Sídney (Australia), 14 jun (EFE).- El Gobierno australiano evitó hoy de nuevo desmentir el pago de miles dólares a traficantes de personas para rechazar a un barco con inmigrantes ilegales, pese a la presión para que dé explicaciones de Indonesia y la oposición.

El barco con 65 sin papeles a bordo se dirigía a Australia cuando fue interceptado a finales de mayo cerca de la isla indonesia de Java por la marina australiana, que habría pagado 5.000 dólares australianos (3.851 dólares; 3.433 euros) a cada miembro de la tripulación para que dieran media vuelta.

Estos pagos fueron confirmados por los 65 inmigrantes entrevistados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), después de que fueran rescatados por la marina indonesia.

El ministro de Inmigración, Peter Dutton, evitó hacer comentarios sobre las acusaciones tras haberlas negado a principios de semana.

“Actuaremos dentro de los marcos de la ley y de nuestras obligaciones internacionales, pero desde el primer día no hemos hecho comentarios sobre operaciones específicas”, dijo Dutton, según la televisión ABC.

Dutton añadió que el Gobierno “siempre hará lo correcto para los australianos” y que se darán más detalles “cuando sea apropiado operativamente”.

El primer ministro, Tony Abbott, ya evitó el viernes desmentir las acusaciones al asegurar que las autoridades han sido “increíblemente creativas” en la elaboración de estrategias para prevenir la llegada de barcos con inmigrantes a las costas del país.

El portavoz en inmigración de la oposición laborista, Richard Marles, exigió explicaciones al Gobierno al que recriminó que no haya aclarado si dio o no dinero de los contribuyentes a los traficantes.

“Lo que es totalmente increíble es que el primer ministro repetidamente nos haya invitado a creer que esto es exactamente lo que ocurrió”, dijo Marles a la ABC.

El portavoz laborista también advirtió que el caso podría afectar a las relaciones con Indonesia, cuya ministra de Exteriores, Retno Marsudi, pidió ayer explicaciones al embajador australiano en Yakarta, Paul Grigson.

“Nos preocupa si esto se confirmara (…) Le pregunté ‘¿dime, qué es todo esto?’ Me prometió que trasladaría mi pregunta a Camberra y que volvería para darme la respuesta”, dijo Marsudi, según el diario The Jakarta Post.

Australia tiene una férrea política contra la inmigración ilegal que incluye obligar a los barcos a retornar a sus puntos de embarque y la detención de los inmigrantes en terceros países mientras se procesan sus solicitudes de asilo, que de ser aceptadas implica una reubicación en un tercer país, pero no en Australia.