A lo largo del año se han registrado once agresiones contra elementos del Ejército. Luego del último caso desarrollado en Puebla, la Sedena destacó que su personal puede responder a los ataques, siempre y cuando se ajuste a los principios del uso de la fuerza y su gradualidad.

Ciudad de México, 10 de septiembre, (SinEmbargo).- Personal militar o integrantes de la Guardia Nacional actuarán en su legítima defensa cuando sean objeto de una agresión al momento de acudir a un lugar con la finalidad de garantizar la seguridad y paz, advirtió la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

A través de un comunicado, la dependencia señaló que los elementos de seguridad responderán a agresiones de acuerdo con “los principios del Uso de la Fuerza y su gradualidad”, y con el fin de proteger la vida e integridad física de los miembros del Ejército.

“Ante la ocurrencia de un delito y en los casos que el personal militar o de la Guardia Nacional acudan con el objeto de garantizar la seguridad y paz en el país, y sean objeto de una agresión se actuará en su defensa legítima conforme a los principios del Uso de la Fuerza y su gradualidad”, recalcó.

Luego que se registrara el enfrentamiento entre pobladores de Acajete, Puebla, y de integrantes de la Sedena, la dependencia federal indicó sobre las acciones que llevó a cabo.

La dependencia informó que el pasado 8 de septiembre se llevó a cabo un operativo en el poblado de Apango, en Acajete, Puebla, donde se localizó una bodega con indicios de vehículos y mercancía presuntamente robada.

Un día después, es decir el 9 de septiembre, alrededor de 150 pobladores acudieron a la zona y agredieron verbal y físicamente a los militares.

Ante la actitud de los habitantes, “el comandante de las tropas invitó a los agresores para que desistieran de su actitud, manteniendo en todo momento el control de los elementos castrenses”.

Tras ver que los pobladores continuaban con una actitud violenta, “el personal militar efectuó disparos al aire como una medida disuasiva, para proteger la vida e integridad física del personal, logrando dispersar a los agresores”, detalló la Sedena.

Por su parte, la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla puntualizó que “personas identificadas y presuntamente vinculadas con actividades criminales” azuzaron a los pobladores para agredir al personal de la Sedena y obligarlos a liberar la bodega.

Añadió que el espacio continúa tomado por parte del Ejército, en espera que personal de la Fiscalía del estado acuda al sitio para iniciar las primeras investigaciones.

AGRESIONES AL EJÉRCITO

A lo largo de este 2019 se han registrado alrededor de once agresiones contra integrantes del Ejército o de la Guardia Nacional.

La última ocurrió el pasado 7 de septiembre cuando tres militares fueron golpeados al evitar que 50 personas saquearan la carga de un tren en San Juan del Río, Querétaro.

Otro hecho aconteció el 4 de septiembre, cuando manifestantes golpearon con palos a militares que resguardaban los accesos a Palacio Nacional.

Un acto más se dio el 26 de agosto en el municipio de Los Reyes, Michoacán. Ahí habitantes golpearon con tubos y escobas a militares, tras la detención de un supuesto informante de un grupo criminal.

El 26 de julio, supuestos huachicoleros se enfrentaron con elementos de seguridad y de Petróleos Mexicanos (Pemex), luego que militares identificaran una toma clandestina en Tepeaca, Puebla.

El 24 de junio, habitantes de San Martín Texmelucan, Puebla, golpearon y lanzaron piedra a militares que acudían a resguardar una bodega donde se robaba gas LP.

En Michoacán volvió a ocurrir otro hecho similar el pasado 26 de mayo en La Huacana, donde habitantes retuvieron a varios militares para exigir que les devolvieran varias armas decomisadas en un operativo.

Mientras en Hidalgo, personas de Tetepango, Hidalgo, imposibilitaron que militares aseguraran dos camionetas que contenían combustible sustraído de una toma de Pemex.

En marzo pasado, civiles de Tetetepango retuvieron a militares, luego de un enfrentamiento armado entre supuestos huachicoleros y personal de seguridad.

Finalmente, las primeras agresiones del año ocurrieron en Otumba, Estado de México, y en Tula, Hidalgo; en ambos casos se dio por el aseguramiento de tomas clandestinas.