Polvo en el reloj de arena es una novela portentosa que, al relatar el paso de la Letonia soviética a la Letonia capitalista, adopta al lector como un elemento más de un puzzle conformado porfragmentos de conversaciones telefónicas, cartas y mensajes de texto.

Por Diana Ramírez Luna

Ciudad de México, 9 de mayo (SinEmbargo).– Mucho se ha escrito a nivel histórico con respecto a la etapa de transición de la Letonia soviética a la capitalista, sin embargo, ver esa transición desde los ojos de un estudiante que es reclutado para luchar en la guerra contra Afganistán justo después de entrar a la universidad puede resultar mucho más cautivador, pues es como observar la metamorfosis de primera mano, desde adentro.

De la autoría de Arno Jundze, Polvo en el reloj de arena no sólo resulta una apuesta interesante por sí misma, sino porque es la primera novela traducida del letón al español publicada en México.

Traída al español por la traductora y artista letona Agnija Anca, quien actualmente radica en México, y con una edición a cargo de Abismos Editorial, liderada por la editora y escritora Sidharta Ochoa, así como con el apoyo de Latvian Literature, esta novela del filólogo letón es una de las grandes apuestas de la casa editorial independiente.

Además de ser periodista cultural, crítico literario y teórico, Arno Jundze (1965) ha sido anfitrión de 100 g de cultura y otros programas de televisión. Es editor de la sección de noticias culturales de uno de los periódicos más importantes de su país y ha escrito dos libros para niños, mismos que han sido nominados para el prestigioso Premio Jānis Baltvilks.

Polvo en el reloj de arena relata la vida de un ministro luterano, sobreviviente del Gulag, así como la de un talentoso científico que termina vendiendo tractores y la de un periodista adicto cuya carrera se ha apagado.

Con una entrada intensa y contundente, Polvo en el reloj de arena tiene la capacidad de enganchar al lector desde el primer capítulo, planteándonos preguntas que acaso todos nos hemos hecho alguna vez, incluso sin reparar en ellas o considerándolas simple producto del ocio: “¿Por qué casi toda persona en algún momento de su vida ha sentido que un extraño abordado por accidente, o una silueta pasajera de un transeúnte entre la multitud parece ser un amigo no visto en cien años? ¿Por qué al llegar por primera vez a tierras desconocidas nos puede inundar la certeza de que ya hemos estado ahí y conocemos el lugar?”

Acaso uno de los aspectos de mayor riqueza de la novela son los personajes, de los cuales Jundze se sirve para la creación de metáforas, por ejemplo, la del científico del Estado que, al verse imposibilitado para desarrollar una carrera, termina convirtiéndose en un eslabón más del capitalismo triunfante.

La ironía también está presente, pues el periodista adicto, entusiasmado por recibir la primicia de su carrera, se vuelve presa de la manipulación del servicio secreto sin darse cuenta. Y tenemos al ministro luterano, quien realiza diversos ejercicios de voluntad mientras está preso en el Gulag, lo cual nos deja ver que, aún cuando las prácticas religiosas estén prohibidas, la espiritualidad es innata y persistente.

Con alusiones a la censura y la imposibilidad de ésta, la religión y la espiritualidad, así como con un notable sentido del humor, Polvo en el reloj de arena es una novela portentosa que, al relatar el paso de la Letonia soviética a la Letonia capitalista, adopta al lector como un elemento más de un puzzle conformado porfragmentos de conversaciones telefónicas, cartas y mensajes de texto.

Si tuviéramos que mencionar alguna debilidad de la novela, sería pertinente decir que es notoria la ausencia de personajes femeninos, así como los roles secundarios que desarrollan los pocos que aparecen.

Aunque extensa, pues se trata de una obra de 359 páginas, la novela es ligera y escurridiza, pues se lee bastante rápido, pero no me mal entiendan, pues no por ello se trata de un texto baladí. La novela está disponible en formato impreso en Amazon, así como en la librería del centro cultural Casa Tomada.