventarnos ahí nos tiramos al piso”.

El más pequeño lloraba y le dijo a Susana, su tía, “abrázame porque tengo miedo”, mientras estaba debajo de la cama junto con otros tres primos, todos menores. La mujer, tirada también en el piso del cuarto, trató de tranquilizarlo: “está bien, no te preocupes, no salgas de abajo de la cama y todo va a pasar”.

Luego hubo silencio, pero siguió una ráfaga de disparos, otra pausa y volvieron los balazos, en esta segunda ocasión se escucharon también por la parte trasera de la colonia, por el Canal de Coria que pasa por la zona. Disparos por todos lados, “ya no nos paramos”.

Con las luces apagadas y en el suelo, “las niñas estaban desesperadas llorando, mi mamá estaba llorando. Después escuchamos que el perrito lloró y pensamos que le habían dado un balazo”, pero la mascota apareció ilesa. Esos minutos, más de 30, parecieron “eternos” en esta primera ocasión en que los vecinos presencian una balacera.

Entre los menores había un vecino, las mujeres se hablaron por teléfono y Susana les decía “agáchese y tírense al suelo porque hay balazos”.

Mujeres, hombres, familias, adolescentes, narraron su experiencia luego de una noche que les pareció interminable en esa colonia de Irapuato. Foto: Edith Domínguez, PopLab

Horas después, ya con la luz del día, sentada frente a su casa entre otras vecinas, Susana mencionó “uno ve en las noticias, en otras zonas, colonias de Irapuato, en Guanajuato, en Celaya. Pero cuando ya lo vives es algo muy difícil y es cuando empiezas a comprender la magnitud de las cosas”.

Platica que ahora buscará a los maestros de la escuela para que envíen a los niños con los maestros de apoyo, un psicólogo. “Las niñas van a la secundaria, yo digo que ellas están un poquito más grandes y van viendo la problemática que se va viviendo en la ciudad”.

Al ser sobrevivientes de esta balacera entre policías estatales y civiles armados, Susana, su familia y vecinos no se sienten seguros. Incluso, denunciaron que estuvieron marcando al 911 por varias ocasiones pero “se desviaba la llamada, nunca entró”.

“Sí hay temor, están tan cerca las ráfagas que piensas que son en tu casa y escuchando por ambos lados es traumarte un poco más; al menos para nosotros que estuvimos en la recámara de atrás, escuchar que de la parte de atrás también están disparando y ya no saber ni para dónde correr”, explicó Susana.

Sobre la calle, un automóvil blanco resultó con al menos cinco impactos de arma de fuego en el cofre y los parabrisas. Los cristales rotos de la parte trasera de un vehículo tipo vagoneta todavía se encontraban en el suelo; el medidor de CFE de una casa resultó dañado, el barandal de una vivienda luce el orificio de una bala.

Dicen testigos que los primeros en llegar fueron los elementos de la policía estatal, luego los elementos de la Guardia Nacional y por último el Ejército y los policías municipales. Hasta las 04:30 de la mañana llegó el personal de la Fiscalía.

Los habitantes de Hacienda de la Virgen dicen que no se sienten seguros después de este enfrentamiento entre los policías y los civiles armados. Foto: Edith Domínguez, POPLab

“Tenía mucho (miedo); le pregunto a uno de los elementos por qué se habían demorado tanto y me dijo ‘reaccionamos lo más presto que se pudo”.

Hasta las 10 de la mañana, después que los elementos del Servicio Médico Forense (Semefo) terminaron su labor, pudieron salir los habitantes de la casa.

JOSÉ

El mismo estruendo despertó a José, de 57 años. Fue “como si hubiera explotado algo; después empezó una balacera terrible, escuchamos detonaciones muy fuertes, no de pistolas, era como algo muy grande que traían, no sé qué serían”. Se levantó de la cama y llevó a su esposa a una segunda habitación, donde se encontraba su hija mayor, y pensó “aquí nos van a dar balazos”.

Hasta ese momento todos desconocían que era un enfrentamiento entre agentes estatales y civiles armados.

José escuchaba cómo corrían personas afuera de la casa, subían y bajaban escaleras. Le puso el seguro a la puerta principal de su casa. “Muy feo, (tuve) bastante (miedo), no por uno, sino por la familia”.

Luego escuchó el llanto y gritos de su vecina, a cuya casa algunos de los civiles intentaron meterse. “Le jalonearon el barandal, se escuchó que dijeron ‘por aquí gente’ y comenzaron a jalar el barandal (pero) no lo pudieron abrir, tenía candados; caían cosas, gritaban”.

José marcó muchas veces al 911, pero la llamada nunca entró.

Otra de sus vecinas resultó herida en un costado por el rozón de una bala perdida. Mientras se encontraba dormida en la sala de su casa una bala entró y la alcanzó. La mujer fue trasladada a recibir atención médica hasta después de las 9:00 de la mañana, cuando terminaron los peritajes.

Ahora José piensa “¿y si me compro una pistola?, esta puerta la avientan de una patada y la abren, de perdida si me van a matar yo mato a otro. ¿Qué hacía uno todo espantado, sin nada, que hace uno?”.

CORRER, CORRER

A esa hora, un grupo formado por 12 adolescentes y jóvenes, entre primos, amigos y vecinos de entre 16 a 22 años de edad, se encontraban afuera de una casa platicando. Al primer estruendo -que pensaron era un “cuete”- no hicieron caso, pero al escuchar las ráfagas, “todos nos metimos corriendo a la casa; éramos como 12 personas, nos echamos al piso y ya no salimos porque ya después de un silencio como un minuto fue cuando empezaron los de la FSPE y esas personas” la serie de disparos que pareció interminable.

Pedro relató que “sintió miedo porque los balazos se estaban escuchando como si estuvieran pegado en la casa”.

Incluso, en algún momento sus hermanas jalaron el sillón y lo pusieron contra la puerta para tratar de evitar que ingresara alguno de los atacantes.

LA FAMILIA GÓMEZ

El terror llegó también a la casa de la familia Gómez. La balacera despertó a la madre, quien tomó a su niña de 3 años. “Me fui corriendo hasta atrás” donde se encontraban sus hijas de 6, 10 y 16 años de edad que se encontraban dormidas y las bajó al piso; hizo lo mismo con el colchón y lo puso encima “para tratar de protegerlas, se escuchaba muy feo. Tenía miedo de que entrara una bala perdida”.

La madre se sintió tan asustada que corrió al baño a vomitar.

Lo único que saben los habitantes de Hacienda de la Virgen es que no se sienten seguros después de este enfrentamiento entre los policías y los civiles armados. Sus hogares y sus vidas nunca volverán a ser las mismas.

SALDOS

El jueves por la mañana, el Secretario de Seguridad Ciudadana Miguel Ángel Simental confirmó que como resultado de lo ocurrido en Hacienda de la Virgen hubo tres civiles muertos, que podría haber una cuarta persona lesionada, aunque aclaró que la Policía municipal no tuvo participación en lo sucedido, que describió como un operativo que realizaron las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado.

Más tarde, la Fiscalía General del Estado informó en su reporte diario que elementos de las FSPE adscritos a la Secretaría de Seguridad Pública fueron notificados en la madrugada del jueves de que se realizaban disparos en calles de la colonia Hacienda de la Virgen, por lo que integrantes del Grupo Táctico de Operaciones acudió a la zona.

En la calle Tinaja, los oficiales se encontraron con un grupo de civiles que intentaban privar de su libertad a un hombre, mismos que al ver a los agentes comenzaron a dispararles y aquellos respondieron al ataque.

El intercambio de disparos se prolongó por más de media hora, según consta en videos que circulan en redes sociales, tomados por algunos de los vecinos que estuvieron agazapados en sus casas.

Tres de los civiles fueron abatidos y quedaron dentro de una camioneta. Finalmente, lograron detener a otro civil que resultó herido. Además de asegurar tres armas largas, también se resguardaron ocho granadas de elaboración artesanal y chalecos tácticos.

Miguel Ángel Simental señaló después de lo ocurrido que la situación de la seguridad “no cambiará por arte de magia”, y la llegada de 45 expolicías federales (de los 140 que esperan en la corporación de seguridad) no cambiará de un día a otro un problema “que lleva varios años”.

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