Porfirio Muñoz Ledo, Diputado de Morena e impulsor de la transición a la democracia desde la década de 1980, advierte en entrevista con SinEmbargo que hay una “degradación política” en curso. Además, señala que el Ejecutivo encabezado por López Obrador está acumulando poder. “Y la pregunta es: ¿Y a dónde va esto? No lo sabemos”, dice.

Ciudad de México, 11 de abril (SinEmbargo).- El gran problema de México, con la acumulación de poder del Presidente Andrés Manuel López Obrador, es la “restauración autoritaria”, acusa el Diputado federal de Morena, Porfirio Muñoz Ledo, quien advierte que este fenómeno se manifiesta en el embate “contra el pensamiento crítico” y los organismos constitucionales autónomos, como el Instituto Nacional Electoral (INE).

“Hay una especie de vuelta al pasado o una máquina del tiempo. Atacar a los órganos autónomos me parece una política muy desquiciante, una política muy despótica”, afirma el legislador, quien niega que el de López Obrador sea un Gobierno de izquierda. 

—¿Hay una restauración autoritaria?

—¡Pues claro que sí! Es el gran problema de México hoy, porque además es en nombre de la transición democrática. Qué contradicción: La transición democrática desemboca en una restauración autoritaria. ¡Es que en México se ha perdido la noción de cambio democrático!

Impulsor de la transición a la democracia desde que fundó, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, la Corriente Democrática en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 1986, y descarrilado en su ambición de reelegirse como Diputado federal, Muñoz Ledo ha endurecido su posición como disidente y ya apunta a López Obrador como quien controla a Morena a través de Mario Delgado.

En entrevista con SinEmbargo, el parlamentario advierte una “degradación política” en curso y se propone ir al terreno de las ideas para debatir los grandes problemas nacionales y hacia dónde va el régimen político de la República.

“Si no se confrontan ideas y se hace algo más o menos inteligible para la gente, contribuimos a la degradación de la política. ¿Quién propone, quién piensa, dónde está el centro izquierda, dónde el centro derecha? ¿Qué estamos deliberando? Nada. Los partidos están en pleitos minúsculos por posiciones a base de puros cálculos. 

“Yo pienso que ahora hay que estar en los dos lados: la denuncia, desde luego, y plantear a la sociedad, ante una nueva realidad, ¿a dónde va el régimen? ¿A dónde va México?”

Sí, dice, el Ejecutivo encabezado por López Obrador está acumulando poder. “Y la pregunta es: ¿Y a dónde va esto? No lo sabemos. El Presidente de la República quiere acumular poder. Esto es evidente. Es la política centralista, no la política democrática, sino la parte autoritaria”.

Y justo porque plantea estas ideas, lamenta, fue aplastado en la contienda interna de Morena y se le ha descarrilado para reelegirse como Diputado federal. “Hay un presidente del partido completamente servil y ahora resulta que yo soy el peligro para México”.

Enfocándose directamente en López Obrador, Muñoz Ledo asegura que el Presidente de México está detrás del triunfo de Delgado en la contienda de Morena para él controlar las candidaturas.

“¿Tú crees que la campaña para la presidencia de Morena tuvo una bendición de arriba o no? Todo mundo sabe que el Presidente quería un hombre operativo, una gente que lo obedeciera para poner a los candidatos del designio. Esa persona era Mario Delgado”.

Enfatiza: “El que provocó una contienda muy sucia, muy corrosiva, muy de disolución del partido, si gana una persona con dinero, sin ninguna idea política en la cabeza es el que quería operadores”.

Muñoz Ledo señala que él propuso un programa, teniendo por delante el pensamiento crítico y la búsqueda de soluciones para los problemas del país. “Y esa fue mi campaña: hablar con la gente, a las bases, para que se suspenda el monólogo y que haya un intercambio de ideas, una democracia deliberativa, una democracia participativa, no la suplantación del diálogo por el dinero”.

Sin pregunta de por medio, Muñoz Ledo hace un diagnóstico sobre lo que va del Gobierno autodenominado de la Cuarta Transformación. “¿Cómo califican estos tres años al Gobierno de López Obrador? Bueno, nadie puede decir sinceramente que es un Gobierno de izquierda, hasta ahora hemos visto la acumulación primaria del poder”.

Sigue: “¿Cuál es el proyecto hoy del Presidente López Obrador? Es la gran pregunta. Por preguntarlo me golpean. Curiosamente lo mejor de Andrés Manuel y su carrera política es que no ha matado a nadie o, como él dice, no ha roto ni un vidrio, pero por qué me excluye… Lo más inmoral es que se me excluya como Diputado”.

Aunque él asegura que no, el veterano político de 88 años de edad se nota dolido y evoca toda su trayectoria como constructor de instituciones, su lucha como Senador en el sexenio de Carlos Salinas, cuando ganaba todos los debates y perdía las votaciones, la presidencia de la Cámara de Diputados cuando el PRI perdió la mayoría y hasta cuando le colocó la banda presidencial a López Obrador.

“¿Qué ha cambiado? ¿Por qué ahora no quieren que sea lo que realmente soy? Hay una política de parálisis de la democracia. Hay quien piensa que estamos en el paraíso democrático y que ya no hay que moverle. El Gobierno muestra un rostro distinto de lo que fue el movimiento. Este es el problema de fondo, no Porfirio Muñoz Ledo. No quieren que sea Diputado. No hago ningún drama del asunto, simplemente lo analizo”.

Dice usted que el Presidente está acumulando poder, ¿pero para qué se usa ese poder? ¿Para qué está usando ese poder el Presidente?

Pues no sabemos, ese es el problema. Su más inteligente apologista, Lorenzo Meyer, escribió hace unas semanas un artículo muy interesante. Justifica esta acumulación de poder, por ejemplo la utilización del Ejército en muchas actividades. Él dice: Bueno (Lázaro) Cárdenas era militar, tenía el control del país. Pero él no dice si (López Obrador) es un nuevo Cárdenas o un nuevo Mussolini, o un nuevo qué, o un nuevo Churchill, porque no se sabe para qué está acumulando el poder.

Y mientras examina al Gobierno de López Obrador, vuelve Muñoz Ledo sobre sí mismo: “¿En qué me he convertido?  En una especie de oposición de izquierda al Gobierno”.

El Gobierno federal, insiste, no es de izquierda: “Claro, hay mucha política asistencial, para adultos mayores, pero yo no veo, por ejemplo, que el Tren Maya sea de izquierda, lo podía hacer un Gobierno de derecha, lo podía hacer un Gobierno de centro o lo podía hacer un grupo empresarial. Los programas simbólicos del Presidente son muy cosméticos”.

Sobre el tema energético, afirma, el cambio histórico es apostar por la innovación, por la tecnología, no prolongar el pasado extractivista que viene de la Colonia. El Estado mexicano, dice, tiene el deber y la facultad para generar energías nuevas, está en la Ley de Transición Energética, pero no lo hace y asume una posición muy conservadora. 

Hay otros temas que tampoco son de izquierda, sostiene Muñoz Ledo, como la migración para “complacer” a Doland Trump y ahora a Joe Biden: “¿Por qué nosotros seguimos frenando la migración en la frontera sur? Ni siquiera lo está pidiendo Estados Unidos”.

Muñoz Ledo se muestra extrañado en que no haya un movimiento que reaccione a estas posiciones y la mayor parte de los que hay vienen de la derecha. “Como que la gente ya bajó los brazos, ya no tiene ninguna reacción, no tienen ninguna posición propia sobre lo que ocurre. Y yo me veo como una voz aislada y me honra. Soy el último rincón, el último lugar de una corriente que tiene pensamiento propio”. 

Sobre la corrupción en el Gobierno y en el grupo cercano al Presidente López Obrador, Muñoz Ledo es cauto: 

“Yo no diría que el Gobierno de López Obrador es corrupto, diría que en materia de acción política ha permitido la corrupción. El Presidente López Obrador tiene toda la información, yo considero imposible que no sepa los gastos que hizo Mario Delgado en su campaña”.

Y asegura que los ataques a los organismos autónomos tiene que ver con el despilfarro de recursos que están bajo investigación:

“Es parte del pleito con el Auditor Superior de la Federación, le bajaron un poco al pleito porque David Colmenares tiene también información de lo que hizo en la campaña. Hay todavía un juicio y ya Mario está acorralado por la justicia, porque ya el Tribunal le mandató al INE para que averigüe el uso de dinero privado, escandaloso, en la campaña y por el otro lado el Auditor Superior de la Federación ya mandató también a la Unidad de Inteligencia Financiera para que vea si constituye un delito”.

Y como también está investigando la Fiscalía contra la corrupción, Muñoz Ledo advierte que los ataques del presidente de Morena a los organismos autónomos  son para intimidarlos.

“¿Por qué Mario Delgado atacó al INE, atacó a Lorenzo Córdova que le iba a hacer juicio político, trató como estropajo a los consejeros del INE, cuando él contribuyó a su designación? Fueron cuatro los últimos y fue un proceso muy democrático en la Cámara de Diputados. Él está denostando al órgano rector de las elecciones en vísperas de las elecciones que están empezando”.

Enfatiza: “Es una operación, no sé de dónde viene, contra los organismos autónomos, contra el pensamiento crítico, contra el debate de los problemas nacionales. El otro día acusaron al INAI. Cada vez que el ciudadano Presidente dice ‘yo tengo otros’, no una vez, muchas veces, está desafiando los datos del INEGI, que es una institución autónoma que construimos con mucho esfuerzo”.

Ahora resulta, recuerda, que los grandes mítines que hacíamos, llenando las plazas del país para combatir el autoritarismo, ahora se hacen para ir contra el pensamiento crítico. “Esta es parte de la respuesta de por qué me hacen lo que me hacen. Porque mantengo una voz crítica. No por deslealtad, sino por fidelidad a las ideas”.

¿Todavía puede rectificar el Presidente López Obrador y cómo?

Bueno, hay un gran espacio de oportunidad. Él ha vuelto a hablar de reformas constitucionales (la 4T es un lema nada más, es una porra, un huelum, sirve para apoyar una causa o un partido de futbol), la cuarta Constitución. Le tomamos la palabra de la cuarta constitución para que sepa a dónde va. Tiene que ser de un consenso nacional. 

López Obrador, dice, ya no va a competir en ninguna elección, ya no va a estar en la boleta ni en las próximas elecciones. “Entonces tiene ya la magnífica, la única oportunidad que no ha habido en mucho tiempo en México, de hacer una política de consenso”.

Desde que era joven, recuerda Muñoz Ledo, López Obrador polarizó siempre en todos los temas, como el Fobaproa, y ganó con la más alta votación que ha tenido un candidato presidencial en la historia de México.

“Incluso en esta elección intermedia está polarizando otra vez, con la revocación de mandato, el tema de los expresidentes. Es indudable que Andrés Manuel la va a ganar.  Pero esa política polarizante ya no le sirve al país”, subraya. 

Propone a López Obrador: “Entonces, ¿por qué no cambia en favor del país su estilo personal de ganar y gobernar y promueve un consenso nacional, promueve voces críticas, abre espacios al diálogo. Yo creo que es la única posible solución del país. Lo dicta el sentido común. Ya ha ganado dos elecciones polarizando. Ya no tendrá ninguna elección más. Es hora de que cambie el curso de la historia”.