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¿Las letras son dibujos? Alejandro Magallanes expone esta idea en un ensayo gráfico

09/12/2022 - 12:00 am

Alejandro Magallanes habló con SinEmbargo, sobre su libro Las letras son dibujos, una colección de ensayos que habla sobre los carteles, los libros para niños y niñas, el dibujo, el diseño y el concepto mismo de autoría.

Ciudad de México, 9 de diciembre (SinEmbargo).– ¿De dónde escuchamos las letras que leemos y cuál es la voz que tiene cada una de ellas? Se cuestiona a sí mismo el ilustrador y escritor Alejandro Magallanes. “Yo tenía esa idea de que a lo mejor el sonido tenía que ver con la forma de estos dibujos que son las letras, después investigando un poco te das cuenta que no, que lo que hace el cerebro es hacer un registro de tu voz en ese momento y por eso va cambiando la voz en nuestra mente”, se responde él mismo en una entrevista con motivo de su libro Las letras son dibujos (Reservoir Books).

La reflexión que Magallanes comparte con SinEmbargo es una página de muestra sobre su libro, en el que desfilan los trazos con las oraciones y el humor a través de distintas narrativas, temáticas e historias, un texto que se puede abrir en diferentes momentos, cerrarlo y después encontrarte con otras cosas. “La intención es que fuera un libro mayormente de ensayo, se puede cumplir este propósito también con dibujos, un poco al momento de estar compilando los textos y las imágenes, y también escribiendo y dibujando cosas por ahí me di cuenta que se podía tener varios núcleos temáticos”.

Alejandro Magallanes expone en la plática diferentes cuestiones al igual que las que contiene  Las letras son dibujos. Comparte, por ejemplo, que la labor del ilustrador puede darle un contrapunto a los textos: “Con la ilustración puedo poner también mi punto de vista, a veces se coincide y a veces no, pero yo creo que los creadores también tenemos este punto de opinión que expresar”; cómo ilustrar es “hacer como una traducción visual de acuerdo con lo que tú lees”; cuánto pesa Internet si Internet es electricidad y la electricidad tiene un peso específico, o, de dónde viene la palabra etcétera.

“Creo que (el libro) contiene muchas de las cosas que he pensado o que me han llamado la atención ahorita, yo creo que se lee como una especie de almanaque de lo que piensas hasta ahorita porque sabemos que el pensamiento va cambiando, las ideas en el mejor de los casos no van solidificando sino que son maleables y bueno, está eso, es un libro que creo que tiene humor”, precisa en la entrevista.

Lo cierto es que quien se acerque a Las letras son dibujos lo hará a una colección de ensayos que hablan sobre los carteles, los libros para niños y niñas, el dibujo, el diseño y el concepto mismo de autoría. Es, como señala la reseña, “una galería que no exhibe sus cuadros enmarcados y colgados de las paredes, sino impresos y encuadernados, dispuestos a aplaudirle a la menor provocación. Es un libro de experimentos filosóficos para chicos, grandes y medianos también. Un bestiario de dibujos y sonidos. Es un parque de diversiones. Una carta de amor a los libros y a sus creadores”.

Las letras son dibujos de Alejandro Magallanes.

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—¿De qué va Las letras son dibujos? ¿Qué es lo que podemos encontrar ahí, porque es bastante variado?

—Es un libro que puedes abrir en diferentes momentos, cerrarlo y después encontrarte con otras cosas. La intención es que fuera un libro mayormente de ensayo, se puede cumplir este propósito también con dibujos, un poco al momento de estar compilando los textos y las imágenes, y también escribiendo y dibujando cosas por ahí me di cuenta que se podía tener varios núcleos temáticos, que hablara sobre el dibujo, por supuesto, que también hablará sobre las letras, que hablara sobre los libros, sobre artistas y personas que admiro, muchas de ellas las conocí, otras no, y por otro lado también de algunos momentos narrativos en los que hablo también sobre estas letras y sobre estos dibujos. 

Tiene un prólogo muy bonito de Alberto Manguel, que es una persona que admiro muchísimo y que pues aparte me siento muy honrado de que haya escrito este prólogo. También nos encontramos algunas entrevistas que se han publicado en algunos medios, unas más antiguas que otras, pero en las que también hablo de mi punto de vista y ya después en específico sobre cosas que he hecho mucho, por ejemplo como los carteles, hay algunos textos que aparecieron publicados en catálogos o libros específicos sobre el cartel pero me pareció que podían ser interesantes para un público, digamos, más allá del lector especializado.

—Me llama la atención cómo la ética al momento de ilustrar textos. ¿Cómo se da esta labor del ilustrador?

 —Cada quien tiene su punto de vista, yo como me lo he planteado muchas veces es el pensar en un libro que pudiera leer mi hija y decir ‘me gustaría que leyera esto y acompañar con imágenes’ y bueno, si la respuesta de plano es no o que no pueda darle un contrapunto porque también muchas veces se puede balancear esto, a mí me ha tocado ilustrar artículos en los que no necesariamente coincido pero que sin duda son interesantes, son puntos de vista y que con ilustración puedo poner también mi punto de vista, a veces se coincide y a veces no, pero yo creo que los creadores también tenemos este punto de opinión que expresar.

—¿Cómo fue que te decantas por la ilustración y empiezas a relacionar con escribir textos? ¿Cómo es esta relación entre ambos?

—Al darme cuenta que había una carrera en la que podías usar las imágenes y las palabras pues bueno, me encantó, y al momento de profesionalmente, tener la oportunidad de hacer las portadas de tus libros en las que les vas a dar una imagen a estas historias, a esta poesía o a estos textos, muchas veces pueden ser textos técnicos o muy especializados, muchas veces pueden ser novelas, crónicas o ensayos, y poder hacer como una traducción visual de acuerdo con lo que tú lees, me pareció fantástico. La cuestión de cómo empecé a escribir pues va muy relacionada a esto, o sea, en mi caso sí fue primero el dibujo, los textos, y la combinación de ellos.

Alejandro Magallanes. Foto: Cortesía del autor.

—Las novelas gráficas y los cómics empiezan a tener cierto peso e interés en el gran público por la facilidad de comprender un tema, ¿ lo consideras así o más bien es una tendencia que se ha mantenido?

—Es una cosa que siempre se ha mantenido, por ejemplo, en los códices la narración la van dando los dibujos o los egipcios que empiezan a ver toda escritura acompañada de toda esta gráfica en paredes y pinturas; si pensamos en los manuscritos medievales, están todas estas letras iluminadas. También se describe en El nombre de la rosa, ya sea en el libro o en la película, vemos hechos muy parecidos o las pinturas religiosas que estaban acompañadas de estas filacterias, que corresponderían un poco a los cómics y que te vas dando cuenta en estos cuadros que hay una narrativa visual y también como de texto. Entonces, me parece que son como continuidades que se van dando y en muy distintos soportes, es muy curioso cómo finalmente vamos nombrando de forma distinta, ahora por ejemplo, las historietas también muchas se convierten en novelas gráficas dependiendo de los criterios que sigan los autores para ellos, pero se van generando nuevas clasificaciones que pues es una cosa que tendemos como seres humanos a hacer, en qué canastita acomodamos como esto.

Por ejemplo, aparecen en el libro varias cosas que yo me voy preguntando, que se alejan un poco de estos contenidos de los que hemos platicado, como cuánto pesa Internet si Internet es electricidad y la electricidad tiene un peso específico o, por ejemplo, de dónde viene la palabra ‘etcétera’ en pensar que justo la palabra que sirve para abreviar, se abrevia en un contenido, como también todas estas paradojas o estas cosas como de dónde escuchamos las letras que leemos, que escuchamos en el cerebro y cuál es la voz que tiene cada una de estas letras, yo al principio pensaba que eso dependía de la letra con la que fuera escrita, yo tenía esa idea de que a lo mejor el sonido tenía que ver con la forma de estos dibujos que son las letras, después investigando un poco te das cuenta que no, que lo que hace el cerebro es hacer un registro de tu voz en ese momento y por eso va cambiando la voz en nuestra mente, o sea, de niños es nuestra voz de niños y conforme vamos siendo mayor va cambiando nuestra voz y que puede impostarse o no, no es lo mismo leer un libro de entrevistas y es muy curiosos, cómo cambia la voz en nuestra mente si lees un libro de entrevista al leer, por ejemplo, Los Tres Mosqueteros.

—Por último, ¿Las letras son dibujos se vuelve una reflexión del entorno a partir de las imágenes y de los ensayos que realizas a través de esto?

—Yo creo que sí, creo que contiene muchas de las cosas que he pensado o que me han llamado la atención ahorita, yo creo que se lee como una especie de almanaque de lo que piensas hasta ahorita porque sabemos que el pensamiento va cambiando, las ideas en el mejor de los casos no van solidificando sino que son maleables y bueno, está eso, es un libro que creo que tiene humor y creo que el humor es el, lo decía mi maestro Mauricio Rivera, la posibilidad de decir las cosas muy en serio, a través del humor.

Obed Rosas
Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras.
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