En México, la mayor cantidad de energía alimentaria obtenida de productos ultraprocesados la ofrecen las bebidas gaseosas, en 21 por ciento; las galletas (12 por ciento); pasteles y postres (10.4 por ciento); panes industriales (9.4 por ciento); los snacks dulces y salados (8.4 por ciento); jugos y bebidas azucarados (8.4 por ciento); las salsas y aderezos (7.6 por ciento); así como los dulces, en 6.1 por ciento, cereales endulzados (4.9 por ciento) y el yogur endulzado con aromatizantes (2.4 por ciento).

Ciudad de México, 9 de diciembre (SinEmbargo).- México es uno de los países de América Latina donde más creció la venta de productos ultraprocesados en cinco años, lo que se asocia con el aumento los niveles de obesidad y diabetes de la población, alertó la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que urgió al Gobierno federal a implementar políticas fiscales y regulaciones sobre el etiquetado y la publicidad de los productos.

Cristian Morales, representante de la OPS en México, recordó en conferencia que muestra de ello son los datos sobre la diabetes mellitus, pues se estima que en el país 15.8 por ciento de los adultos se ven afectados, es decir, más del doble del promedio entre los países de la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es del 7 por ciento.

“Vivimos una epidemia que tiene que ver con el consumo de ultraprocesados es un entorno tóxico, donde no es fácil para la gente optar por alimentos saludables”, coincidió Simón Barquera, director del Área de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud.

Un investigación hecha por la OPS reveló que de 2009 a 2014 las ventas de todos los productos ultraprocesados fueron de dos a tres veces superiores en Chile y México, en comparación con Colombia y Perú, los datos son resultados de un informe aplicado a dichos países y a Argentina, Brasil y Venezuela.

La organización mostró que el problema atañe a toda América Latina, pues las ventas aumentaron en 8.3 por ciento al pasar de 408 kilocalorías per cápita al día en el 2009 a 441 kilocalorías per cápita al día en el 2014. Además, previó que aumenten en otro 9.2 por ciento, hasta 482 kilocalorías per cápita al día en 2019.

Representantes de la OPS, de la Sader y la Secretaría de Salud. Foto: Montserrat Antúnez, SinEmbargo

“El incremento en la venta de productos ultraprocesados es un problema que afecta nuestra salud y la capacidad para mantener un crecimiento económico y desarrollo sustentables”, aseguró el especialista Cristian Morales.

En México, la mayor cantidad de energía alimentaria obtenida de productos ultraprocesados la ofrecen las bebidas gaseosas, en 21 por ciento; las galletas (12 por ciento); pasteles y postres (10.4 por ciento); panes industriales (9.4 por ciento); los snacks dulces y salados (8.4 por ciento); jugos y bebidas azucarados (8.4 por ciento); las salsas y aderezos (7.6 por ciento); así como los dulces, en 6.1 por ciento, cereales endulzados (4.9 por ciento) y el yogur endulzado con aromatizantes (2.4 por ciento).

OBLIGACIONES DEL ESTADO Y LOS RETOS

La OPS llamó al Gobierno de México y a los de América Latina a impulsar políticas públicas para disminuir el consumo total de alimentos ultraprocesados y regular su producción. “Ya lo hacemos con tabaco y bebidas alcohólicas que dañan nuestra salud, ¿por qué no hacerlo con los productos ultraprocesados?”, cuestionó Cristian Morales.

El representante del organismo aseguró que al realizar regulaciones en este aspecto se tendrá un impacto positivo en la disminución del consumo y del desarrollo de las comunidades al apostar por rescatar tradiciones como el consumo local, lo que a su vez favorecería la protección del medio ambiente.

La OPS concluyó en su informe que una medida importante es la regulación de etiquetado de alimentos, como la que aprobó el Senado en octubre pasado, pero indicó que ésta no será eficiente sin una regulación de la promoción y publicidad de los productos ultraprocesados.

En ese sentido, Simón Barquera se pronunció contra la “posición feroz” que han tomado las industrias en México, por ejemplo al pagar opiniones de expertos que defienden las propiedades nutritivas de productos dañinos para la salud, prácticas realizadas por el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico) y la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC), denunció.

Por su parte, Víctor Suárez Carrera, Subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) externó el compromiso del Gobierno mexicano por apoyar otros sectores como el campo para contrarrestar la producción de alimentos ultraprocesados con otros naturale. “La industria no se autegulará en favor de la población, ese papel debe hacerlo el Estado”, defendió.

Representantes de la OPS, de la Sader y la Secretaría de Salud. Foto: Montserrat Antúnez, SinEmbargo

Mientras que Ricardo Cortés, director de Promoción de la Salud de la Secretaría de la Salud llamó a las empresas a no oponerse a la nueva Ley General de Salud en materia de etiquetado, pues, dijo, las autoridades “no queremos que disminuyan sus ganancias, queremos que su trabajo se realice con respeto a la salud”.

Los representantes de la OPS, de la Sader y la Secretaría de Salud coincidieron en que un pendiente es la regulación de los productos que se venden en las escuelas y los programas alimenticios de apoyo a la población, por ejemplo con la entrega de desayunos y comidas en la escuela. Ricardo Cortés afirmó que ese será un tema a tratar luego de que se apruebe la norma que regula la nueva Ley de etiquetado, que obligaría a las empresas a indicar en los empaques de sus productos los excesos de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y nutrimentos críticos.