El hambre es una sensación normal del cuerpo, sin embargo puede presentarse sin razón aún después de haber comido. Conoce los hábitos alimenticios y costumbres cotidianas que pueden causarlo y equilibra tu salud.

Por Lorenza Amor

Ciudad de México, 07 de agosto (LaOpinión).- Llega un momento de la vida en bajar de peso se vuelve un tema importante de salud, es un hecho que conforme aumentamos de edad se pueden presentar algunas complicaciones. Sin lugar a dudas una de las principales es presentar alteraciones en el apetito, el hambre es la sensación que nos manda el cuerpo cuando tiene necesidad de comer. Todos la hemos sentido se presenta con un típico gruñido en el estómago y problemas en el rendimiento mental, se vuelve difícil concentrarse.

El problema se da cuando experimentamos un período de mucho apetito aún poco tiempo después de haber comido, en un funcionamiento normal el cuerpo se encarga de autorregular el hambre. Sin embargo cuando se presenta un aumento incontrolado en el apetito, puede derivarse de condiciones de salud, etapas de la vida (como es el caso del crecimiento en los niños y lactancia en mujeres), el consumo de algunos alimentos, aunque en la mayoría de los casos de debe al tipo de alimentación y estilo de vida de las personas.

Esta comprobado que muy pocas personas cumplen con los requerimientos diarios de fibra y sin lugar a dudas es una deficiencia nutricional. Foto: Crisanta Espinosa, Cuartoscuro

¿POR QUÉ SIENTO HAMBRE DESPUÉS DE HABER COMIDO?

1. TIENES MUCHA SED

Una de las principales causas que activan la sensación constante de hambre es tener mucha sed, en muchas ocasiones tendemos a confundirla con hambre y esto sucede aunque no lo creas por que el cuerpo procesa la sed de la misma manera que los clásicos dolores o rugidos de hambre. Es un hecho que la cantidad de agua que consumimos a lo largo del día influye directamente en la saciedad, lo mejor que puedes hacer es volver un hábito fundamental el consumo de agua a lo largo del día. No te esperes a tener sed y procura aumentar la ingesta de agua diaria, siempre traerá buenas consecuencias, no sólo te ayudará a controlar el hambre, es un buen hábito para perder peso, desintoxicar el organismo, mejorar la digestión y un gran aliado de la piel.

2. COMES POCAS PROTEÍNAS

Las proteínas son uno de los nutrientes más importantes para el buen funcionamiento del organismo, también el consumo de proteínas de origen vegetal y animal es importante ya que brindan saciedad y plenitud. La cantidad que requiere una persona por día se define según su peso corporal y su estilo de vida, un buen consejo es integrar una porción de proteína en las comidas principales y colaciones del día. Es un macronutriente que se encuentra fácilmente en alimentos como la carne, pollo, pescados, mariscos, legumbres, leche, huevo, avena, quinoa, soja y muchos más, es muy fácil acoplarlas en la dieta diaria.

3. TE FALTA CONSUMIR FIBRA

Esta comprobado que muy pocas personas cumplen con los requerimientos diarios de fibra y sin lugar a dudas es una deficiencia nutricional que se deriva en diversos problemas de salud, entre los principales se encuentran el estreñimiento y el hambre. La falta de fibra activa el hambre con facilidad, esto se debe a que la fibra es el complemento mágico que hace que las comidas se sientan abundantes y saciantes. También la fibra se descompone más lentamente en el tracto intestinal y esto beneficia los niveles de glucosa, los hace más estables. Es importante considerar un consumo diario de 25 gramos de fibra proveniente de alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres, aguacate, frutos secos y semillas.

4. COMES EN TIEMPOS MUY SEPARADOS

Cuando pasas mucho tiempo sin comer o sueles saltarte alguna de las comidas principales, es muy normal que se den episodios de mucho apetito. Esto se debe a que el cuerpo manda señales que indican que ha pasado mucho tiempo sin gasolina, esto también sucede cuando nos alimentamos de manera deficiente y con un bajo contenido en nutrientes. Procura el consumo de tres comidas principales y colaciones a lo largo del día, no tienen que ser porciones grandes y por supuesto deberán de ser alimentos saludables, ricos en nutrientes, fibra y no procesados.

Es importante considerar un consumo diario de 25 gramos de fibra proveniente de alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres, aguacate, frutos secos y semillas. Foto: Especial

5. DUERMES MAL

Diversos estudios han comprobado que la falta de sueño activa el deseo por comer e inclusive una mala calidad de sueño es una de las principales causas del sobrepeso y obesidad. A la vez la falta de sueño puede estar relacionada con una deficiencia en leptina la hormona que se encarga de regular la sensación de plenitud, también puede darse un incremento en la hormona llamada grelina que es la responsable de activar el hambre. Procura dormir entre 7 y 9 horas por noche.

6. ALTOS NIVELES DE ESTRÉS

Cuando el cuerpo experimenta altos niveles de estrés entra en un estado de alerta, se activa un mecanismo de defensa que hace que se consuma más energía y esto puede activar significativamente el apetito. El estrés y los estados de ánimo alterados afectan significativamente diversos aspectos en nuestra vida, como la concentración, el rendimiento físico y mental y las conductas alimentarias, y es muy normal que se deriven en ansiedad por comer. Es por ello que los trastornos alimenticios como la anorexia y bulimia son un problema psicológico.

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