La pequeña bautizada como “Calcetitas rojas” fue golpeada hasta la muerte y su cuerpo abandonado en Nezahualcóyotl, Estado de México, el pasado 18 de marzo. Durante 9 meses, nadie identificó el cadáver y nadie fue señalado por el crimen. Hace unas semanas, la madre y el padrastro de la menor fueron detenidos por el caso después de una intensa denuncia de activistas, entre ellos Frida Guerrera.

“Es duro. Está siendo muy duro para mí. A pesar de que es mi hermana, tienen que pagar ella y él”, dijo Luz María, tía de la menor, a propósito de la captura.

Ciudad de México, 10 de enero (SinEmbargo).– Familiares de la madre de la menor conocida como “Calcetitas rojas” exigieron justicia por el asesinato cometido hace más de nueves meses, y el padre Solalinde denunció actos de intimidación en contra de la activista Frida Guerrera, quien dio seguimiento al caso.

La pequeña bautizada como “Calcetitas rojas” fue golpeada hasta la muerte y su cuerpo abandonado en Nezahualcóyotl, Estado de México, el pasado 18 de marzo. Durante 9 meses, nadie identificó el cadáver y nadie fue señalado por el crimen.

Hace unas semanas, la madre y el padrastro de la menor fueron detenidos por el caso después de una intensa denuncia de activistas, entre ellos Frida Guerrera.

Los familiares confirmaron la identidad de la menor: le decían Lupita porque no estaba registrada. Sufría maltrato familiar y tenía 5 años el día en que fue brutalmente asesinada en el Estado de México.

“Es duro. Está siendo muy duro para mí. A pesar de que es mi hermana, tienen que pagar ella y él”, dijo Luz María, tía de la menor, a propósito de la captura de los padres.

La activista Frida Guerrera señaló que los presuntos culpables del asesinato tienen que pagar. “Yo soy madre y no me gustaría que eso le pasara a mis hijas”, señaló otra de la familiares.

El rosotro de Lupita. Foto: Especial

La menor pasaba hambre y soledad en sus días. Los padres se dedicaban a robar y vender el botín en el metro Pantitlán, detallaron.

“La niña andaba de un lado a otro. Con una familia, con otra. De repente era rescatada por su abuela. De repente quería rescatarla su tía. La niña andaba siempre por muchos lados”, describió Frida. 

Y agregó: “La mamá es un caso como muchos que hay en este país. Es una chica que tiene problemas de adicciones, y lo que menos le importaba, parecía, era la pequeña”. 

En 2016, Lupita se trasladó a una casa cercana de la vecindad en la que habitaba. La cuidaron. La bañaron y capturaron en un video que fue compartido durante la rueda de prensa en la Ciudad de México. En febrero del 2017 la menor dejó de ser visible. 

“Todavía un día antes de que fuera encontrada. La mamá, la misma madre de este sujeto (el presunto asesino), intentó ir al DIF para hacer saber lo que estaba pasando”, contó Villalvazo. 

El padre Alejandro Solalinde exigió a las autoridades que den protección a Frida Guerrera, quien fue la persona que dio seguimiento y visibilizó el caso de la pequeña.

El caso ha provocado una intensa condena social. Se trata de un caso de abuso, pero también de un Estado ausente. Los activistas dicen que el Gobierno del Edomex se vio obligado a intervenir no por mandato, no porque le importara, sino por la fuerte presión social.

Los crímenes y desapariciones en contra de niñas y adolescentes –entre los que se encuentra el caso de “Calcetitas rojas”– tienen que ver con la falta de capacidad y de interés por parte de las autoridades mexicanas, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). Los mecanismos empleados por el Estado, dice la organización civil, no responden “a los diversos escenarios en los que ocurren las desapariciones de personas menores de 18 años”.

“Son diferentes formas de violencia a las que está expuesto un niño en el país. Maltrato infantil, discriminación, a la falta de oportunidades, las puertas cerradas de la educación. Todo lo que afecte en sus proyectos de vida”, expuso a SinEmbargo en entrevista reciente Verónica Morales, encargada del área de comunicación social del Redim, coalición de organizaciones de la sociedad civil que ha impulsado a la construcción de una legislación que considere a niños, niñas y adolescentes como una de las principales víctimas de esta problemática.

“Algo que es muy preocupante es el deterioro, año con año, de la situación en nuestro país en términos de institucionalidad, seguridad, violencia, y la protección de niñas y niños. Es cada vez más alarmante”, señaló Juan Martín Pérez García, también de la Redim.

El reporte “La invisibilidad de la desaparición de niñas, niños y adolescentes en México”, elaborado por esta Red, reveló que de 2006 a 2014 desaparecieron 6 mil 725 niñas, niños y adolescentes de entre 0 y 17 años. El Estado de México, donde fue localizado el cadáver de “Calcetitas rojas”, se hallaba en la segunda plaza, con 562 desapariciones, sólo detrás de Tamaulipas, entidad en la que se registraron mil 914 casos.

Las mujeres adolescentes entre los 15 y 17 años, dijo Morales, son la población más afectada y los casos podrían, aun cuando las autoridades no lo han dicho oficialmente, estar relacionados en temas que tienen que ver con trata, explotación sexual, explotación laboral”.

El padre Solalinde lamentó, desde las instalaciones de Cencos, que la entidad gobernada por Alfredo del Mazo Maza se esté especializando en crímenes contra las niñas. “No hemos parado los feminicidios en el Estado de México”, dijo.