“La novela policiaca es una lupa sobre la sociedad. Partiendo de lo general a lo específico, habla sobre el ser humano en dificultad, aborda temas de actualidad como la violencia doméstica, la infancia traicionada, la marginación, la condición de desventaja de las mujeres, el aislamiento y la pobreza cultural, y muchos otros”, dice la escritora Ilaria Tuti.

Ciudad de México, 6 de abril (SinEmbargo).– Ilaria Tuti ha saltado a la fama gracias a Flores sobre el infierno, su primera novela. En primera instancia, podría parecer exagerado que la llamen “el nuevo fenómeno de la literatura italiana” o “la reina del noir contemporáneo”. Sobre todo, porque se está presentando, apenas, a la sociedad lectora. Lo que es cierto, sin embargo, es que su novela ha tenido una enorme acogida dentro del público lector que aguarda, impaciente, la continuación de la saga.

En Flores sobre el infierno una serie de asesinatos pone a la policía a trabajar a marchas forzadas. Tienen un componente ritual, casi atávico. Teresa Battaglia es una detective vieja y enferma pero es la encargada de liderar el caso. La acompaña Massimo Marini, un joven y apuesto policía que acaba de incorporarse al equipo. Ambos tienen un pasado que los atormenta y establecen una extraña relación que terminará dando frutos.

SinEmbargo entrevistó a Ilaria Tuti. Habló del noir, de la psicología de los personajes, de la comprensión de la maldad e, incluso, reveló algunas de sus rutinas como escritora.

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–Has decidido tener a dos detectives peculiares. Por una parte, Teresa Battaglia es vieja y está enferma. Por la otra, Massimo Marini es un extranjero en esas tierras, por lo que no conoce bien cómo funcionan las cosas ahí. ¿Por qué partir de dos protagonistas que, desde cierta óptica, están tan limitados?

–Los personajes que están en desventaja son los más interesantes, en mi opinión. Queremos ver cómo están y cómo resolverán sus problemas. Los vemos luchar, crecer, a veces desesperarse y finalmente empujarse más allá de los límites que a menudo son simplemente mentales. Todo esto es vida, nos sucede a nosotros todos los días, incluso si no nos damos cuenta: la lucha por la supervivencia y la evolución que se produce no parte de un estado de equilibrio, sino siempre de fracturas en el curso lineal de los eventos, o dentro de nosotros.

–Además, los dos tienen algo que los acecha en su pasado. ¿De qué te sirven sus tormentas interiores a la hora de configurarlos como personajes? ¿De qué te sirven para volverlos buenos detectives?

–Teresa Battaglia, la protagonista de Flores sobre el infierno, respondería que las tormentas internas sirven para sondear la distancia entre la superficie y la parte interna de nuestro ser y arrojar luz en la oscuridad progresiva en la que buceamos descendiendo. En esta oscuridad nos encontramos también con el mal, que es el motor de cada historia: a nadie le importa la historia de un amor perfecto, queremos saber cómo dos amantes podrán permanecer juntos a pesar de las dificultades, o cómo un personaje logrará realizar un sueño que ha estado persiguiendo mil dificultades, o derrotando a los demonios que lleva dentro. El antagonista, real o imaginario, crea aventuras, pone al protagonista en dificultad, siembra giros y desafíos que hacen que la historia sea interesante y con la que el lector pueda identificarse. No somos las palabras que elegimos lúcidamente para definirnos a nosotros mismos, pero las decisiones que hacemos en una encrucijada, son las acciones que realizamos.

En cuanto a mi novela, las tormentas internas también sirven para dar una interioridad compleja a los personajes, para hacerlos más reales: cada uno de nosotros trae consigo problemas, grandes o pequeños, que contribuyen a definirnos como seres humanos.

Gracias a la experiencia del dolor más profundo, Teresa Battaglia ha aprendido a ser compasiva, y la compasión es la clave para leer toda la novela, la luz que puede iluminar la oscuridad más allá de un umbral que la lógica no puede traspasar.

Ilaria Tuti. Foto: Especial.

–¿Por qué elegiste como técnica de investigación los perfiles psicológicos de los criminales?

–La psicología me fascina. Específicamente, la psicología criminal es esencial para escribir un thriller, que no se trata solo de investigaciones y deducciones lógicas, sino también de una espiral descendente en el abismo del alma humana. Es una oportunidad para arrojar una luz, aunque sea parcial, a los rincones más oscuros de la mente humana.

–Partes de dos planos temporales. ¿Cómo le hiciste para balancearlos dentro de la novela?

–Fue natural, porque imaginaba el flujo de eventos como una película. Vi las escenas en mi mente y la alternancia de los capítulos no es más que la sucesión de estas imágenes.

–La idea de un universo cerrado es fundamental en las novelas policiacas. Sin embargo, tu universo cerrado es un enorme territorio abierto, donde conviven el presente y el pasado. ¿Cómo conseguiste mantenerlo controlado?

–Antes de comenzar la fase de escritura real, preparo una línea muy detallada de la novela: significa que estructuro la idea en capítulos y para cada capítulo escribo contenidos, atmósferas, extractos de diálogos y cualquier otra inspiración que se me ocurra. Esto me ayuda a tener una visión completa del proyecto, a manejar con certeza cualquier cambio en el curso del trabajo (que siempre hay) y a tener la serenidad necesaria para escribir con placer, sin tener que preocuparme de que la estructura se mantenga.

–Da la impresión, hacia el final, de que entender las razones del mal contribuye a justificarlo. Sobre todo, a partir de la empatía extrema de Teresa. ¿De qué sirve explicar estas razones?

–Comprender las razones del mal ayuda a explicarlo y, por lo tanto, a identificarlo y, si es posible, detenerlo. La línea entre el bien y el mal no es tan clara como nos gusta imaginar. Nos sentimos confiados al asignar etiquetas al comportamiento humano, pero la psique todavía es un universo en parte desconocido. Los monstruos no existen, aunque a veces llamamos así a los asesinos más crueles. El raptus no existe. El acto malvado no aparece de la nada: nace, crece y finalmente se estrella en el mundo. Lleva tiempo, lleva un humus adecuado, que a menudo reside en una familia de origen multiproblemática, en abuso físico y / o psicológico, en un abandono traumático, en privación emocional, en una serie de violencias y humillaciones que se repiten con el tiempo. Es una semilla que a menudo se gesta en la infancia, en una edad específica en la que se desarrolla la empatía hacia los demás: desde el nacimiento hasta los siete años. Entonces, en estos casos el verdugo fue la primera víctima. Ahora que sabemos, que vimos al niño herido, ¿podemos seguir llamándolo monstruo?

–Hay suficientes elementos dentro de la novela para pensar que es la primera entrega de una serie. ¿La construiste así a propósito? ¿Ya sabes hacia dónde va la saga?

–No había planeado nada, pero instintivamente supe que mis personajes todavía tenían historias que contar, y lo harán. La segunda aventura de Teresa Battaglia se lanzará en Italia el próximo mes de mayo, el título es Ninfa durmiente. Se encuentra ambientada en Friuli, mi tierra, en un valle con una historia antigua y muy especial. Cambia la temporada, ya no es un invierno poderoso y helado como en Flores sobre el infierno, sino una exuberante primavera llena de simbolismo. Habla de una imagen misteriosa y de una gran historia de amor que sobrevive por décadas y a la muerte.

–Hay algunos detractores de la novela policiaca que sostienen que no está bien sumar violencia a la mucha que se vive en este mundo (no es mi caso). ¿Cuál es tu postura al respecto?

–La novela policiaca es una lupa sobre la sociedad. Partiendo de lo general a lo específico, habla sobre el ser humano en dificultad, aborda temas de actualidad como la violencia doméstica, la infancia traicionada, la marginación, la condición de desventaja de las mujeres, el aislamiento y la pobreza cultural, y muchos otros. No creo que genere más violencia: habla de violencia, que nunca debe ser silenciada. La disecciona, la observa, la examina desde diferentes ángulos, hace preguntas, intenta dar respuestas, también incomodar. Simplemente, como debería ser con cada obra de ficción, y en general con el arte, absorbe los estados de ánimo del mundo y devuelve un fresco.