Economía

Fumar en tiempos COVID

El año 1 de la pandemia redujo la producción de tabaco, pero su consumo se mantuvo

13/03/2022 - 6:08 pm

El tabaquismo aún representa un problema de salud pública en México y aunque la COVID-19 ha dejado claro que fumar complica en mayor medida la enfermedad que originó la pandemia, e incrementa el riesgo de muerte, las cifras nacionales aún no reflejan una baja en el número de fumadores. Sin embargo, se espera que con las recientes legislaciones en materia de tabaco comience a reducirse de forma más notoria el índice de fumadores activos.

Ciudad de México, 12 de marzo (SinEmbargo).– Las cifras oficiales muestran que en 2020, el primer año de la pandemia, se redujo la producción de tabaco al no ser ésta una actividad esencial, sin embargo, el consumo de cigarros no se vio alterado y por el contrario cada vez más adolescentes, sobre todo mujeres, se sumaron a las estadísticas de fumadores a la par que recurrieron a otros productos como cigarros electrónicos, que están prohibidos en el país, alertaron expertos.

Según datos del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el primer año de la pandemia la producción de tabaco y bebidas bajó estrepitosamente en abril: mientras que en 2019 el indicador mensual se colocó en 2.1 por ciento, en el mismo mes de 2020 bajó hasta -37.9 por ciento.

La tendencia agravada continuó al menos en los siguientes dos meses, donde sus producciones anuales cayeron -38.2 por ciento (mayo) y -16.7 por ciento (junio), respectivamente. Este comportamiento se enmarca en los primeros meses en los que se declaró la crisis sanitaria por coronavirus.

En los siguientes meses de dicho año las producciones de tabaco y bebidas tuvieron crecimientos muy modestos, excepto en el mes de noviembre, que fue de 6.7, lo que superó la del mismo mes del año previo a la pandemia, cuando registró sólo 0.7 por ciento.

Sin embargo, el comportamiento de este indicador sólo refleja el cierre y freno de actividades a nivel nacional debido al primer confinamiento establecido por las autoridades sanitarios. Para 2021, como el resto de las industrias, las tabacaleras reabrieron su industria y comenzaron a operar nuevamente, por lo que las cifras de producción muestran niveles muy similares a los de 2019.

“Una cosa es el número de cigarros y tenemos que considerar en el caso de los fumadores, y en el caso específico de la adicción a la nicotina muchos fumadores aunque reduzcan el número de cigarros siguen siendo adictos, por eso a veces es difícil establecer una relación entre el número de cigarrillos y el de fumadores, porque además también hay una gran heterogeneidad”, expuso en ese sentido la doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 sobre COVID-19 sí hubo una reducción en el número de fumadores a nivel nacional, pero ésta fue mínima. En 2020, la prevalencia de consumo actual de tabaco fumado entre los adolescentes fue de 4.7 por ciento (un millón 012 mil 329 adolescentes), de los cuales el 7.4 por ciento (812 mil 806) corresponde a hombres adolescentes, mientras que el 1.9 por ciento (199 mil 523) es de las mujeres adolescentes.

En comparación con los datos de la ENSANUT 2018, los fumadores adolescentes tuvieron una reducción apenas del 1 por ciento, ya que dos años antes de la pandemia había un total de un millón 304 mil fumadores de entre 10 a 19 años de edad, es decir, un 5.7 por ciento de la población adolescente.

En aquel entonces el porcentaje de hombres adolescentes fumadores era de 8.8 por ciento (un millón 014 mil 100 fumadores) y en las mujeres adolescentes de 2.6 por ciento (290 mil fumadoras), es decir, el índice de fumadores en este grupo de edad bajó un 1.4 por ciento en hombres y apenas un 0.7 por ciento en mujeres.

En la prevalencia de uso de cigarros electrónicos en adolescentes —considerando que los nuevos productos de tabaco (productos vaporizados o calentados) se encuentran prohibidos en México y que su venta está prohibida a los menores de edad— fue de 1.2 por ciento (268 mil 131) en 2020, una reducción de sólo 0.3 por ciento comparado con los datos de 2018; al interior, 1.5 por ciento (161 mil 356) fue de adolescentes hombres y 1 por ciento (106 mil 775) en las adolescentes mujeres.

Si bien dos años antes de la pandemia había 0.5 por ciento más hombres adolescentes consumiendo estos productos, (2 por ciento, es decir, 231 mil 600 usuarios), las mujeres adolescentes tenían una cantidad menor de consumidoras de dichos cigarros y vapeadores, (0.9 por ciento, lo que representa 103 mil 500 usuarios), es decir, en ellas el índice subió un 0.1 por ciento (3 mil 275 fumadoras más).

En el caso de los adultos mayores a 20 años de edad, mientras que en 2018 la estadística apuntó una prevalencia de 17.9 por ciento, lo que corresponde a 14 millones 820 mil 100 de fumadores, en 2020 los números bajaron hasta 16.8 por ciento, lo que corresponde a 14 millones 077 mil 819 consumidores, es decir, un decremento de 1.1 por ciento.

Por sexo, en los hombres pasó de 28.4 por ciento (10 millones 652 mil 700 de fumadores) en 2018 a 27.3 por ciento (10 millones 919 mil 154) dos años después, mientras que en el caso de las mujeres bajó de 9.2 por ciento (4 millones 167 mil 400 de fumadoras) a 7.2 por ciento (3 millones 158 mil 665) en el primer año de COVID-19.

Aunque en la prevalencia de consumo de cigarros electrónicos a nivel nacional los porcentajes no reflejan variación, las cifras mostraron que pasaron de un millón 010 mil 651 en 2018 a un millón 023 mil usuarios dos años después, esto debido a un aumento en el número de fumadoras, que pasó de 300 mil 834 a 311 900 usuarias. En el caso de los hombres se registró una ligera disminución en este rubro, de 1.9 por ciento (711 mil 100) a 1.8 por ciento (709 mil 816 usuarios).

La doctora de la UNAM y responsable del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Máxima casa de estudios explicó en entrevista con este medio que, según los datos de las encuestas hay una “especie de meseta, no que vaya hacia abajo, sino que hay una estabilidad” en el número de fumadores adultos, sin embargo, es preocupante el incremento de fumadores adolescentes.

“Tenemos una población importante de jóvenes que están empezando en la adicción a la nicotina y estos jóvenes generalmente van de los 12 a los 17 años, es decir, menores de edad, quienes aún no terminan su desarrollo fisiológico. […] Preocupan los jóvenes y no sólo por consumo de cigarros, ya las encuestas nacionales ya empiezan a aparecer los nuevos productos de tabaco: cigarros electrónicos, vapeadores, cigarros híbridos, entonces tal vez eso nos está cambiando un poco el panorama, porque hay personas que además de fumar cigarro de tabaco también fuman vapeadores”.

Se continúa estudiando los efectos del tabaquismo social, así como investigando los efectos de nuevos hábitos como el vapeo. Foto: Rodolfo Angulo, Cuartoscuro.

Aunque los estudios científicos revelaron desde el inicio de la pandemia en Wuhan, China, que los fumadores son más propensos a contraer COVID-19 grave e incrementan su riesgo de mortalidad, no fue suficiente la reducción de consumo de tabaco y nicotina en México.

De acuerdo con Erik Ochoa, director de Salud Justa MX, en términos de prevalencia la reducción del tabaquismo no fue significativa.

“En nuestro país no hemos logrado un progreso como el que se espera de parte de la OMS, que dice que hacia 2030 deberíamos de tener una reducción del 30 por ciento en la prevalencia, pero dados los últimos resultados de la encuesta eso no está resultando”, señaló.

Ambos especialistas consultados por SinEmbargo coincidieron en que la crisis sanitaria sí pudo provocar un efecto de consciencia en los fumadores, lo que los hizo dejar o reducir su adicción como parte de un mayor cuidado de no enfermar de coronavirus.

“Eso fue una línea de comunicación muy importante, además de que nosotros lanzamos también un riesgo de mayor contagio, hasta 9 veces la persona que fuma tiene mayor posibilidad de contagio y de enfermedad grave, sobre todo. Eso también por el hecho de estar llevándose algo a los labios, teniendo posiblemente las manos contaminadas. […] En el caso de los que utilizan productos de tabaco calentado, se encontró en una investigación internacional que entre los jóvenes tenían hasta 14 veces mayor riesgo de contraer un COVID grave”, destacó Erick Ochoa.

Aún así, la doctora Ponciano también contempló que en el número de fumadores también se deben revisar las estadísticas de quienes empezaron a fumar o aumentaron su consumo debido a las implicaciones emocionales que han producido los confinamientos sanitarios, ya que fumar muchas veces es asociado con un manejo del estrés y la ansiedad.

INTERESES POR ENCIMA DE LA SALUD

El freno de las producciones de tabaco en el primer año de COVID no implicó que la industria tabacalera dejara de lado su generación de ingresos, ya que —aún por encima de la advertencia de las autoridades sanitarias mundiales de que el tabaquismo empeora el padecimiento del coronavirus— en 2020 la industria tabacalera intensificó sus acciones de promoción, publicidad y comercialización tanto de sus productos tradicionales, cigarrillos, como de su nueva generación de productos: cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado.

El informe “Desenmascarando a la Industria Tabacalera en América Latina”, dado a conocer en julio de 2020 por ocho organizaciones de la sociedad civil de seis países de América Latina (Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Uruguay) aseguró que el problema radica en que las compañías tabacaleras continuaron, y seguirán, con sus estrategias para vender más productos a como dé lugar.

El tabaquismo es uno de los principales factores agravantes de la COVID-19. Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro

Las organizaciones civiles documentaron, por medio de monitoreo de acciones de marketing y publicidad de 2020, que las ocho principales estrategias de las tabacaleras, tiendas de vaporizadores y de productos de tabaco calentado para impulsar sus ventas a través de publicidad.

Con su informe, las organizaciones de la sociedad civil documentaron las ocho principales estrategias de las tabacaleras, tiendas de vaporizadores y de productos de tabaco calentado para impulsar sus ventas a través de publicidad: 1) publicidad en tiendas de marcas en línea o correo electrónico; 2) ofertas especiales; 3) grandes descuentos; 4) publicidad en redes sociales; 5) intensificación de la publicidad y exhibición en plataformas de envío; 6) demostraciones del uso del producto a domicilio; 7) cabildeo para lograr la autorización para volver a producir cigarrillos; 8) publicidad indirecta a través de acciones de responsabilidad social.

Y es que la venta de tabaco se ha antepuesto por años a la salud de las personas con tal de generar ganancias. En América Latina se concentra una gran parte de las muertes por COVID-19, cifra relacionada a los precarios sistemas de salud, a la falta de cobertura de las vacunas, además de las comorbilidades con las que cuentan las personas de esta región, entre ellas el tabaquismo.

“La industria tabacalera trató de aprovechar la pandemia intensificando su publicidad en redes sociales, sobre todo, ampliando sus mecanismos de entrega a domicilio, redujeron precios en algunos productos, especialmente en nuevos productos como cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado”, enfatizó el director de Salud Justa MX, quien también señaló que en México, Phillip Morris (productor de Marlboro) lanzó una invitación al inicio de la pandemia para probar su nuevo producto de tabaco calentado (IQOS) por 15 días. “Probar en tiempos de pandemia, no necesariamente te iban a dejar uno nuevo, por lo que hay mayor riesgo, y eso sin considerar el estatus ilegal de estos productos. Actualmente el los cigarros están prohibidos por el Artículo 16 fracción 6, y los productos de tabaco calentado están prohibidos por un decreto presidencial; en 2021 se volvió a ratificar esta decisión de prohibir la importación o exportación de cigarros electrónicos y de productos de tabaco calentado”, añadió.

Aunque se ha reducido el número de fumadores en la última década, en México se estima que aún hay alrededor de 15 millones de personas que consumen tabaco activamente. Foto: Cuartoscuro

En mayo de 2021, la revista Forbes México publicó que entre abril de 2020 y 2021 las compra de cajetillas bajó un 17 por ciento, es decir, en un año se dejaron de comercializar alrededor de 424.4 millones de cajetillas en el país. Con cifras del Inegi, el medio precisó que mientras que entre abril de 2019 y el mismo mes de 2020 se vendieron en México alrededor de 2 mil 491 millones de cajetillas, en los siguientes los 12 meses (entre 2020 y 2021) únicamente se comercializaron 2 mil 066 millones.

En el mismo artículo, la vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Philip Morris México, Catalina Betancourt, dijo a la revista que la empresa industria considera que los cigarros tradicionales pronto serán obsoletos, por lo que ahora la empresa apuesta por sus nuevos productos de tabaco calentado, lo cual ofrecen como una alternativa “mejor” que el cigarro.

Pese a esta declaración, los especialistas consultados por este medio advirtieron que se trata de publicidad engañosa a la que están recurriendo las tabacaleras con tal de no perder su mercado, sino sólo renovar el mecanismo de adicción.

La doctora de la UNAM explicó que contrario a las creencias, no hay evidencia científica que compruebe que los cigarros electrónicos, vapeadores y dispositivos de tabaco calentado ayuden a dejar de fumar, y que sólo se cambia de producto, ya que conductualmente es lo mismo: “lo traigo en la mano, lo inhaló, salen aerosoles que simulan el humo”. También detalló que aunque se vendan como inofensivos, el uso de los cigarros electrónicos y vapeadores causan enfermedades agudas en poco tiempo gracias a la cantidad de componentes que se inhalan en los aerosoles.

“Se ha demostrado que tienen una gran cantidad de sustancias tóxicas, estos líquidos [los que contienen los vapeadores o cigarros electrónicos] van a producir sustancias tóxicas con el calor de la pila, que salen en forma de aerosoles que es lo que vemos, que pueden tener metales pesados, nicotina; también hay una gran cantidad de metales que va inhalando las personas, además tienen muchísimos colorantes y saborizantes. […] Es mentira que son inofensivos. Es publicidad engañosa. Algunos de los aparatos son engañosos porque parecen muy pequeños, pero pueden tener la cantidad de nicotina de hasta 60 cigarros. Incluso con cigarrillos electrónicos el calor de la pila es tan fuerte en una superficie muy chiquita y entonces se han llegado a registrar explosiones de los dispositivos, pero todos esos peligros la industria tabacalera se ha ocupado muy bien de ocultar”.

Pese a que parecen inofensivos, los cigarros electrónicos, vapeadores y productos de tabaco calentado presentan un daño mayor a corto plazo, ya que los aerosoles que desprenden no sólo contienen nicotina, sino también metales pesados, saborizantes y colorantes artificiales. Foto: Rashide Frias, Cuartoscuro

“En el caso de los cigarros tradicionales el daño se da a lo largo de mucho tiempo, es decir, pasan muchos años para que a un fumador le de enfisema o cáncer de pulmón; en cambio en el caso de los cigarros electrónicos y vapeadores el efecto es agudo. Si inhalas esos aerosoles, más si contiene colorantes rojos, que son los más tóxicos, pues inmediatamente puede darte un problema respiratorio grave”, indicó la académica y especialista.

Por su parte, el director la organización civil Salud Justa MX recalcó para SinEmbargo que debido a la apariencia de éstos nuevos productos de tabaco se les ha tomado con ligereza entre la sociedad, e incluso los padres de familia han subestimado los efectos de éstos.

REFORMAS E IMPUESTOS PRETENDEN REDUCIR FUMADORES

Los cigarros en México elevaron su costo este 2022 debido a que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ajustó las cuotas del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobran a productos nocivos para la salud y el medio ambiente —como las gasolinas, refrescos y tabaco— de acuerdo a la inflación.

Según el último reporte inflacionario, los precios al consumidor subieron un 7.3 por ciento. Las autoridades recordaron que a los cigarros y puros, además de una tasa de 160 por ciento por IEPS, se le aplica desde 2020, una cuota extra, que este año es de 0.54 pesos pesos por cigarro. La cuota es aplicada a cada 0.75 gramos de tabaco, y este año es un 7.36 por ciento más que en 2021. Si tomamos como referencia una cajetilla con 20 piezas, cada una aumentará en promedio 10 pesos con 80 centavos.

Además de ello, en diciembre del reciente año que terminó, el Senado de la República aprobó la Reforma de ley para el control del tabaco en espacios libres de humo y emisiones y la prohibición total de publicidad del tabaco, por lo que los especialistas, autoridades y organizaciones civiles esperan que se reduzca el problema de salud pública que genera el tabaquismo.

La aprobación por unanimidad de la Reforma a la Ley General para el Control del Tabaco, incluye prohibición total de publicidad, promoción y patrocinio de los productos de tabaco así como la prohibición de fumar cigarros convencionales y electrónicos en cualquier espacio cerrado de acceso público, lugares de trabajo y sitios de concurrencia colectiva.

En diciembre de 2021 se aprobó una reforma de ley que decreta a nivel nacional espacios cerrados 100 por ciento libres de humo, además de la prohibición de publicidad del tabaco. Foto: Cuartoscuro

La esperanza de un menor consumo de tabaco surge debido a la preocupación por la alta tasa de enfermedades y muertes relacionadas al tabaquismo. Datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) muestran que en México hay alrededor de 14.7 millones de adultos mayores de 20 años que fuman, y más de 1.1 millones de menores de 10 a 19 años que también consumen tabaco.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial el tabaco es responsable de más de ocho millones de muertes anuales, y existen evidencias que han demostrado que entre fumadores el riesgo de enfermedad grave y fallecimiento por COVID-19 se incrementa entre 40 y 50 por ciento.

Por su parte, la Comisión Nacional contra las Adicciones ha señalado que en México el tabaco mata a 65 mil personas anualmente. Además, el país gasta 116 mil 150 millones de pesos anuales a causa de la enfermedad y muerte prematura, y más 19 mil 980 millones de pesos por cuidados familiares.

La doctora Guadalupe Ponciano recalcó que las acciones que está tomando el Gobierno federal son parte del Convenio Marco de Control del Tabaco, de la Organización Mundial de la Salud  (OMS). “La OMS sacó un pequeño libro llamado MPOWER (por sus siglas en inglés) cuando se firmó el convenio con sus países miembros. La ‘M’ es de monitoreo, es hacer encuestas cada cierto tiempo para ver qué pasa; la ‘P’ es de proteger a tu población del humo del tabaco, con leyes que decreten espacios libres de humo; la ‘O’ es de ofrecer, hay gente que ya está fumando, ofrécele ayuda; la ‘W’ es de warning, en inglés, es decir, advierte a la población que esto es dañino, es por ejemplo poner en las cajetillas las imágenes feas de lo que genera el tabaquismo; la “E” es de; la ‘R’ es de raise, incrementa el precio de las cajetillas, porque esta última, junto con los espacios libres de tabaco, se ha visto que son las medidas más eficaces para que puedas reducir el número de fumadores. Se ha visto que los mejores resultados se dan cuando tu incrementas de una vez 10 pesos la cajetilla. Tienen que aplicarse juntas de forma paralela para que puedas tener un resultado”.

Sin embargo, en materia fiscal Erick Ochoa, de Salud Justa MX afirmó que aún falta mucho por hacer, ya que los aumentos que se han dado hasta ahora son muy bajos en comparación con el costo médico que provoca el tabaquismo.

“Desafortunadamente no es un incremento real, porque solamente se actualizó con base en la inflación y eso sí es algo que esperamos que se pueda mejorar este año. Hay grandes costos por la atención médica de enfermedades atribuibles al tabaquismo. Los costos están alrededor de 116 mil millones de pesos, cuando hay una recaudación de 45 o 46 mil millones de pesos, y eso desafortunadamente te genera un déficit fiscal, una sobre carga a los servicios de atención médica, incluso a los medicamentos y en realidad no hay manera en que nosotros podamos mantener ese déficit fiscal, porque hay muchas necesidades”, insistió.

Valeria González Cervantes
Es feminista y Comunicóloga por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tiene una gran afición por la lectura de ficción. Comenzó su carrera en La Hora Nacional.
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