Enfermeras y trabajadoras del sector salud coincidieron que en este Día de las Madres, que se celebrará en medio de una crisis por la COVID-19 y distanciamiento social, lo más importante, más allá de ir a un restaurante, una fiesta o cualquier gran festejo, es la vida y la salud, para quienes la tienen y para aquello que la han perdido.

Ciudad de México, 10 de mayo (SinEmbargo).- Mireya Domínguez celebra hoy el Día de las Madres trabajando en un hospital reconvertido para la atención de pacientes con COVID-19 en la Ciudad de México. No le agobia pasarlo en el nosocomio, igual no podría disfrutarlo con sus hijos, ni su esposo, pues desde el 26 de marzo ella decidió salirse de su casa y se confinó en otro lugar como medida de control  y seguridad.

Mireya es una de las 472 mil 281 personas dedicadas a la enfermería, desde el grado técnico hasta quienes tienen una especialidad, de las cuales, el 79 por ciento son mujeres, miles de ellas, madres de familia.

Para el personal de salud, los días festivos están condicionados a su carga laboral, a veces pueden celebrarlos por completo, otras a medias, o incluso a veces tienen que aplazarlos porque deben laborar. El Día de la Madres llega este 2020 en medio de fuertes medidas de distanciamiento social, mismas que no sólo han cambiado la dinámica y expectativas de millones de madres, sino también las que son parte del sector salud.

Mireya Domínguez, Cristal Marlene Ruiz y Paola Herrera son tres trabajadoras de la salud, dos enfermeras y una radióloga, quienes dijeron que, si bien es algo triste no poder estar con sus familias, aunque  ya están hasta cierto punto acostumbradas por su trabajo y su vocación, para ellas ahora lo más importante es la salud y la vida de sus seres queridos. Por ello, desde el frente de batalla contra el coronavirus, pidieron a la ciudadanía que en esta ocasión procuren no angustiarse demasiado por no poder salir a celebrar a las mamás, y que mejor recuerden que lo importante es disfrutar de la salud, y la presencia de los seres queridos.

“Yo diría que las mamás que tenemos la oportunidad de tener salud lo disfrutemos con nuestros hijos, aunque no estemos toda la familia”, destaca Paola Herrera, técnicaradiologa en Durango.

Mireya pasa su día de las Madres trabajando en el área especial de COVID-19 en Ciudad de México. Foto: Cortesía para SinEmbargo.

AISLADA

Para Mireya tener que trabajar el 10 de mayo es algo que ve hasta con “gusto” y que “se hará con alegría”. Es preferible trabajar que pasarlo sola. La mujer, con 26 años como enfermera, se confinó en una casa en Atizapán, Estado de México desde el pasado 26 de marzo, cuando le confirmaron que tenían un paciente con coronavirus.

Ella es madre de dos hijos, un varón de 24 años y una joven de 22 años, que ahora viven por su cuenta, por lo que Mireya ahora solo vive con su esposo.

Cuando llegó el sospechoso de COVID, habló con su pareja, que padece diabetes e hipertensión, y tomó la decisión de aislarse ya que en caso de portar el virus y contagiarlo, él tiene mayor riesgo de complicación. Ese temor la llevó a separarse durante este tiempo. Además, tampoco puede ver a su hija de 22 años, estudiante de universidad, porque la joven padece asma.

El día de las madres, normalmente, está acostumbrada a celebrarlo durante la mañana, antes de ir al trabajo, con algún desayuno con sus hijos o esposo. El hijo mayor, en otros años, la ha visitado al hospital y le lleva flores, pero este año no podrá ser así.

“La verdad hasta me da como alivio poder trabajar este año, pasarla en mi trabajo porque lo hago con amor, porque es mi vocación”, dice.

Sin embargo, sí hay algo que la aflige: “me hace sentir un poco triste que muchas mamás este año están enfermas con COVID y la pasarán solas”, plática.

Cristal Marlene Ruiz, de 35 años, no podrá festejar este año el Día de las Madres como anteriormente, cuando se reunía ella con sus dos hijas, y su hermana con su madre. En este año, la hermana de Marlene, no podrá estar, pues ella que es médico, también salió de casa para aislarse porque atiende pacientes por COVID.

Marlene es enfermera en Ciudad de México y también atiende pacientes con COVID. La joven al igual que otras enfermeras experimentan angustia por la enfermedad, pero, sobre todo, por contagiar a su familia.

Mireya trabaja en el área de COVID en un hospital de la Ciudad de México. El ver a tantas mamás enfermas, que no podrán pasarla con su familia la entristece, platicó. Foto: Especial

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Paola Herrera tiene 33 años, es Técnica Radióloga y trabaja la Clínica del IMSS 1 en Durango, un hospital híbrido aún. Ella está en el área de Radiodiagnóstico en donde atienden también a pacientes con COVID-19 a quienes les sacan radiografías y ahora también tomografías.

“Atendemos pacientes con COVID-19 todos los días y ahorita ya hay varios pacientes”, platicó.

Ella es mamá de dos niñas de 10 y cinco años de edad. En otros años, el 10 de mayo sí lo festejaba con su madre, sus hijas, sus tías y sus primos. Ahora, aunque no será un gran festejo, sí podrá tener la oportunidad de celebrare con alguna comida en casa, pues es justo su progenitora que en estos momentos apoya a Paola con el cuidado de sus hijos.

Paola comparte que como madre y como trabajadora de la salud, la emergencia de COVID sí es estresante porque tienen muchos pacientes con coronavirus, pero que no ingresó al hospital con todos los síntomas, sino por otros motivos aparentes, y después al realizarles los estudios resultan con COVID-19.

“Si hay mucha gente que no ingresa al hospital con toda la sintomatología y al rato sale que son COVID-19 y es un estrés con nosotros porque cuando llegan normal sin síntomas y atendemos los pacientes y a veces no se tiene todos los equipos de protección y después resulta que sí tenían el virus”, dice.

Cristal Marlene comparte que, al igual que miles de enfermeras, el mayor temor para ellas como madres es portar el virus y contagiar a sus hijos. Foto: Cortesía para SinEmbargo.

Paola concuerda con otras trabajadoras de la salud que el estrés y el miedo a infectarse del COVID-19 está presente en su día a día, pero que como madre su mayor temor es portar el virus y contagiar a sus seres queridos.

“Como mamá uno siempre piensa en los hijos y mi mayor miedo siempre es que se enfermen mis hijas o se enferme mi mamá , yo creo que teniendo fe en que todo esté bien. Para mí lo más difícil es no sé si salir a trabajar al hospital o llegar a mi casa y tener miedo de poder contagiar a mis hijas”, comparte.

Y añade: “Salimos con miedo, yo salgo a trabajar con miedo, regreso a mi casa y tengo miedo, todo el día vive uno con miedo, con temor de no haber hecho las cosas bien, como deben de ser, de traer el bicho, que se enfermen mis hijas”

La joven recalcó que, aunque en su casa no va a poder estar toda la familia para festejar, al igual que Mireya recalcar que lo más importante es la salud.

“Yo creo que estos tiempos son muy difíciles es muy complicado pasar por estas situaciones y lo único ir tenemos para salir adelante es la fe y que todas las mamás que tenemos la oportunidad de tener salud lo disfrutemos con nuestros hijos, aunque no estemos toda la familia completa.