Si la opción de comenzar a reactivar las actividades públicas es real y un hecho, se deberán considerar todas las variables. El mapa de la UNAM muestra en su indicador de tasa de incidencia que los estados de Coahuila, Oaxaca y Yucatán tienen también retos por delante, a pesar de no liderar la lista de número de casos acumulados.

Ciudad de México, 12 de mayo (SinEmbargo).- De la semana del 27 de abril al 10 de mayo, la tasa de incidencia de casos de la COVID-19 se estimó en 6.61 por cada 100 mil habitantes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de incidencia es la probabilidad de que un individuo perteneciente a la población en riesgo se vea afectado por la enfermedad de interés en un periodo específico.

El subsecretario Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, ha explicado que este término técnico se utiliza para decir cuántos tienen enfermedad en comparación a cuántos viven en cada una de las entidades federativas.

El pasado domingo ahondó un poco más en este tema. Dijo que este índice se utiliza cuando se quiere comparar poblaciones que son de distinto tamaño.

“Es muy claro que el número de casos depende también del tamaño de población, donde hay más población hay más casos, para poderlo comparar adecuadamente tenemos que dividirlo por el número de habitantes que hay en cada entidad federativa y de ello resulta esta medida muy conocida en epidemiología que se llama incidencia”, comentó.

Así, en la Fase 3 de la pandemia de coronavirus, en el país en general, hay 6.6 personas que han tenido COVID-19 en los últimos 14 días por cada 100 mil habitantes.

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De la semana del 27 de abril al 10 de mayo, la tasa de incidencia de casos de COVID-19 se estimó en 6.61 por cada 100 mil habitantes. Foto: Cuartoscuro.

La incidencia en la Ciudad de México –la entidad con mayor número de personas contagiadas– alcanza los 24 por cien mil habitantes, mientras que en el siguiente estado en frecuencia es Tabasco, Morelos y posteriormente Yucatán, Quintana y Roo y Baja California, que eran más activos hace 10 días, ahora ya están siendo desplazados en intensidad de transmisión.

Todo este preámbulo es para dirigirnos a la tendencia municipal porque a ese nivel el mapa cambia. Si a nivel nacional, por número de casos, la atención está centrada en Ciudad de México, Estado de México, Baja California, Tabasco y Sinaloa, por tasa de incidencia aparecen los municipios de  Coahuila, Yucatán, San Luis Potosí, Oaxaca, Durango, Zacatecas y Michoacán.

En términos epidemiológicos, la tasa de incidencia es el “riesgo” no refleja la mayor concentración de casos, pero sí un mayor número de contagiados por número de habitantes. Esta es la lista de los primeros 30 municipios con mayor tasa de incidencia:

Los datos de la Secretaría de Salud (SSa), muestran que el municipio de Sacramento en Coahuila, tiene una tasa de incidencia de 306,04. Con corte al 10 de mayo, tiene un total de 20 casos confirmados acumulados; le siguen Mama, en Yucatán, con una tasa de 177,99 con siete casos confirmados acumulados y en tercer lugar, Tahmek, también municipio yucateco, con seis casos confirmados acumulados.

En la mayor parte del país ya hay, o hubo, al menos un caso de COVID-19; al momento de pensar en el retorno, la Universidad nacional Autónoma de México (UNAM), propuso revisar la vulnerabilidad de cada municipio y luego la cantidad de casos registrados.

Con base en el Índice de Vulnerabilidad ante COVID-19 en México, realizado por investigadores de seis centros de estudio de la Universidad, aunque un municipio por el momento no tenga casos de coronavirus o sus niveles sean mínimos, las características demográficas, de salud y socioeconómicas podrían traerle crisis más adelante, sobre todo en un escenario en el que aún no se tiene una vacuna para la enfermedad.

Este sería el caso de esos municipios en la lista en la que también están el municipio de Cerro de San Pedro en San Luis Potosí, con una tasa de 126 con un total de ocho casos; San Andrés Ixtlahuaca en Oaxaca, que aún no presenta casos de contagio al igual que Kopomá en Yucatán.

En la lista resalta la tasa de incidencia de Atizapán, ubicado en esta lista en décimo lugar con una tasa de 87,92 con 50 casos acumulados de COVID-19.

Son 8.9 millones de mexicanos, el 7.5 por ciento de la población total, los que habitan actualmente en municipios con vulnerabilidad crítica y 34.9 millones, el 29.3 por ciento, los que habitan en zonas de vulnerabilidad alta o muy alta, ubicados en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, la huasteca veracruzana y poblana, el sur de Durango, la Sierra Tarahumara y Yucatán.

El 63 por ciento de la población mexicana vive en municipios con vulnerabilidad media, en grandes centros urbanos que cuentan con la mayor infraestructura de salud, y la mayor capacidad económica.

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Por tasa de incidencia aparecen los municipios de  Coahuila, Yucatán, San Luis Potosí, Oaxaca, Durango, Zacatecas y Michoacán. Foto: Cuartoscuro.

La vulnerabilidad al COVID-19 la definieron a partir del porcentaje de población mayor a 60 años, población indígena –por motivos de discriminación o acceso en los servicios de salud­–, infraestructura en salud, disponibilidad de personal médico, número de camas y los elementos de pobreza multidimensional: acceso educativo, a servicios de salud, seguridad social y características de la vivienda.

Hasta el momento las autoridades no han informado si la fecha de reactivación en ciertas zonas del país con bajos niveles de contagio se mantiene para el 18 de mayo, es decir, en una semana. Sin embargo, en el caso de la Ciudad de México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador previó que la fase de mayor contagio de COVID-19 se extendiera desde el 8 hasta el próximo 20 de mayo para posteriormente iniciar con un descenso en los casos.

Apenas el pasado 6 de mayo, el Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell había señalado que el pico de contagios en la Ciudad de México se presentaría justo el 8 de mayo.

La UNAM ha insistido en que la reactivación se debe hacer de manera controlada y cuidar a tiempo a las personas que son más vulnerables. Además de tener en cuenta que los municipios están desfasados a la mayor parte del país, que están en tiempos diferentes de la evolución de la epidemia.