La movilización paró en la esperanza de encontrar, dentro de Palacio Nacional, una respuesta a las exigencias de los colectivos feministas, que antes de entrar tenían en jaque la seguridad dentro del recinto, que es también la casa de López Obrador. Al salir denunciaron “una simulación más” por parte del Gobierno.

Con información y fotos de Romina Gándara

Ciudad de México, 14 de febrero (SinEmbargo).- Las feministas llegaron a la conferencia matutina de Andrés Manuel López Obrador este 14 de febrero, día del amor y la amistad. Ahí las llevó la muerte de Ingrid Escamilla, la joven de 24 años que fue víctima de feminicidio el pasado sábado en la Alcaldía Gustavo A. Madero.

Cubiertas del rostro y vestidas de negro hasta los pies, llegaron a la casa del Presidente a gritar los nombres de las que ya no están: Lesby, Marichuy, Diana, Dianey, Ingrid, Lorena. Inició la conferencia matutina y afuera ellas también empezaron la protesta. Las puertas de Palacio Nacional fueron el mural en el que ahora se lee “Estado feminicida”.

Las feministas al llegar comenzaron a realizar pintas en Palacio Nacional. Foto: Romina Gándara/SinEmbargo

Los reclamos de las mujeres se escucharon fuerte y retumbaron durante esta mañana desde las 7 am. Foto:  Romina Gándara/SinEmbargo

 Durante las dos horas que duró la conferencia matutina, el ruido de las protestas llegó hasta el Salón Tesorería. A pesar de que el Presidente salió a felicitar por el “día de la amistad” y de que la protesta no fue el tema para los primeros reporteros a los que el Presidente dio la palabra, la exigencia de soluciones se escuchó, aunque solo por unos minutos, ya que luego se consideró que “ya se había hablado del tema”.

Afuera no coincidieron con eso: “mientras nos sigan matando no será nunca suficiente hablar del tema”, dijo una de las manifestantes.

Al terminar la conferencia, cerca de las 9 de la mañana, nadie pudo entrar ni salir de Palacio. El personal militar que resguarda el recinto incluso negó el paso a personal de comunicación social de Presidencia que tienen ahí mismo sus oficinas. Luego de diez minutos habilitaron una salida. Los reporteros pudieron salir poco a poco en grupos de diez.

Afuera, en la puerta de Palacio por la que entran administrativos y la prensa, estaba pintado con aerosol el nombre de Ingrid Escamilla. Ahí las manifestantes se apostaron, rodeadas de policías. Cerca de las 10 de la mañana informaron que armarían una comisión porque personal del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), quería atender sus demandas.

Globos con pintura roja fueron lanzados a las puertas y además pintaron mensajes de repudio a los feminicidios. Foto: Romina Gándara

Entraron mujeres casi todas las universidades, de colectivos y la madre de Diana (víctima de feminicidio) Lidia Florencio.

Una hora después, a través de un megáfono dieron sus primeras reacciones: “estamos ante una acto más de simulación por parte del Gobierno”, fueron las palabras que emitió la Comisión de Mujeres cuando salieron de sostener una reunión con la Directora de Comunicación del InMujeres, Leticia Ramírez, que fue la funcionaria que las recibió.

La comitiva explicó que la funcionaria las invitó a pasar a su sala para escucharlas durante más de una hora, sin embargo, al final solo les dijo que ella no tenía absolutamente ninguna atribución, ni facultad para dar respuestas.

Para las feministas, el hecho de ser recibidas por una funcionarias sin facultades, fue un acto “solo para darles atole con el dedo”, y dispersar o calmar los ánimos. El hecho fue considerado como una burla para el movimiento.

“Se burló de nosotros en nuestra cara y con una sonrisa en la boca nos dijo que no se puede hacer absolutamente nada”.

Diana Florencio, madre de Diana Velázquez, una joven asesinada en Estado de México, estuvo presente en la protesta. Foto: Romina Gándara

Varias colectivas feministas colocaron diversas veladoras en memoria de las víctimas de feminicidio. Foto: Romina Gándara

Las colectivas advirtieron que las manifestaciones y protestas continuarán hasta tener respuestas claras y que que las condiciones de seguridad mejoren, “el Gobierno dice que está de acuerdo con nuestras manifestaciones. Qué bueno porque las vamos a segur haciendo”.

 Durante la reunión, las diez feministas que ingresaron junto con la señora Lidia Florencio,  solicitaron que el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, se disculpara “por su poca sensibilidad ante el contexto de feminicidios en el país el día de mañana en su chacaleo mañanero”.

Cuando Gobierno activó el mecanismo para lavar pintura de las puertas, la indignación creció en la protesta. “Así lavan la sangre de las asesinadas”, dijeron. Las feministas comenzaron a incendiar papeles. Foto: Romina Gándara

En México, 10 mujeres son asesinadas al día en promedio. Estado de México y Veracruz son las entidades más peligrosas para ser mujer. Foto: Romina Gándara

Las integrantes de los colectivos también demandaron una investigación y se apliquen sanciones a los medios de comunicación que publicaron las imágenes de Ingrid desollada, y que el tema de feminicidio se posicione como una prioridad, sin embargo, la funcionaria no les supo dar respuestas, explicaron las manifestantes.

“Nos dijeron que tampoco tienen facultad para eso, en pocas palabras, no tiene facultad ni voluntad política para cuidar nuestras vidas”.

A las 5:30 de la tarde se prevé otra manifestación de feministas, ahora en las instalaciones del periódico La Prensa, que fue uno de los que publicó la imagen de Ingrid Escamilla en portada.

“Si algún día yo no estoy quiero que ardas todo por mi. No somos infiltradas somos feminicidas indignadas”, decían en la protesta. Foto: Romina Gándara/SinEmbargo