El estudio es una recopilación de los conocimientos disponibles sobre los vínculos entre la cosmética y la contaminación por plástico en los océanos. Foto: Shutterstock.

El estudio es una recopilación de los conocimientos disponibles sobre los vínculos entre la cosmética y la contaminación por plástico en los océanos. Foto: Shutterstock.

Ciudad de México, 13 de junio (SinEmbargo).- Los productos que se utilizan para cuidado personal y algunos cosméticos pueden ser sustancias peligrosas una vez debajo del agua para toda su biodiversidad, pero también para los humanos una vez que consuman productos del mar.

Durante los últimos 50 años, micropartículas de plástico llamadas microplásticos, han sido utilizados en la creación de productos de higiene y cuidado personal, así como en cosméticos al suplantar opciones naturales.

Un reporte que fue publicado por el Programa Ambiental de la Organización de las Naciones Unidas (UNEP, por sus siglas en inglés) recomienda aproximarse con precaución al manejo de los microplásticos para que eventualmente estos productos salgan del mercado y se busquen prohibiciones de la presencia de estas sustancias.

El informe se refiere específicamente a las partículas esféricas o amónicas que son usadas en estos productos para diferentes propósitos. Los ingredientes contenidos en dichos productos contribuyen a los desechos microplásticos marinos.

En los océanos existen desechos de los humanos, incluso en las áreas que se encuentran lejos de las actividades de las personas. Se tratan de residuos sólidos que están en continuo crecimiento y que no es proporcional al ritmo de degradación de estos objetos, lo que resulta una gran acumulación de desechos en el mar y las áreas costeras.

Los desechos marinos son un grave problema ambiental y se busca reducir esta cantidad. Sin embargo, el documento de la ONU se enfocó en las partículas plásticas en productos de cuidado personal y cosméticos (PCCP) como una posible fuente de micro partículas plásticas: materiales sólidos que entran en la definición de residuos marinos.

Los plásticos son polímeros sintéticos diseñados para diferentes efectos y a veces en beneficio para la humanidad, como en productos de salud. Existen los polímeros como el polietileno que se utiliza para la administración de fármarcos. Otros polímeros se utilizan para proporcionar estructuras biodegradabes de crecimiento de tejido nuevo.

Cuando estas sustancias se van por el desagüe, esas partículas no pueden ser recogidas para su reciclaje ni logran descomponerse durante las facilidades de tratamiento de agua, por lo que inevitablemente terminan en los océanos del mundo donde se fragmentan y permanecen.

Una vez que terminan en el océano, el plástico no tiene a donde irse, se divide constantemente en piezas más pequeñas y se les conoce como microplásticos secundarios.

Se trata de más de 299 millones de toneladas de plástico que se produce en el mundo durante un año y de esta cantidad, un porcentaje alcanza a llegar a los océanos lo cual en términos económicos cuesta 13 mil millones de dólares anualmente en impacto y daño ambiental a los sistemas marinos.

Y es que la sociedad ha desarrollado nuevos usos para el plástico; la variedad y cantidad de artículos de plástico que se encuentran en el medio ambiente se incrementaron de manera dramática. Incluso microesferas y otros ingredientes plásticos están presentes en los productos, desde menos de 1 por ciento a más de 90 por ciento del contenido del producto.

El estudio ejemplificó con un gel de ducha cotidiano, que al analizarlo en laboratorio, los investigadores notaron que no había demasiada diferencia entre la cantidad de plástico presente en el gel y en su contenedor.

Una cantidad total de 4 mil 360 toneladas de partículas de microplástico fueron utilizadas en 2012 en todos los países que integran la Unión Europea además de Noruega y Suiza, de acuerdo con una encuesta realizada por Cosméticos Europa. Las perlas de microplástico formadas por polietileno representaron el 93 por ciento de la cantidad total, lo cual es equivalente a 4 mil 37 toneladas.

ALIMENTACIÓN

El estudio muestra las posibles amenazas a la salud humana y los ecosistemas. Foto: Shutterstock.

El estudio muestra las posibles amenazas a la salud humana y los ecosistemas. Foto: Shutterstock.

Durante los últimos años, la sociedad se volvió más consciente sobre el daño de los microplásticos en el mundo marino y su potencial impacto en la salud de las personas también, pero no por usar estos productos, sino a la hora de consumir alimentos que provengan del mar.

La evidencia está emergiendo para demostrar la transferencia de sustancias químicas presentes en plástico ingerido por el tejido de los organismos acuáticos, así como en la presencia de partículas que tienen un efecto fisiológico negativo.

Esto, junto con el incipiente conocimiento sobre los efectos tóxicos tales partículas tienen en los organismos biológicos, incluyendo mamíferos y lleva a la preocupación para tomar acciones que puedan reducir las emisiones de dichos microplásticos.

Un estudio reciente de dos especies de bivalvos cultivados para consumo humano demostró que los consumidores europeos de mariscos podrían ingerir 11 mil partículas de plástico al año por persona, pero eso no cuantifica ningún nivel de riesgo.

ACCIONES

En junio de 2014, representantes de más de 150 países se unieron durante la primera Asamblea Ambiental de las Naciones Unidas donde se adoptó una resolución sobre desechos plásticos marinos y micrplásticos, observando con preocupación el impacto de este tipo de materiales en el medio marino, la pesca, el turismo y el desarrollo.

La preocupación por el posible impacto negativo de microplásticos sobre la fauna y la salud humana a través del consumo de alimentos de mar no está sustentado con pruebas científicas porque poco se ha estudiando muy afondo. De acuerdo con el informe, la situación es similar a otros riesgos difíciles de percibir por el público, como la contaminación radiactiva.

Lo que teme la UNEP es que si se da una percepción de riesgo, podría conducir a un cambio en el comportamiento humano como la falta de voluntad de consumir mariscos que puedan contener microplásticos.

Los ingredientes de plástico abarcan mucho más que sólo los porcentajes de plástico exfoliante de geles y jabones de ducha. El mercado global es gigantesco y creciente y los ingredientes de plástico normalmente requieren altos volúmenes de producción.

Los materiales son persistentes y no se capturan a menudo ni durante el proceso de tratamientos de aguas residuales en donde lo hacen, ya que la mayor parte del mundo no trata sus aguas ni incinera sus desechos y por lo tanto, las partículas terminan en el medio ambiente.

Hay alternativas disponibles que pueden ser desarrolladas para realizar las funciones que hacen los plásticos y que permite las mismas cualidades de productos que son deseables para las empresas y los consumidores por igual. Sobre todo, los de cosméticos y cuidado personal, que en el pasado han respondido a las preocupaciones ambientales y de salud asociadas con sus ingredientes.

En Europa, la aplicación “Beat the microbead” -que significa traducido del inglés a español “termina con las micropartículas”- fue lanzada en 2012 por la Fundación Mar del Norte para permitir a los consumidores holandeses comprobar si los productos de cuidado personal que adquirían contenían microesferas con tan sólo escanear un código de barras de los productos.

En Estados Unidos, Illinois se convirtió en el primer estado en promulgar una legislación que prohíbe la fabricación y venta de productos que contienen microperlas. Esta prohibición entrará en vigor para 2018 y 2019.

“La UNEP está comprometida a trabajar con todas las partes interesadas para reducir la afluencia de desechos en el mar y evitar así que el desperdicio permanezca en el ambiente. Abordar el problema requerirá que las compañías trabajen en conjunto con los gobiernos para desarrollar legislaciones efectivas, infraestructura de manejo de desechos, especialmente en los países en desarrollo”, asegura en el informe.