GRANDES TEMAS

“Sin murciélagos no hay tequila”, Rodrigo Medellín, el batman mexicano

08/02/2015 - 12:00 am

Con una fuerte vocación por el estudio de los animales desde niño, Rodrigo Medellín “el Bat Man mexicano” se ganó este título por cuidar, proteger y conservar las poblaciones de los murciélagos en México, sobre todo de aquellos “magueyeros” -los que defienden los cultivos de las plagas y son los principales polinizadores de las plantas como el agave del que se obtiene principalmente el tequila-. El panorama que enfrentan es oscuro ante la amenaza de su extinción. Estas criaturas son responsables de dispersar las semillas de muchas frutas también, como del zapote negro y el blanco, del chicozapote, de la guayaba y los higos, lo que representa una clave ecológica y económica para el dinamismo de varias actividades.

Aproximadamente en el año 2000 existían en el territorio -hay 138 especies de murciélagos en el país- 10 mil individuos en la Cueva del Diablo ubicada dentro del Corredor Biológico Chichinautzin en el Parque Nacional Tepozteco, pero en 2011 había únicamente mil, lo cual representó una pérdida del 90 por ciento.

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

México, 8 de febrero (Ciudad de México).- Una serie de coincidencias llevaron a Rodrigo Medellín a tener su propio documental en la cadena de televisión BBC, que ganó uno de los premios más importantes en el ámbito de documentales sobre naturaleza. “El Oscar ecológico”, como le dicen a los premios Wildscreen Panda.

Si en 2012, Medellín no hubiera ganado el Premio Whitley a la Conservación de la Naturaleza de manos de la Princesa Ana de Inglaterra, no habría conocido a (la eminencia) David Attenborough el día de la gala en la Real Sociedad Geográfica de Londres. Attenborough entonces no habría asistido a la junta de Consejo de la BBC para sugerir que hicieran un documental sobre el trabajo del biólogo mexicano.

Esa noche, relata Medellín, todo ocurrió así: da su discurso frente a la Princesa Ana y Attenborrough que están sentados juntos, y él, aterrado, se pregunta cómo es posible que esté ahí su héroe, el hombre que ha seguido durante toda su vida.

Como sea, se arma de valor para decirle esa misma noche al científico Sir David Frederick Attenborough cuánto lo admira:

-Esto lo has oído miles de veces, pero esta vez lo vas a oír a través de mí: Eres mi héroe, cuando sea grande quiero ser como tú. Todo lo que has hecho es una maravilla.

Ese día, el biólogo mexicano llevaba un ejemplar de un libro que hizo junto a un estudiante y otro colega, así que sin dudarlo se lo regaló al científico más reconocido en la televisión. Se sentaron, platicaron y Attenborough le confió:

-Yo ya no tengo poder en la BBC, porque ya me jubilé, pero el poco que tengo lo voy a invertir en que hagamos un documental.

El libro entre otras cosas, habla de cómo los murciélagos tienderos, con una hoja de platanillo que muerden estratégicamente de los dos lados, construyen un especie de refugio donde pasan semanas.

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

“Me subí los calzones, estaba tan emocionado de conocerlo. Me sentí como un adolescente frente a Justin Bieber” -explica Rodrigo Medellín cuando evoca el momento con uno de los científicos más prestigiosos del mundo y del ámbito ecológico y naturalista.

Rodrigo, Investigador del Departamento de Ecología de la Biodiversidad del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tiene una gran carrera que le precede y que hace difícil creer que el también profesor adjunto de la Universidad de Columbia de Nueva York en Estados Unidos haga tal afirmación.

BIÓLOGO POR “64 MIL PESOS”

La primera cueva a la que entró Rodrigo Antonio Medellín Legorreta fue a los once años de edad ya estaba tan seguro de lo que quería hacer el resto de su vida, que aún como niño ya formaba parte de un equipo de investigación de la UNAM.

Toda su vida estuvo interesado en estudiar animales. “Desde chiquito mi primera palabra no fue ni mamá, ni papá, ni caca, fue flamingo”, revela Medellín.

Su mamá lo vio tan interesado en el tema que lo llevó a un programa de concursos en televisión conducido por Pedro Ferriz Santa Cruz en la década de los 60, “El premio de los 64 mil pesos”, donde cada programa una persona experta en algún tema era cuestionada por el periodista hasta contestar todas las preguntas correctamente. Cada episodio la cifra de dinero se duplicaba, aunque muchos se retiraban a los 32 mil pesos, porque ya era una cantidad considerable.

“Los productores le dijeron a mi madre que no era un programa para que un niño llegara a ver qué se llevaba, le dijeron: ‘aquí la gente tiene información de verdad, tiene que demostrar que sabe para poder entrar’”, relata Rodrigo y explica que su madre pidió a los productores que le preguntaran lo que quisieran.

“Sacaron un libro, me empezaron a hacer preguntas y todas las contestaba hasta que me dijeron ‘felicidades, eres el primer niño en participar en el programa’”, recuerda.

El niño Medellín salió por lo menos seis veces en el programa que se transmitía los sábados y afirma que no ganó, apenas iba por los 32 mil pesos. El gran premio de los 64 mil no los obtuvo, pero sí el interés del doctor Bernardo Villa del Instituto de Biología de la UNAM quien lo vio participar, lo contactó y le ofreció ir al campo para convivir con los animales.

“No me puedo quejar, la verdad. Soy de las personas más felices que conozco. Estuve haciendo exactamente lo que yo quiero hacer y es mi sueño desde que yo tenía 10 años y aquí estoy”, admite Rodrigo.

William Lopez-Forment lo llevó a la Cueva del Cañón del Zopilote en la carretera vieja de la Ciudad de México a Acapulco. “Me puso mi primer murciélago en la mano y fue como un sello en mi vida. De ahí, ya nunca vi para atrás”.

“El Bat Man de México” es el documental donde David Attenborough narra la historia de Rodrigo Medellín, a quien llaman así por su pasión de conservar a los murciélagos en México. El proyecto fue planeado en parte desde 2012 por Skype, mediante videollamadas y videoconferencias en el que se decidió seguir la ruta de los murciélagos desde Chamela en Puerto Vallarta y hasta Pinacate en Sonora.

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

SIN MURCIÉLAGOS, NO HAY TEQUILA

El murciélago magueyero mexicano Leptonycteris Nivalis estuvo clasificado como especie amenazada en la lista federal de especies en peligro de México, en peligro en la lista federal de Estados Unidos y en la lista roja de la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza (UICN).

Aproximadamente en el año 2000 existían 10 mil individuos en la Cueva del Diablo ubicado dentro del Corredor Biológico Chichinautzin en el Parque Nacional Tepozteco, pero en 2011 había únicamente mil, lo cual representó una pérdida del 90 por ciento.

Los murciélagos dependen de las cuevas donde mantienen ciclos de sus vidas cruciales como lo es la reproducción, anteriormente, el investigador Rodrigo Medellín explicó que el hábitat de esta especie se encontraba perturbada pues las cuevas eran vandalizadas al realizar rituales a la Santa Muerte o al Diablo dentro de ellas, a donde los seguidores entraban con antorchas y desplazaban a los murciélagos.

Cuando en México todo parece ir tenebroso, Rodrigo Medellín no lo cree del todo. Afirma que es una situación “negra, horrible y espantosa”, pero también afirma que es importante que la gente vea esperanza y destellos de luz que sean positivos para el país.

“Yo tengo confianza de que vamos a salir de ésta bien, con la unión de la sociedad, con que los gobernadores se dan cuenta de que han metido la pata espantosamente y que se retiren los que no tienen que estar ahí y que enfrenten las responsabilidades.”

El panorama parece igual de oscuro para las algunas poblaciones de murciélagos en el país, sobretodo aquellos “magueyeros”, los que defienden nuestros cultivos de plagas. “Los murciélagos no solamente no son malos, son nuestros mejores aliados”, explica y defiende a la especie con la que ha trabajado desde su infancia.

En México habitan 138 especies de murciélagos, de los cuales el Leptonycteris nivalis y el Leptonycteris yerbabuenae son los principales polinizadores del agave de donde se obtiene principalmente el tequila. Los murciélagos en México son importantes polinizadores de plantas, por lo que representan una clave ecológica y económica para el dinamismo de varias actividades. Los cactus en el país están ahí gracias a que estos animales los polinizaron durante años.

A principios de los años noventa se documentó una reducción en las poblaciones de murciélagos en varias cuevas del país, e incluso colonias enteras desaparecieron.

En México no existe evidencia cuantitativa que demuestren las reducciones poblacionales de los murciélagos, pero con el trabajo del PCMM en 18 estados con más de 25 cuevas, se logró estabilizar y recuperar todas las colonias de murciélagos que se monitorearon. Además que se registró una mejora en la imagen y conocimiento sobre los murciélagos, según un estudio de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

Pero una de las actividades más importantes que realizan es la polinización de magueyes tanto para el mezcal como para el tequila. “Sin murciélagos no hay tequila”, advierte Medellín.

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Los murciélagos, pequeñas criaturas negras que pasan desapercibidas en el cielo a punto de oscurecer, dispersan las semillas de muchas frutas también, como del zapote negro y el blanco, del chicozapote, de la guayaba y los higos.

“Hoy las producimos en cultivos, pero durante millones de años, fueron los murciélagos los que se aseguraron de que estas plantas estuvieran ahí en los bosques mexicanos”, explica Medellín.

Otro experto en el tema, el Doctor Héctor Fernando Serrano del área de biología celular en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, asegura que es un tema que está muy presente y que cada vez se agudiza más.

“La consciencia debería ser que, a pesar del efecto negativo por la publicidad, los murciélagos también tienen una cara positiva y esa cara es que nos permiten tener algunos satisfactores como los agaves y lo que implican”, coincide Serrano.

LA GUERRA CONTRA LOS MURCIÉLAGOS

Quién iba a pensar que la mala imagen de los murciélagos en el mundo se deba a las viejas crónicas de quienes acompañaban a Hernán Cortés la noche que desembarcó en el hoy puerto de Veracruz.

Antes de que llegaran los españoles, la imagen de los murciélagos era muy importante para las culturas mayas, aztecas y toltecas, pues siempre estaban presentes. Los mayas, por ejemplo, implementaron el “mes” tzotz que en esa lengua significa “murciélago” y que equivale al mes de octubre, que entonces se relacionaba con el mes de la cosecha.

La idea del tzotz fue sembrado en la cosmogonía maya de tal forma que existe en la actualidad el pueblo e idioma tzotzil que habita en el centro y norte del estado de Chiapas. La palabra Tzotzil, deriva del sots’il winik que significa “hombre murciélago”, ya que se cuenta que los antepasados de los habitantes de Zinacantán (antes Tzinacantán, del vocablo Tzinacan que significa murciélago en náhuatl), Chiapas, hallaron un ejemplar de esta especie y lo nombraron su dios.

En la región zapoteca, el murciélago fue adaptado como un nahual Pitao Cozobi, dios del maíz y uno de los grandes dioses del panteón. Se le concebía como un dios masculino que lleva como vestido un maxtlatl (de lana) y se identifica principalmente por su cabeza, ya que siempre se proyectaba de manera humanizada.

Sin embargo, cuando Hernán Cortés y sus hombres descienden de sus naves, fueron atacados por los murciélagos hematófagos o “vampiros”, pues se abalanzaron sobre los caballos que llevaban en su cargamento. Eso quedó registrado en las cartas de relación de la tripulación en 1519.

Cuando el escritor irlandés Bram Stoker preparaba una de las novelas que marcaría la historia de la literatura gótica y de la percepción sobre el murciélago, acudió a esta información. Ya que Stoker era un gran aficionado de la historia universal enfrentó un dilema sobre su personaje, el Conde Drácula, pues necesitaba trasladarse de Transilvania a Londres. Cuando el escritor leyó sobre las criaturas nocturnas que se registraron en varios códices, decidió que Drácula podría convertirse en murciélago para viajar e infiltrarse en diversos lugares, a los que como humano no podría tener acceso, de acuerdo con el libro del investigador de la UNAM, Roberto Romero Sandoval, Zotz: el murciélago en la cultura maya.

“De ahí es caída libre para la imagen de los murciélagos. Tristemente la gente se ha quedado con la idea de que son malos, de que incluso son enviados del diablo”, opinó Rodrigo Medellín.

ESPECIE EN PELIGRO

El murciélago magueyero estuvo alguna vez en extinción y fue contemplado en la lista de especies amenazadas hasta que en 1994 se implementó el PCMM que Medellín dirigió.

El programa hizo un trabajo intenso de proteger las cuevas que albergan colonias grandes de murciélagos con muchas especies y que eran afectadas por actividades humanas. En el país existen 138 especies de murciélagos mexicanas y de éstas, 45 enfrentan serias amenazas para su conservación.

“Los efectos principales de la disminución en la población de los murciélagos es que no hay un control de plagas, hay invasión de plantas que pueden ser dañinas para los cultivos y por lo tanto, el impacto sería doble sobre los cultivos humanos y por otro lado la disminución de árboles importantes que podrían ser utilizados como fuentes de recursos renovables o como refugios para especies migratorias como las mariposas”, advierte también el Doctor Héctor Serrano de la UAM.

El también especialista en control reproductivo de especies nocivas de la UAM explicó que la principal problemática de los murciélagos es que se están invadiendo sus nichos y sus rutas de crecimiento y al no tener estas rutas donde se nutren, disminuye su población.

“Al no tener un control de especies, lo que hacen (los murciélagos) es que utilizan los cultivos como el maíz o el trigo, por lo que se disminuye la productividad de la planta, tarda más tiempo, requiere más agua o fertilizantes, lo que significa una inversión de tiempo para quitar malezas”, refiere Serrano sobre los cultivos de consumo humano.

Desde el 21 de octubre de 2013, el murciélago magueyero menor salió de la lista y representó el primer mamífero del país en recuperarse en este aspecto.

El PCMM denuncia que los murciélagos tienderos dispersan semillas de árboles grandes en la selva y proporcionan un servicio ambiental para la regeneración de las selvas, un hecho que no es estudiado, evaluado ni modelado.

Serrano reafirma que los actores importantes son las autoridades que manejan las reservas bióticas, los comisariados ejidales, los que están realmente encargados de la vigilancia de que no haya una tala accidental aún viéndolo positivamente para poder utilizar cultivos.

“La injerencia de las universidades para hacer estudios, se han propuesto estudios descriptivos, se toman como inventarios y e hace una descripción, pero no hay modelos de proyección de impacto importantes. De tal manera que no se ve la relación costo beneficio en trazar una carretera”, argumenta el Doctor Héctor.

En tanto, Medellín recalca que hace falta mucho trabajo pues es “un cuento de nunca acabar”.

MEZCAL AMIGABLE CON EL MURCIÉLAGO
“Ahorita hay que seguir empujando porque los tequileros sobretodo no se dan cuenta, no han metido ni un centavo ni reconocen la necesidad de conservar al murciélago para su propio beneficio”, expone Rodrigo Medellín.

El investigador advierte que más vale invertir hoy para que los murciélagos polinicen sus agaves y su diversidad genética para resistir las enfermedades que hoy afectan al agave tequilero.

El experto Héctor Serrano rectifica que los magueyes y todas las agaváceas en general, disminuyen la posibilidad de que los cultivos puedan ser genéticamente diversos. Al ser un solo tipo de individuos, cualquier cambio en el clima -principalmente el aumento -lo que haría es disminuir la viabilidad y la presencia de este tipo de plantas.

“En el caso de maguey sería cada vez más difícil poder hacer un cultivo adecuado de esta especie.  La única opción que se tendría ya no sería una diversidad genética, sino tomar individuos que nazcan en las bases de las plantas madres. La productividad podría ser afectada directamente”, señala Serrano.

Rodrigo Medellín asegura que los empresarios del tequila no están abiertos ni han escuchado sus propuestas para hablar juntos, en cambio los empresarios del mezcal sí lo han hecho.

“Con una etiqueta que diga ‘Esta bebida es sustentable y amigable con los murciélagos’ ¿cuánto estarían dispuestos a pagar, sabiendo que el tequila que están bebiendo también beneficia a los murciélagos?”, plantea el biólogo.

Una idea que Medellín propone es que el consumidor sea quien exija un mezcal o un tequila sustentable, pero nota que el consumidor todavía no construye una relación del producto con el murciélago.

“¿Quién hubiera pensado que una especie que es considerada una plaga se convierte en un beneficio para los humanos? -pregunta Medellín afable en su escritorio del Instituto de Ecología de la UNAM -yo lo que le pido a la gente es que le den el beneficio de la duda a los murciélagos, que los dejen en paz, ábranles la ventana, apaguen la luz y se van a ir”, concluye.