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Rubén Martín

14/06/2020 - 12:04 am

Testimonios del Halconazo tapatío

Debe escucharse con atención los testimonios de quienes padecieron el Halconazo tapatío porque dan pistas sobre hechos que deben ser investigados, como la probable existencia de cárceles clandestinas

Incomprensiblemente, el Gobernador Enrique Alfaro se deslindó de esos hechos. Foto: Fernando Carranza, Cuartoscuro.

Hace una semana ocurrió el Halconazo tapatío, la puesta en marcha de un operativo represivo organizado por escuadrones armados de la policía ministerial, y posiblemente de otras corporaciones, mediante el cual se coartó la libertad de expresión y manifestación y que llevado al extremo, incluyó tortura, privación ilegal de la libertad y la desaparición forzada.

Incomprensiblemente, el Gobernador Enrique Alfaro se deslindó de esos hechos. Dijo que no estaba enterado ni él ni el fiscal Gerardo Octavio Solís Gómez, quien también de modo incomprensible sigue en el cargo.

Se ha prometido una profunda investigación por instancias locales como federales. Habrá investigación local de parte de la Fiscalía Anticorrupción, de la Fiscalía General de la República y de las comisiones de derechos humanos, tanto nacional como local. En cualquier caso, todas las instancias que investiguen los hechos, deben escuchar y tomar en cuenta de modo relevante los testimonios de quienes fueron reprimidos y sufrieron desaparición forzada. Es imprescindible que lo hagan.

Los testimonios de quienes fueron detenidos-desaparecidos la tarde del 5 de junio no solo aportan detalles de cómo ocurrieron los hechos, sino datos han pasado desapercibidos, de ahí la enorme importancia de considerarlos como una fuente importante para la investigación.

Paco Jiménez escribió su testimonio en Facebook, un día después de que fue detenido. “El día de ayer [5 de junio] fue uno de los más terroríficos de mi vida. La rabia, el coraje, la incertidumbre, la impotencia y el miedo fueron el común denominador de decenas de jóvenes, protestantes PACÍFICOS que salimos a tomar acción haciendo uso de nuestros ‘supuestos derechos’ consagrados en la Constitución de un país ‘democrático’; quisimos manifestarnos libremente, pidiendo #JusticiaParaGiovanni, cansados de la podredumbre del sistema, donde TODOS los días en este estado y país desaparecen personas, los torturan, disuelven en ácido, aparecen en fosas y pasan a formar parte de las cifras en los libros de historia (si es que llegan a tener registro), así, sin más, como si formáramos parte de una sociedad cavernaria y salvaje sin ningún tipo de Ley”.

La mayoría de los testimonios coinciden más o menos en una línea de tiempo y tres momentos de su detención-desaparición. El primero es justamente su detención sin motivo alguno por parte de los escuadrones de policías ministeriales armados con tablas, palos de golf, bates, tubos metálicos y también con armas largas; el segundo momento es su encierro en las “jaulas” dentro de la Fiscalía de Jalisco; y el tercero, el más atemorizante, fue cuando los sacaron en vehículos sin saber a ciencia cierta su destino. Al final se dio la orden de que los liberaran. En cada fase de la detención-desaparición hubo insultos y golpes.

El mismo detenido, Paco Jiménez, narra su detención: como a las 6:19 pm “se nos cerró una camioneta DODGE RAM, color roja, bajándose de 5 a 6 elementos sin identificarse, altamente armados, llegando directo a golpearnos, despojándonos de nuestras posesiones (celulares y mochilas), gritándonos: ‘SÚBANSE CABRONES, CABEZAS AGACHADAS’, ‘AHÍ ANDAN DE BRAVOS VERDAD PENDEJOS’, ‘YA SE LOS CARGO LA VERGA’, dándonos descargas eléctricas con un aparato, golpes en las piernas y brazos con palos”.

Todos los testimonios que se han hecho públicos hablan de que se les amenazó con desaparecerlos. Así lo describe Flavio, profesor del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara (UdeG), detenido junto con su esposa. “Algo que me causó mucho temor y miedo fue que entró un policía grande muy corpulento y nos gritó muchos insultos muy vulgares: ‘hijos de su puta madre ya cállense hijos de su chingada madre, sino los vamos a descuartizar y al cabo que ahorita ya es bien facilito hacerlo, los desaparecemos y no pase nada, cállense’. Algunos estaban llorando y los ofendían ‘¿No que muy valientes hijos de su puta madre?’ y los golpeaban”, según testimonio recogido por Jade Ramírez.

Además de la desaparición, se les amenazó con “matar a la familia” si compartían datos de sus detenciones. “‘NADIE SABE QUE ESTÁN AQUÍ’, ‘LOS VAMOS A DESAPARECER CABRONES’, instaurando un terror psicológico constante. A mi en lo particular me dijeron: ‘SI COMPARTISTE ALGÚN VÍDEO O INFORMACIÓN, YA SABEMOS DONDE VIVES, TE VAMOS A MATAR A TI Y A TU FAMILIA CABRÓN’”, según el relato de Paco Jiménez.

Los golpes y los insultos constantes crearon un clima de terror. Después de la detención y llevarlos a celdas en la fiscalía. Pasadas las 19:00 comenzaron a sacarlos en vehículos, ninguno con identificación de fiscalía. Así lo cuenta Gaby, estudiante de la UdeG: “En esos momentos fue cuando todas empezamos a sentir más miedo, porque antes al menos sabíamos que estábamos en la Fiscalía pero ahí no sabíamos si nos iban a matar, a desaparecer, a llevar a centros de detenciones clandestinos, si nos iban a torturar, fue cuando tuvimos más incertidumbre y fue cuando las chicas que estaban sentado al lado de mi empezaron a llorar”.

En otro relato contado por Luis, estudiante de biología de la UdeG, aporta un dato un tanto desconocido: la posible participación de agentes de seguridad posiblemente extranjeros: “Entonces comenzaron a sacarnos de 3 en 3 para subirnos al mismo tipo de camionetas sin identificar. Donde no subían acostados boca abajo en varias filas de personas unos sobre otros. Los que nos estuvieron subiendo a las camionetas eran evidentemente más violentos tanto física como verbalmente y tenían una especie de acento extraño, la verdad. De vez en cuando incluso hablaban un idioma que no identificaba. Hacían mucho hincapié en criticar a los policías [ministeriales]  porque eran muy lentos o no tenía los huevos para hacer su trabajo. Por lo que me dio entender que no eran policías [de la Fiscalía de Jalisco]”, contó Luis en el programa Cosa Pública 2.0 por Radio UdeG.

Todo este terror ha provocado estado de shock y estrés postraumático en varios de quienes padecieron el Halconazo tapatío. Así lo dijo Flavio, académico del CUCSH: “Condeno a las policías, especialmente a la fiscalía porque son unos criminales, no hicimos nada, me golpearon, nos insultaron, me provocó mucho terror psicológico, estoy en shock, ya lloré sigo llorando, tengo miedo, terror. Condeno a quienes siguen alimentando la basura que son los gobiernos que nada más nos quitan nuestros impuestos. Ya la vida no es apta en este país, ya pasó por mi cabeza el suicidarme, exiliarme, esconderme y no me merezco esto porque no cometí ningún delito y condeno a todos los Gobierno especialmente al de aquí”, en testimonio recogido por Jade Ramírez.

Pero a pesar del temor, hay valentía para denunciar este hecho represivo que no fue una ocurrencia de unos policías que saltaron el redil, como explica Gaby: “Quiero mencionar que estamos seguros de que toda la fiscalía del estado de Jalisco está involucrada y participó activamente. Esto no fue un pequeño grupo de personas que desacataron órdenes. Mientras estuvimos allí adentro, se notó que estaban muy organizados, que estaba planeado y que toda la fiscalía estaba preparado. Nadie de la fiscalía se puede deslindar de esto”, dijo en entrevista en Radio UdeG.

Y añade más datos: “No fue iniciativa de un grupo. En el mismo patio [de la Fiscalía] había solo 50 policías vigilando y burlándose de nosotros, más los policías que estaban en las jaulas, más los policías que se encontraban fuera de la fiscalía impidiendo a los manifestantes acercarse, los policías que manejaban las camionetas, entonces calculamos que son más de 100 policías involucrados activamente en esto y nos parece ilógico que no haya sido organizado por toda la fiscalía”, dijo Gaby.

Debe escucharse con atención los testimonios de quienes padecieron el Halconazo tapatío porque dan pistas sobre hechos que deben ser investigados, como la probable existencia de cárceles clandestinas, participación de personas ajenas a la Fiscalía que hablaban otro idioma y otras que pueden explicar no sólo la represión del pasado 5 de junio, sino la posible colusión de policías con grupos dedicados a las desapariciones ocurridas en años anteriores en Jalisco.

Oficialmente el Gobierno de Jalisco reconoce que hay 9,341 personas desaparecidas en el estado, ¿cuántas de esas ausencias son por desapariciones forzadas, es decir cometidas por fuerzas de seguridad, como confirmamos que ocurrió el pasado 5 de junio por parte de policías ministeriales?

Son pistas importantes encontrados en los valientes testimonios de los detenidos-desaparecidos hace una semana. Sus relatos son valiosos no sólo como víctimas, sino porque aportan pistas para entender qué fue lo que realmente ocurrió durante el Halconazo tapatío, quién lo cometió y quién lo decidió. ¿El Gobierno, el crimen organizado, ambos? Cualquier respuesta es inquietante e indignante.

 

Rubén Martín
Periodista desde 1991. Fundador del diario Siglo 21 de Guadalajara y colaborador de media docena de diarios locales y nacionales. Su columna Antipolítica se publica en el diario El Informador. Conduce el programa Cosa Pública 2.0 en Radio Universidad de Guadalajara. Es doctor en Ciencias Sociales. Twitter: @rmartinmar Correo: [email protected]

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