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Marcelo Ebrard Casaubón, ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México, 6 de marzo (SinEmbargo).– En momentos en que Organizaciones no Gubernamentales reclaman la fortificación de la normativa de la Transparencia Mexicana, ante los escándalos de corrupción en los tres niveles de Gobierno, el ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, presentó una declaración patrimonial que fue calificada por analistas como “increíble, absurda e inconsistente”.

El hombre que administró la Ciudad de México de 2006 a 2012 y quien ahora está señalado por su probable responsabilidad en la fallida construcción de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, perdió “una oportunidad de oro para privilegiar los mecanismos de la Transparencia”, fue la coincidencia de los expertos en rendición de cuentas que aceptaron juzgar el documento entregado el mediodía de ayer ante un comité del Movimiento Ciudadano (MC), partido que postula a Ebrard Casaubón como candidato a Diputado federal.

Se trata de una declaración que escapa de los estándares internacionales que en días recientes han sido propuestos por activistas y consejeros del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) en el Congreso de la Unión como parámetros en el debate de la reglamentación de la Ley Federal de Acceso a la Información Pública. Ebrard Csaubón no es preciso en la fuente de su ingresos, omite la mención de intereses (personas con las que ha realizado contratos como funcionario público que en el futuro pueden significar conflictos) y no incluye los bienes de su esposa.

Desde que 1981 fue Secretario de Planeación y Presupuesto en lo que era el Departamento del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón ha estado activo en la administración pública y en cargos de elección popular. Pese a que los sueldos de los funcionarios públicos son de los más altos en México, Ebrard expuso que no posee bienes inmuebles en el Distrito Federal y que ha pagado arrendamiento en los últimos tres domicilios que ha habitado. De acuerdo con una búsqueda de este sitio digital en el Registro Público de la Propiedad y Comercio (RPP), Marcelo Ebrard no faltó a la verdad porque, en efecto, no hay ninguna vivienda a su nombre en esa institución.

“Pero ello resulta inverosímil”, expresó de inmediato Ernesto Villanueva, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), experto en Transparencia y Rendición de Cuentas. “El que no tenga dónde vivir es un dato que despierta suspicacia. Y en el extremo del absurdo y lo paradójico, la declaración del Presidente Enrique Peña Nieto es ejemplar comparada con la de él”, indicó el autor del libro Publicidad de las Declaraciones Patrimoniales de los Servidores Públicos.

Obligados por la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, vigente desde 2002, la mayoría de los integrantes de la administración federal deben presentar su declaración patrimonial ante la Secretaría de la Función Pública. Los candidatos a puestos de elección popular no están sujetos a esta norma. Ayer, en las oficinas de MC, Marcelo Ebrard aclaró que aunque no es requisito para obtener el registro como candidato, haría entrega de su situación patrimonial.

Alejandro González Arreola es director de Gestión Social, una organización no gubernamental que pidió al Senado de la República la inclusión de un formato rígido de declaración patrimonial en enero pasado. Al analizar el documento presentado por Ebrard, este experto reconoció que si bien el candidato a legislador no está obligado por el sistema de declaraciones públicas, sí está regido por la crisis de confianza que ha minado a las instituciones mexicanas.

“Si se trataba de hacer una declaración para generar confianza, Marcelo Ebrard debió apegarse a las mejores prácticas internacionales. No sólo debió detallar los bienes. Debió dar montos, participación accionaria en posibles negocios, contratos en el pasado y de manera complementaria los posibles conflictos de intereses”, expresó.

EL SINSENTIDO

En un documento breve, Marcelo Ebrard Casaubón informó estar dedicado en estos momentos a dar consultorías y conferencias, conceptos por los que sus ingresos no rebasan los 150 mil pesos. Hasta 2012, como Jefe de Gobierno de la capital del país percibió un salario de poco más de 81 mil 723 pesos, según información del propio GDF.

Una de las omisiones de la declaración de quien acaba de dejar el Partido de la Revolución Democrática fue justo el dinero. No incluyó las declaraciones de sus percepciones brutas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ni el monto de la cuenta que dice tener en IXE Banorte.

En cuanto a sus automóviles fue más explícito: un Jeep 2013 rentado, así como una camioneta Mazda CX7 modelo 2010 y una camioneta Suburban 2009 a nombre de su esposa.

Marcelo Ebrard ha vivido en tres domicilios de 2006 a la fecha. Todos fueron rentados: Parque México 175 de 2006 a 2011, Plaza Río de Janeiro 53, de 2011 a 2013 y Orizaba 46, del último año a la fecha. Respecto a su último domicilio, el ex jefe de gobierno anexó el contrato de arrendamiento, detalle que para los observadores sobra. En ese contrato es posible ver que paga 80 mil pesos de renta.

LA OPORTUNIDAD PERDIDA

En México, sólo los funcionarios públicos están obligados por la Ley a declarar sus fortunas. Si el servidor no quiere, la declaración no se da a conocer a los ciudadanos. De modo que el contenido de la declaración patrimonial es potestativo y preventivo. Es decir, depende de la voluntad del funcionario y de su juramento de verdad, y se notifica al comenzar la gestión. Se incluye lo que se quiere y se omite lo que se quiere.

Para quienes no ostentan un cargo público, pero permanecen en el escenario político, como Marcelo Ebrard Casaubón, no hay ninguna obligación. “Pero esta era su oportunidad de oro para presentar un documento firme, contundente, sin espacio a las dudas”, expresó Ernesto Gómez Magaña de la organización Contraloría Ciudadana y forjador del movimiento “Yo contra la Corrupción”.

No precisar el origen de las casas que integran su fortuna inmobiliaria le costó al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, un escándalo que mantiene a su gobierno cimbrado: según una investigación periodística del equipo de Aristegui Noticias la obtuvo mediante una hipoteca laxa de Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño de Grupo Higa, un contratista favorecido por su Gobierno.

En enero de este año, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, y los miembros de su gabinete publicaron su declaración patrimonial. También omitieron montos y no precisaron el origen de sus adquisiciones, ni la forma en que los obtuvieron.

Ayer, con los mismos parámetros de discreción, lo hizo Marcelo Ebrard. Ernesto Gómez Magaña, de Contraloría Ciudadana, resume: “La razón de las declaraciones patrimoniales escuetas es que en México hay una tradición histórica de secretismo en que la mayor parte de los políticos se sienten cómodos”.

Con todo, los expertos que aceptaron someter a juicio la declaración de Marcelo Ebrard, tienen una coincidencia: “Se ha perdido una estupenda oportunidad”.