Desde el pasado 25 de abril, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) advirtieron que las sequías prolongadas e intensas lluvias destruyeron más de la mitad de las cosechas de maíz y frijoles de los agricultores de subsistencia en el Corredor Seco centroamericano, dejándolos sin reservas de alimentos y afectando su seguridad alimentaria.

Ciudad de México, 11 de agosto (SinEmbargo/EuropaPress/EFE).– Los agricultores del Corredor Seco de Centroamérica se enfrentan, un año más, a los efectos adversos del cambio climático que ha diezmado los cultivos de maíz y frijol en esta región, provocando que más de dos millones de personas en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua se hayan visto afectadas, y 1.4 millones necesiten ayuda urgente.

Ante esta situación, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha pedido ayuda a la comunidad internacional para apoyar a los campesinos de esos cuatro países. Según esta organización, más del 25 por ciento de los hogares no tiene ingresos suficientes para cubrir el coste de ciertos productos básicos, mientras que el 8 por ciento ha indicado que se han visto obligados a migrar.

Más del 80 por ciento de estas familias han tenido que dejar atrás sus vidas y vender sus herramientas agrícolas y animales, dejar de hacer comidas y alimentarse con productos menos nutritivos para hacer frente a su inseguridad alimentaria.

“Debido a la situación en la que no podíamos crecer lo suficiente, la tierra no cedía tanto como antes, así que eso me obligó a emigrar a Estados Unidos. Si continúa como está hoy, tendré que irme otra vez porque no hay trabajo aquí, uno no puede sobrevivir en El Salvador”, ha asegurado José Cirilo, un agricultor de la zona.

Sin embargo, el PMA considera que la migración no es una solución, sino que se debe invertir en los sistemas de seguridad alimentaria a largo plazo para apoyar a los agricultores.

“Se necesitan casi cinco años para recuperarse económicamente cuando una persona migra. Por lo tanto, la solución es trabajar todos juntos en sistemas de seguridad alimentaria a largo plazo que promuevan que estos agricultores puedan ser resistentes y participar en los mercados”, ha señalado el director regional del PMA, Miguel Barreto.

Por esta razón, el organismo tiene planeado dotar de asistencia alimentaria a las más de 700 mil personas que viven en el Corredor Seco. En lo que va del año se ha asistido a más de 160 mil personas vulnerables, según ha informado la propia organización. El trabajo del programa se centra en satisfacer sus necesidades inmediatas y en enseñarles a adaptarse al cambio climático.

“Esto incluye la producción de diferentes frutas y verduras y el darles acceso a los mercados. Hemos visto que la inversión en estas actividades de resiliencia les ha dado la capacidad de enfrentar la tormenta de las sequías continuas“, ha indicado Andrew Stanhope, director del PMA en El Salvador.

La zona del corredor seco de Centroamérica es especialmente vulnerable a fenómenos climáticos como El Niño, que ocurre como consecuencia del calentamiento anormal del Océano Pacífico y que prolonga la temporada seca y disminuye a niveles mínimos las lluvias.

Los más de 2 millones de agricultores de la zona son “especialmente vulnerables a la inseguridad alimentaria” y “si los cultivos fallan, no tienen acceso a alimentos ni a reservas de comida hasta que llegue el próximo ciclo de cultivo”, advirtió el PMA.

“Por quinto año consecutivo, los patrones climáticos erráticos han diezmado las cosechas de los cultivos de maíz y frijol en el corredor seco de América Central, lo que ha afectado a la seguridad alimentaria de los agricultores”, expresó Herve Verhoosel, portavoz del programa.

Los diagnósticos de los gobiernos centroamericanos concluyeron que 2.2 millones de personas habían sufrido pérdidas de cosecha, sobre todo a causa de la sequía. Foto: Carlos Alonzo, WFP

SOLICITAN 72MDD PARA ASISTENCIA ALIMENTARIA

Desde el pasado 25 de abril, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) advirtieron que las sequías prolongadas e intensas lluvias destruyeron más de la mitad de las cosechas de maíz y frijoles de los agricultores de subsistencia en el Corredor Seco centroamericano, dejándolos sin reservas de alimentos y afectando su seguridad alimentaria.

Los diagnósticos de los gobiernos centroamericanos concluyeron que 2.2 millones de personas habían sufrido pérdidas de cosecha, sobre todo a causa de la sequía. Mientras que análisis y evaluaciones de seguridad alimentaria en emergencias realizados en el Corredor Seco por la FAO, WFP y los gobiernos en el último trimestre de 2018, validaron estos resultados y confirmaron que 1.4 millones del total de 2.2 millones de personas afectadas necesitan asistencia alimentaria con urgencia.

“Para el 2019, la FAO y el WFP están solicitando a la comunidad internacional 72 millones de dólares para brindar asistencia alimentaria a más de 700 mil personas en el Corredor Seco”, informó el Programa Mundial de Alimentos en un comunicado.

Los recursos, precisó, también se emplearían para crear y rehabilitar activos productivos, diversificar las fuentes de ingreso de los agricultores, establecer sistemas de protección social y fortalecer su resiliencia ante los efectos del clima.

“Los agricultores de subsistencia están comenzando a sembrar este mes, muchos no tienen reservas de alimentos y están en riesgo de perder sus cosechas nuevamente”, alertó en aquel momento Miguel Barreto, director Regional del WFP para América Latina y el Caribe.

“Si no les apoyamos ya, el periodo de escasez de alimentos de los próximos meses podría ser particularmente duro para ellos y especialmente para los más vulnerables, entre ellos niñas y niños, con el consecuente deterioro de su condición nutricional”, agregó.

De acuerdo con los gobiernos de los países centroamericanos, a lo largo de 2018 hubo un retraso en las lluvias sobre el Corredor Seco, lo que provoco que se arruinara hasta un 70 por ciento de la cosecha de primera de los agricultores de subsistencia, mientras que el exceso de lluvias dañó hasta el 50 por ciento de la cosecha de Postrera.

“Hay que mejorar la resiliencia de los habitantes del Corredor Seco. Para ello se deben reforzar los sistemas de vigilancia y alerta temprana, y mitigar los efectos de eventos como sequías y lluvias a través de buenas prácticas agrícolas que aumentan la resiliencia y adaptación de las familias para fortalecer sus medios de vida, evitando que estos eventos climáticos comprometan su seguridad alimentaria y los fuercen a migrar”, dijo Adoniram Sanches, Coordinador Subregional de la FAO para Mesoamérica y representante en Panamá.

-Con información de Europa Press y EFE