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ENTREVISTA ¬ Este libro es mi catarsis literaria frente al abuso: Dafna Viniegra

08/05/2024 - 2:18 pm

Dafna Viniegra comparte parte de su historia familiar en Sanar para crecer y trascender, habla sobre cómo creció carente de amor y sin el cuidado de sus padres y, sobre todo, cómo esto la expuso a ser violentada. “Es indispensable estar cerca de nuestros hijos, pero de una manera presente, porque no sirve de nada estar cuando realmente tu corazón y tu alma están en otro lugar. La maternidad, la paternidad deben generar un entorno seguro”.

Ciudad de México, 8 de mayo (SinEmbargo).– “Este libro no fue planeado para ser un libro, es el diario de mi catarsis literaria que me vi en la necesidad de hacer para poderme encontrar en este presente y dejar de vivir en el pasado, reaccionando ante los traumas que me dejó el abuso sexual infantil”. De esta manera Dafna Viniegra explica el nacimiento de Sanar para crecer y trascender. Una historia real para detener el abuso sexual infantil (Aguilar).

Dafna Viniegra es socia fundadora de ILAS A.C. (Infancia Libre de Abuso Sexual) que trabaja con el trauma a través de un programa enfocado en la prevención del abuso sexual infantil, donde no se mira sólo hacia la víctima y al adulto sobreviviente con experiencia traumática, sino también al agresor potencial o al perpetrador para, en vez de señalar y condenar, ayudar a impedir que actúen y no nazca una víctima más.

En este texto comparte parte de su historia familiar, cómo creció carente de amor y sin el cuidado de sus padres y sobre todo cómo esto la expuso a ser violentada. “Es indispensable estar cerca de nuestros hijos, pero de una manera presente, porque no sirve de nada estar cuando realmente tu corazón y tu alma están en otro lugar. La maternidad, la paternidad deben generar un entorno seguro”.

Esta obra, expone Dafna, busca encender la reflexión para comprender e impedir el abuso sexual infantil y sus terribles consecuencias. “Es una reflexión que toca también a quien abusa para señalar que sus actos marcarán con hierro candente a los niños y que quien sufre el maltrato o la violación llevará toda su vida un desconsuelo que quizá se pueda confrontar y trabajar, pero que jamás se aleja”, expone la editorial.

Al respecto, Dafna Viniegra señala que una de las cosas que más han hecho que el abuso sexual infantil prevalezca es la normalización: “por eso en este momento somos el país con número uno de abusos sexual infantil, porque lo hemos normalizado a tal grado que ya está en la sociedad como si fuese algo normal que le tiene que pasar a los niños y es absurdo”.

“Es indispensable levantar la voz, tanto las personas que están viendo que un niño es violentado, tanto las personas que lo vivieron en su infancia y tanto los violentadores necesitan hacer oír la voz para pedir ayuda y dejar de actuar porque vienen de corazones tremendamente lastimados que nunca han sido atendidos. Imagínate el desasosiego emocional que tiene que estar en una persona para tener que violentar a un niño, para que solamente en ese momento ellos puedan sentirse alguien”, señaló.

Dafna indicó que necesitamos generar una contención amorosa para nuestros pequeños, ya sean nuestros hijos, sobrinos o nietos, es indispensable enseñarles cómo es un cariño amoroso, sincero y saludable. “Si tenemos a nuestros hijos carentes de abrazo, carentes de atención, carentes de que se sientan importantes para alguien, los estamos haciendo susceptibles y vulnerables al abuso sexual infantil porque en el momento en el que alguien más los voltea a ver, les haga una caricia los abrace y les digan ‘vente aquí conmigo, aquí a lo oscurito, tú a mí sí me importas’, ¿sabes qué es lo que va a pasar? van a decir que sí, eso fue lo que me pasó a mí”.

“Yo dije que sí en el primer abuso sexual infantil porque yo quería tener amigos y yo quería jugar con alguien en la tarde, como mi vida era tan inestable y a mis cinco años ya me había mudado de casa seis veces y no teníamos como una relación social con niños ni ambiente para niños, yo quería sentirme con alguien para jugar, y dije que sí, accedí y esa fue una culpa que me llevé de por vida, la traje sobre los hombros, ahora después de haber escrito todo esto entiendo que no fue mi culpa, fue la responsabilidad del adolescente y fue la responsabilidad del adulto que tuvo que haber estado conmigo, no solo en el momento del abuso, sino en todos esos juegos y en todas esas atenciones que yo quería tener del jovencito que me abusó”, compartió.

La autora comentó que algo que entendió en este ejercicio terapéutico de la catarsis literaria fue el romper las lealtades familiares, “estas cosas que crees que las traes intrínsecamente dentro de ti, porque la llevas viendo toda tu vida, en donde puedes normalizar los abusos, en donde puedes normalizar el trato hostil, en donde puedes normalizar los apodos, en donde puedes normalizar los golpes, en donde puedes normalizar todo este tipo de violencias, los abandonos presentes”.

Obed Rosas
Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras.
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