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Alejandro Páez Varela

13/11/2023 - 12:08 am

Xóchitl, Marcelo y el acomodo de las cosas

¿Ahora? La verdad no sé. No es que a la izquierda le sobren las fichas, pero hay fichas que hasta regaladas le sobran a la izquierda. La política da sorpresas.

Algo se fue acomodando, fuerte. Algo se acomodó, para bien, con el paso de los meses. Digo, no es poca cosa que Claudia Sheinbaum, la más lopezobradorista de los cinco que se registraron, sea la precandidata presidencial y Clara Brugada, Rocío Nahle, Margarita González y Javier May, quienes vienen del movimiento social, lo representarán en Ciudad de México, Veracruz, Morelos y Tabasco. Si alguien apostó hace un año a que la izquierda se desmoronaría en este proceso, perdió.

Mientras, la oposición parece atascada en lodos viejos. A veces da hasta pena. El “fenómeno Xóchitl Gálvez” va de ocurrencia en ocurrencia y de metida de pata en metida de pata. La nota que dio el PRIAN durante el fin de semana fue que su virtual candidata ofendió al líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, y luego le tuvo que llamar para disculparse. “Estoy orgullosa de caminar con el PRI”, dijo en una conferencia para tratar de sanar la relación con los priistas. Y después, el domingo, su discurso en el Monumento a la Revolución estuvo lleno de huecos y omisiones, vacíos y erratas. Quizo citar a Luis Donald Colosio en ese lugar icónico donde hace casi 30 años (1994) pronunció su discurso clásico. Terminó en un bochorno. Se le borró el teleprompter y no supo qué decir. Ay, Xóchitl. Todo mal o peor. No sale de una cuando se mete a la otra.

Recuerdo cuando se decía que la risa de Xóchitl Gálvez era “parte de su frescura y espontaneidad”. Ahora se traduce en el reflejo de su inseguridad. Una muletilla para salir de los aprietos o un gesto de frivolidad y falta de coherencia. Qué mal. Cuando alguien pierde la risa pierde todo, según yo. Algo así está pasando. Los rumores de que la iban a sustituir por alguien mejor han cesado, y no es porque se haya recompuesto su campaña: es porque el PRIAN no tiene a alguien mejor. La Senadora parece adelantarse al inminente duelo de cada día. La campaña del Frente Amplio por México se muere y a ella le tocará acompañar al PRD hasta su pérdida de registro y al PRI y al PAN, por separado, a su peor momento desde su fundación.

Me daba risa la semana pasada cuando Marko Cortés decía que Movimiento Ciudadano y Morena habían acordado ir juntos y que ya, ahora sí, definitivamente no iba a invitar a Dante Delgado a unirse al PRIAN. Me daba risa de tan dramático. Carajo. Marko sigue rogándole a MC que se le una. Sigue esperanzado en que voltee hacia su proyecto, atascado en lodo viejo. Sigue soñando con que pase algo inesperado que resuelva el aprieto en el que se encuentra. El panismo va en un tobogán sin frenos y es él, Marko, el que va a la cabeza. El panismo y el priismo van en un tobogán sin frenos y todavía se atreven a darse aires de indignación. Híjole. Les hace falta tomar distancia y verse como los vemos los demás.

Es curioso cómo hasta Marcelo Ebrard ha venido acomodándose a conveniencia de la izquierda. Y quizás sin quererlo. Después de romper pero sin romper del todo, se fue al silencio y en el silencio se transformó, poco a poco, en una anomalía muy bien contenida, muy bien acotada. La vida partidista en la izquierda ha seguido su curso sin él. Las candidaturas se han venido resolviendo sin grandes contratiempos y sin acomodarse a sus tiempos. Quizás en los siguientes días y horas sepamos cuál era su plan, qué tenía en mente. O, como piensan muchos, no había más que un plan A, que era ganar la candidatura presidencial de la izquierda y seguir el caminito hasta volverse Presidente. Me cuesta trabajo, sin embargo, razonarlo así. No conozco encuestas, salvo Massive Caller y otras igual de desprestigiadas, que lo pusieran realmente en competencia. Hace meses que se veía la derrota: ¿cerró los ojos? ¿Se atrincheró, con un grupo de amigos, en la sola idea de que iba a ganar?

Lo que ha pasado con Ebrard, al menos hasta ahora, es que sus seguidores más férreos se han venido radicalizando y, quizás sin quererlo, transparentan lo que pasa en ese frente. La Senadora Malú Mícher, por ejemplo, renunció a Morena dando manotazos y con lágrimas en los ojos; la Diputada Selene Ávila Flores despertó los aplausos de la oposición cuando acusaba a la izquierda de no haber aprobado “un peso” para Acapulco a pesar de que es conocido que se decidió no crear un fideicomiso específico para las víctimas de Guerrero, sino dispersar la ayuda desde distintas dependencias. Hay estallidos que son como gotas que derraman el vaso. Lo mismo pasa en redes sociales con los seguidores de Ebrard. Hasta la oportunidad de competir en 2024 por Movimiento Ciudadano parece habérsele escapado.

Cuántos acomodos en tan poco tiempo. Hace un año, como todos recordaremos, incluso Ricardo Monreal era otra cosa. Se sentía con un poder inaudito para, como es su costumbre, chantajear a Morena. Hizo como que se iba; con una estrofa de “Amarga Navidad” de José Alfredo Jiménez amagó con que en diciembre se dejaba el movimiento y luego anunció una gira con Santiago Creel, que luego el mismo panista desmintió y de muy mala manera. Intentó sacarse eso de que “son momentos tristes” y de que “siempre he luchado contra la adversidad”, como si la tristeza se la causara Andrés Manuel López Obrador y su adversaria fuera la izquierda en el poder. Mal jugado. De hecho, cinco años mal jugados los de Monreal. Mientras decenas de miles ratificaban el grito de “es una honor estar con Obrador” y se afianzaba el movimiento lopezobradorista, él se decía “maestro universitario”, coqueteaba con la oposición y sacaba su agenda personal desde el Senado. Caray. Cuánto infortunio; cuántos desatinos en tan poco tiempo. Creo que Ricardo Monreal fue abriéndose una zanja y luego se acomodó en la orilla. Y como nadie lo empujó, pues ya, allí se quedó. El resultado: las encuestas lo castigaron terriblemente en la interna para las presidenciales. Esas encuestas eran importantes para él: con ellas pretendía negociar posiciones. ¿Ahora? La verdad no sé. No es que a la izquierda le sobren las fichas, pero hay fichas que hasta regaladas le sobran a la izquierda. La política da sorpresas.

Cuando termino de escribir este texto hay tres precandidatos presidenciales: Samuel García se registró este domingo por Movimiento Ciudadano. “Hoy le digo a México que Dante tenía razón. Lo mostró con entereza, lo dijo una y otra vez: que no nos subiríamos al Titanic, que por cierto ya va como en el quinto camarote. Esa alianza nació muerta”, dijo en su mensaje a medios. Yo no creo que se crezca mucho pero aguas, porque es mañoso como pocos. Lleva todo este año gastándose millones de pesos de las arcas públicas de Nuevo León en campañas para promoverse en redes sociales, donde se puede ser muy opaco. Aguas con él y aguas, en general, con las redes: en las últimas semanas he notado un aumento de ataques desde cuentas con diez a cien seguidores; campañas muy puntuales para responderle al Presidente o para inflar otras cuentas o para colocar tendencias y difundir y masificar ofensas. Aguas.

Ahora vienen meses muy importantes. Viene resolver pronto y bien la tragedia de Guerrero y viene la campaña y la izquierda debe esperar que los poderes fácticos, incluso los que se han mantenido soterrados o al margen, hagan un intento feroz por socavarla. Veremos una guerra sucia inédita, financiada con mucho dinero privado, y se apoyará en las redes y no solamente allí. Vienen ataques descarnados porque ya vieron que no pueden colocar a su candidata: su esperanza se centra ahora en que los ataques contra Sheinbaum tengan efecto y toda la inteligencia que se guardan la dedicarán a eso.

Y también vienen eventos de calendario que no por previsibles son menores. Uno de ellos es que López Obrador dejará la Presidencia y luego, el movimiento. Su deseo es irse al retiro y hace bien, pero será un momento que puede generar turbulencia. Quizás valga la pena tratar ese tema por separado. Por lo pronto, vistos los últimos eventos, se puede decir que las cosas se fueron acomodando con el paso de los meses. Ha sido una operación bisturí. No es poca cosa que salieran sin sobresalto las precandidaturas de la izquierda y no es cosa menor que la oposición esté entretenida, todavía, en acomodarse para intentar dar la pelea. Estamos viendo momentos inéditos y por lo mismo pueden salir imprevistos. Ya los iremos comentando. Vaya días. Siento que este fin de semana terminaron de acomodarse muchas cosas y que hoy es el arranque de un nuevo momento que impactará en el futuro de la República.

Alejandro Páez Varela
Periodista, escritor. Es autor de las novelas Corazón de Kaláshnikov (Alfaguara 2014, Planeta 2008), Música para Perros (Alfaguara 2013), El Reino de las Moscas (Alfaguara 2012) y Oriundo Laredo (Alfaguara 2017). También de los libros de relatos No Incluye Baterías (Cal y Arena 2009) y Paracaídas que no abre (2007). Escribió Presidente en Espera (Planeta 2011) y es coautor de otros libros de periodismo como La Guerra por Juárez (Planeta, 2008), Los Suspirantes 2006 (Planeta 2005) Los Suspirantes 2012 (Planeta 2011), Los Amos de México (2007), Los Intocables (2008) y Los Suspirantes 2018 (Planeta 2017). Fue subdirector editorial de El Universal, subdirector de la revista Día Siete y editor en Reforma y El Economista. Actualmente es director general de SinEmbargo.mx
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