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Guadalupe Correa-Cabrera

14/11/2022 - 12:02 am

Los anhelos de la reacción

“A la nutrida marcha opositora se unen figuras de la “reacción mexicana” que fueron relevantes en el proceso de transición a la democracia y el avance de las reformas económicas estructurales—que se denominan también “neoliberales” y que fueron impuestas en el marco del llamado ‘Consenso de Washington'”.

“En términos generales, los manifestantes de élite argumentan que ‘la Reforma Electoral del Gobierno pone en riesgo el futuro de la democracia’ mexicana. Nada podría estar más lejos de la realidad”. Foto: Moisés Pablo Nava, Cuartoscuro

En vísperas de la marcha nacional “en defensa” del Instituto Nacional Electoral (INE), la “Maestra” Elba Esther Gordillo Morales, ex lideresa sindical y política mexicana—ex presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) de 1989 a 2013, Diputada federal tres veces, exsenadora de la República, exsecretaria General del PRI y exlideresa también del hoy extinto partido Nueva Alianza—escribe una “perla” en la red social Twitter. Dice así: “Es nuestra obligación recordarle a las y los jóvenes los años de lucha y las vidas que se perdieron para lograr construir al @INEMexico. Defenderlo no es una lucha contra el Presidente; es la defensa de la democracia y de la autonomía del instituto”.

Con esta afirmación, el movimiento opositor—que algunos tildan de “reaccionario”—para “defender” al INE, recibió (de manera figurada) el “beso de belcebú”. Gordillo ha estado envuelta en múltiples escándalos de alegada corrupción masiva y abuso de atribuciones como lideresa del sindicato de maestros; también estuvo presa recientemente por lavado de dinero y delincuencia organizada. Con todo y eso, “La Maestra” parece ahora ostentarse como adalid de la democracia y la libertad, asegurando incluso que “se perdieron vidas” para lograr construir al INE. Quien ha seguido de cerca su trayectoria y quien conoce bien su historia, podría pensar que la Señora nos está jugando una broma de pésimo gusto o que nos quiere tomar el pelo de la forma más escandalosa.

A la nutrida marcha opositora se unen figuras de la “reacción mexicana” que fueron relevantes en el proceso de transición a la democracia y el avance de las reformas económicas estructurales—que se denominan también “neoliberales” y que fueron impuestas en el marco del llamado “Consenso de Washington”. No cabe la menor duda que estos personajes perdieron su enorme influencia y sus privilegios, por lo que se entiende miran al pasado y quisieran, al parecer, reconstruir un modelo político y económico que avanzaron desde los años 1990s y que les fue, por demás, beneficioso.

Esta generación de reaccionarios participó en las nutridas (y consideradas exitosas) movilizaciones a nivel nacional del domingo para defender al INE—estandarte del periodo de transición de los 1990s y de las reformas neoliberales que ensancharon los privilegios de las élites, así como las diferencias entre ricos y pobres en México. Ello lo realizaron al amparo de la corrupción, el fraude electoral, la impunidad, evasión fiscal, la sumisión total ante Estados Unidos y la violencia generada per se por la entonces denominada “guerra contra las drogas”.

Así, diferentes figuras de la reacción mexicana se sumaron al llamado de #YoDefiendoAlINE, entre las que destacan múltiples personajes bastante obscuros que se ostentan como fieles representantes de los vicios antes esbozados. Ejemplos bastante grotescos incluyen a la mismísima Elba Esther Gordillo, Vicente Fox, Margarita Zavala, Luis Carlos Ugalde, Alejandro (“Alito”) Moreno, Claudio X. González, Felipe Calderón Hinojosa, Roberto Madrazo, Ricardo Anaya y Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Estos dos últimos se consideran formalmente “prófugos de la justicia”. Anaya supuestamente recibió un soborno millonario para votar a favor de la Reforma Energética y Francisco Javier García Cabeza de Vaca es acusado por múltiples delitos graves, entre ellos, delincuencia organizada y lavado de dinero. Cabe destacar que a este personaje tan cuestionado—y envuelto en el escándalo criminal—se le acaba de elegir como consejero nacional del Partido Acción Nacional (PAN) y “…debido a que cuenta con una orden de aprehensión, no asistió a rendir protesta”. Esto parece cínico y escandaloso.

¡Que valiente oposición reaccionaria tenemos en México! Por lo menos, los liderazgos más visibles son fieles representantes de las causas más obscuras que han operado en nuestro país en las últimas décadas. Algunos, al parecer, articularon fraudes electorales, perpetraron fraudes contra el fisco y los contribuyentes en general o entregaron los recursos estratégicos de México al gran capital nacional y transnacional. Otros inundaron al país de sangre operando una “guerra contra las drogas” en contubernio con los intereses más maquiavélicos interesados en la inestabilidad de México y el desplazamiento forzado para el expolio de sus recursos naturales. Ayer, en democracia, observamos la mezquindad en plenitud marchando por la defensa de un modelo político-económico que privilegió a la élite y a sus esbirros. Estas figuras que “defienden al INE” parecen impresentables.

En términos generales, los manifestantes de élite argumentan que “la Reforma Electoral del Gobierno pone en riesgo el futuro de la democracia” mexicana. Nada podría estar más lejos de la realidad. No señores, “en democracia ustedes pudieron marchar” sin problema ni represión alguna. Además, la reforma electoral del Gobierno es un intento—perfectible y con limitaciones, cierto—por transformar, para bien de México, el sistema electoral y así mejorar la representación de las mayorías y eliminar algunos (más no los suficientes) privilegios de las minorías. No se pone en riego—como afirman las élites mexicanas que perdieron influencia—la democracia mexicana. Se ponen en riesgo los espacios y privilegios que aún les quedan a aquellos que no supieron construir la democracia para las mayorías en México y se sirvieron, como lo demuestran sus voces más feroces, “con la cuchara grande”. Además, bañaron al país de sangre y con eso abrieron la puerta a la intervención de los grandes poderes económicos y el saqueo de nuestros recursos naturales.

Los señores de la reacción se aferran a los ídolos y a las instituciones del pasado. Uno de los mejores representantes de este “selecto” grupo es el hoy diputado federal Gabriel Quadri de la Torre, ex candidato a la presidencia de México en 2012 por el Partido Nueva Alianza [ese partido encabezado por la Maestra Gordillo], y que en agosto del presente año visitó la tumba del dictador mexicano Porfirio Díaz en París, asegurando lo repatriarían en 2024. Quadri de la Torre también extraña a Felipe Calderón]. Sí, leyó usted bien, Quadri extraña a ese expresidente que declaró la guerra contra las drogas, que devastó al país y lo llenó de sangre después de un muy desaseado (por decir lo menos) proceso electoral. Nada más grotesco que eso, pero también ilustrativo de los objetivos de la reacción mexicana. Defienden lo indefendible: un pasado dictatorial, el fraude electoral, los privilegios de las minorías, el expolio de recursos naturales y la muerte de ciudadanos mexicanos en cientos de miles. Eso parece caracterizar al liderazgo, por lo menos, de la clase reaccionaria que ve en el pasado de Díaz y Calderón, una posibilidad y un anhelo.

Guadalupe Correa-Cabrera
Guadalupe Correa-Cabrera. Profesora-investigadora de Política y Gobierno, especialista en temas de seguridad, estudios fronterizos y relaciones México-Estados Unidos. Autora de Los Zetas Inc.
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