Harto de la violencia que azota al país, el periodista e investigador mexicano decidió plasmar en El rastro de los cuerpos la historia de dos madres que buscan a sus seres queridos, con ayuda de una periodista.

En México existen 40 mil personas desaparecidas, 27 mil cuerpos sin identificar en forenses y unas mil fosas clandestinas. El número total de desaparecidos es difuso: algunas organizaciones civiles estiman que pudieran ser más de 50 mil, otros incluso calculan más de 120 mil. Puntos y Comas entrevistó al autor que retrata esta realidad.

Ciudad de México, 12 de septiembre (SinEmbargo).- Harto de la violencia que azota al país, José Miguel Tomasena decidió plasmar en letras la impunidad desde el punto de vista de las víctimas, en este caso dos madres que buscan a sus seres queridos en morgues, cuarteles, hospitales y fosas clandestinas.

“Todo el tiempo estaba escuchando casos sobre violencia, asesinatos, desapariciones. Sentí una gran rabia por lo que estaba sucediendo; tenía la sensación de que no había futuro, que no había salida. También estuve cerca de madres de desaparecidos y fue a partir de ahí que empecé a escribir la novela”, explicó el autor de El rastro de los cuerpos.

El periodista, profesor e investigador universitario también destaca en su libro la crisis del periodismo sobre todo en regiones asoladas por el narcotráfico, pues con frecuencia son acosados por los caciques locales para que no investiguen sobre desapariciones y éstas queden en el olvido.

La cifra oficial de personas desaparecidas en México es de 40 mil 180, hasta febrero pasado, cuando Alejandro Encinas informó que en México existen 40 mil personas desaparecidas, 27 mil cuerpos sin identificar y unas mil fosas clandestinas. Esta es la entrevista que Puntos y Comas realizó al autor que retrató esta realidad en su obra.

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*La cifra oficial de personas desaparecidas en México es de 40 mil 180, dato actualizado hasta febrero pasado, cuando Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob), informó que en México existen 40 mil personas desaparecidas, 27 mil cuerpos sin identificar en forenses y unas mil fosas clandestinas.

La cifra oficial de personas desaparecidas no se ha actualizado desde el año anterior, luego de que el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) dejó de funcionar desde abril de 2018. El número total de desaparecidos en México es difuso: algunas organizaciones civiles y familiares de víctimas estiman que pudieran ser más de 50 mil, otros incluso calculan más de 120 mil.*

–Información de Sugeyry Gándara

–¿Hubo un hecho en específico que te inspiró a escribir el libro o fue el contexto general lo que te movió?

–Todo el tiempo estaba escuchando cosas sobre violencia, sobre asesinatos, desapariciones. Yo estaba sintiendo una gran rabia por lo que estaba sucediendo; tenía una sensación de que no había futuro, que no había salida. Por otro lado, estuve cerca de algunos casos de madres de desaparecidos y fue a partir de ahí como empecé a escribir la novela.

La narrativa que he construido pretende abrir preguntas al lector que el periodismo no puede hacer. Preguntas que tienen que ver con el sentido último: ¿Por qué vale la pena arriesgar la vida por estas situaciones? ¿Cómo viven este proceso, cómo viven ese dolor? Este tipo de preguntas sólo se pueden iluminar desde la ficción; es un tipo de preguntas que me hago cuando veo las noticias.

Karla Quintana Osuna, Comisionada Nacional de Búsqueda, informó que en todo el territorio nacional se detectaron 207 sitios de inhumación clandestina. Foto: Cuartoscuro/Archivo

–Has dicho que esta novela es, de alguna forma, un homenaje a ciertos periodistas, ¿qué cualidades o criterios en su escritura son importantes para ti o consideras esenciales en el ejercicio periodístico?

–Hay muchos periodistas en México que se están jugando la vida, la integridad, el equilibrio emocional y personal por documentar estos horrores y en ese sentido mi novela es un homenaje a esas personas. Tiene que ver, por un lado, con un compromiso ético de contar las historias desde la perspectiva de las víctimas, y también está el componente profesional de hacerlo de forma eficiente, con una escritura impecable. Eso es lo que admiro de algunos periodistas.

Toda la etapa de mi formación política y sentimental en la redacción de un periódico se refleja en la novela: es un canto un poco nostálgico a esas redacciones anteriores a la crisis del modelo de negocios en los diarios. También quise expresar eso en la novela, desde el campo de la ficción. 

Algunos de los libros que inspiraron a Tomasena en la creación de su última novela, El rastro de los cuerpos (Grijalbo, 2019). Fotos: Especial

–¿Cómo fue el proceso de investigación para crear este libro? ¿Enfrentaste alguna dificultad para recabar información?

 –No, básicamente es un libro que se nutre de los testimonios. La dificultad como novelista era cómo decir algo nuevo, a partir de estas historias que mucha gente ya conoce y se ha cansado de escuchar por la reiteración. Además, siempre terminan igual, con que nadie investiga, nadie busca y por lo tanto, nadie castiga a los responsables. ¿Cómo hacer para que esto tuviera un interés literario? Esa fue mi dificultad.

Las entidades federativas con mayor índice de fosas son Veracruz, Colima, Sinaloa, Sonora, Guerrero y Chihuahua. Foto: Cuartoscuro/Archivo

TOMASENA Y EL PERIODISMO DIGITAL

–Respecto a tu ejercicio como booktuber, ¿crees que esta manera de comunicar sí acerque a los jóvenes a la lectura? ¿Por qué utilizar este formato para hablar de libros?

–Me hice booktuber como parte de una investigación que estoy haciendo para un doctorado. Me llamaba la atención que algunos de ellos han conseguido mucha popularidad e influencia notable en sectores sociales jóvenes, para promover la lectura. Lo que he encontrado es que, más allá de los nombres famosos, hay una comunidad enorme de chicos y chicas en muchos países que realmente leen de forma apasionada y están inaugurando nuevas maneras de circulación literaria, lo cual me interesa mucho. Con el tiempo hice mi canal, donde hablo de mis propias lecturas y también hago observaciones desde el mundo académico.

–El periodismo y la era digital, ¿cómo ves este escenario en México? ¿Estamos innovando o imitando?

–El periodismo digital está inaugurando nuevas formas de documentar la realidad y de contarla, maneras de investigar y desarticular la información. Pensemos en estos consorcios internacionales de periodistas, que realizan investigaciones cooperando entre medios de diversas zonas: recientemente un grupo de periodistas publicó una investigación sobre el asesinato de Miroslava Breach, en Chihuahua.

Me parece súper fascinante la posibilidad de contar historias en otros lenguajes y poder usar distintas plataformas. Pienso en los podcasts, en Vimeo, en Youtube, pienso incluso en los correos electrónicos, con los servicios informativos que entregan el news letter.

También me interesa lo que está pasando a nivel de modelo de negocio: ¿cómo le hacemos para que esto sea redituable? Después de unos años, el periodismo tuvo una crisis porque nadie estaba dispuesto a pagar los contenidos. Ahora hay modelos que tienen que ver con que los lectores paguemos directamente por el buen periodismo. En ese sentido me parece esperanzador que siga habiendo medios que cuenten bien las cosas y de una manera emocionante.