Eugui, estudiante de Biología de 21 años, vertía cuerpo y alma en el estudio de animales silvestres. También le apasionaba la fotografía de naturaleza. Fue asesinado a balazos la semana pasada en la sierra sur de Oaxaca, una de las “zonas calientes” del estado con presencia de tala clandestina, caza furtiva y conflictos territoriales.

Oaxaca, Oaxaca, 15 de mayo (SinEmbargo).– Eugui Roy Martínez Pérez fue asesinado la mañana del jueves 7 de mayo en el corredor de la casa de su familia, muy cerca de las cajas con ranas, serpientes y demás animales que monitoreaba como parte de sus actividades de investigación en la sierra sur de Oaxaca. Los perpetradores le dispararon directamente y no se llevaron nada, lo cual ha dejado entre sus familiares y amigos la impresión de un crimen premeditado.

¿Qué pudo haber hecho un estudiante de biología de 21 años para recibir una respuesta de plomo? Ni su familia ni sus amigos lo entienden y demandan a las autoridades una investigación seria que considere todas las líneas posibles.

Eugui vertía cuerpo y alma en el estudio de animales silvestres. “No era su trabajo, era su pasión”, explica su hermana, Rosalinda Martínez, quien tuvo que liberar a varios de los “bichos” de Eugui que quedaron huérfanos poco después de que el servicio forense recogió el cuerpo de su hermano. Durante sus últimos días, Eugui pasó la cuarentena por la COVID-19 cuidando de una venada cola blanca y su cervatillo, y escribiendo sus observaciones, algunas de ellas publicadas en el blog que compartía con sus camaradas biólogos.

Si bien no defendía públicamente ninguna causa, ni militaba para alguna organización, ni se oponía abiertamente a industrias peligrosas, el trabajo de Eugui implicaba desafíos a distintos intereses de Loxicha, la zona donde ocurrió el crimen.

El nombre de Eugui podría estar relacionado con las serpientes. Foto:
Biologgers Divulgacion de las Ciencias

El rancho La Magnolia, propiedad de la familia de Eugui, se ubica dentro de la comunidad de Tierra Blanca, en el municipio de San Agustín Loxicha. No es secreto que es una de las “zonas calientes” del estado, con presencia de tala clandestina, caza furtiva, conflictos territoriales y dinámicas heredadas del Ejército Popular Revolucionario, que tenía su bastión en este rincón de densos bosques mesófilos.

Una hojeada a diarios oaxaqueños da cuenta del historial sangriento en esta región, incluyendo asesinatos políticos, agresiones a tiros a representantes de la fuerza pública, asesinatos de campesinos críticos de autoridades, encarcelamientos injustificados de opositores, feminicidio, como el caso de un hombre que asesinó a machetazos a su esposa, y el caso de dos adolescentes detenidos con armas de uso exclusivo del Ejército.

A contrapelo de la violencia y la marginación de la zona (o tal vez como causa de ellas por “la maldición de los recursos naturales”), la naturaleza es pródiga, y la flora y fauna, exuberantes. Investigaciones apoyadas por la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO) han descubierto ahí un número importante de maíces endémicos diversificados por altura del terreno, además de presencia de teocintle, su antepasado silvestre.

“COMPASIVO HASTA CON ARAÑAS”

En fotos compartidas por sus compañeros, Eugui observa distintas serpientes, ranas, salamandras, lagartijas. Pero era compasivo hasta con las arañas. Su hermana lo recuerda llorar por no haber podido salvar a un mamífero tipo cacomixtle envenenado por pobladores en los valles centrales.

Eugui personalmente ayudaba a obtener datos para determinar el riesgo de extinción de la herpetofauna (reptiles y anfibios) de la sierra de Loxicha, recordaron investigadores de la UNAM, de la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala, en una carta pública firmada el 11 de mayo y dirigida al Gobernador Alejandro Murat y al Fiscal general Rubén Vasconcelos.

“De manera personal conocimos a Eugui desde 2016”, explica la misiva. “Por ende, se esperaba que en un futuro cercano, pudiera realizar estancias de investigación y desarrollar e incrementar sus habilidades en el ámbito científico en la FES Iztacala, UNAM”.

A las condenas por el crimen y las condolencias a la familia se han sumado estudiantes y autoridades del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza (Eugui era un excelente fotógrafo, de lo que dan cuenta sus propias imágenes), periodistas y otras personalidades de relevancia nacional como el Senador Emilio Álvarez Icaza.

Eugui era un biólogo innato desde los 11 años, dijo su hermana. Foto: Hangungo.

DIEZ AÑOS DE CARRERA A SUS 21 AÑOS

Para entender por qué el crimen de un estudiante veinteañero ha cimbrado tanto a su comunidad científica hay que mirar fuera de las aulas y remontarse a su vida personal. Hijo de una familia de campesinos caficultores que siempre abrió las puertas a investigadores que llegaban a Loxicha, Eugui empezó a acompañar a la comunidad científica desde que era un adolescente.

“Eugui es un biólogo empírico que empieza desde los 11 años de edad. Lo único que le faltaba era el título, pero sus compañeros y hasta sus maestros me han llegado a decir que aprendieron mucho de su trabajo en campo”, recuerda su hermana Rosalinda.

En el nombre llevaba su destino, pues “Eugui” aludía a una serpiente en alguna tradición antigua de la que su padre había leído. Aunque nunca encontró la fuente bibliográfica que sostuviera eso, le gustaba pensar que su nombre estaba relacionado con lo que más le gustaba hacer, explica Rosalinda.

Tras sus primeros contactos con científicos –de manera decisiva con el biólogo Raúl Gómez Trejo, quien lo introdujo en el mundo de la biología–, Eugui comenzó a observar por cuenta propia y pronto desarrolló habilidades importantes para recorrer la sierra, encontrar e identificar especies, y manipularlas para su documentación.

“Tenía una capacidad muy grande de observación y un ojo privilegiado para ver animales”, recuerdan sus colegas de la licenciatura en Biología del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca.

A la fecha de su muerte, Eugui había logrado colaboraciones con investigadores de Costa Rica, España y Australia. Participó en expediciones científicas que redescubrieron a una rana que se creía perdida (Charadrahyla altipotens) y se le atribuye el descubrimiento de una especie de serpiente que aún está en proceso de descripción.

Su máxima aspiración era documentar la fauna del lugar de su infancia, la sierra sur de Oaxaca. “Estaba trabajando en un libro para hacer el registro de todas las especies endémicas de ahí. Iba bastante avanzado”, explica su hermana. Derivado de esto, conocía la sierra palmo a palmo.

Caminaba en las madrugadas. Foto: Biologgers Divulgacion de las Ciencias

“Caminaba como nadie en el cerro, recorría toda la sierra, todas las cañadas”, recuerdan sus compañeros, quienes especulan que en alguna de estas caminatas a solas, que realizaba principalmente en la noche y madrugada por ser las mejores horas para documentar reptiles y anfibios, habría visto algo que incomodara a alguien.

“Estaba muy en contra de la tala ilegal y la cacería furtiva. Sobre todo porque había aumentado la tala ilegal en estos tiempos de cuarentena; estaban bajando muchos camiones del cerro”, explica uno de sus compañeros.

Por lo que saben, familiares y amigos se rehúsan a creer en un móvil personal, mucho menos pasional, de esos que las fiscalías locales suelen presentar para dar carpetazos precipitados a los casos. Saben que el trabajo de Eugui comenzaba a hacerse notorio, incluyendo los momentos en que su rancho se convertía en un pequeño laboratorio debido a la cantidad de investigadores que se concentraban en lo que de otra forma hubiera seguido siendo una zona poco visitada en la montaña

Su familia, representada por su hermana Rosalinda, espera que el crimen no quede impune y que el legado de Eugui sobreviva. Para ello, compañeros y amigos han alimentado la página de Facebook “Justicia para Eugui Roy”.

“Pido justicia y que se investigue realmente. Cuando fuimos por última vez a su tumba y cuando nos despedíamos con el corazón destrozado, le decíamos que nos mataron al hombre y se llevaron al ser humano, pero nació una leyenda”, afirma su hermana.

ENTREVISTA COMPLETA CON SU HERMANA

–¿Algún vínculo con sus actividades?

No puedo dar la razón, decir sí, porque hay una carpeta de investigación en proceso. No descartamos ninguna posibilidad. Hay muchos indicios que están confusos todavía sobre el fallecimiento de mi hermano. No sabemos realmente, estas dudas las hemos platicado directo con las autoridades y ellas van a dictaminar cómo fue y con la investigación, que pedimos que se realice a fondo, nos ayuden. Podría ser esa una de las vertientes.

–La sierra sur es muy conflictiva…

Loxicha se ha caracterizado por ser una zona de alto rezago, por ser una zona con mucha violencia. El EPR (Ejército Popular Revolucionario) estuvo ahí mucho tiempo. En donde estábamos es bastante común ese tipo de violencia por cuestiones de todo tipo desde el que me vio feo hasta el cacicazgo. Entonces con Eugui no podemos descartar ninguna de las líneas de investigación.

–Una forma de entender lo que pasó es cómo fue asesinado Eugui

Eugui fue asesinado por disparos de arma de fuego, entonces se especula que quien lo hizo fue directo a eso. A realizar el crimen en la mañana, mientras él se encontraba haciendo sus actividades con sus bichos que tenía de muestras, que eran bastantes. A mí me tocó llegar a liberar a algunos.

Esto fue en el corredor de la casa del rancho. Una mañana en el corredor, lo agarraron haciendo alguna actividad temprana. Él estaba trabajando en sus anfibios y reptiles, estaba monitoreando una venada mamá con su venadito y fue la última publicación que hizo en sus diarios, tomando sus notas, medidas… todo lo propio de la biología.

Pero no solo se dedicaba a eso, se dedicaba a preservar todos los animales que tuviera. Tenía sus muestreos, sus cajitas con animales. Las encontré y las liberé.

–¿Antecedentes en defensa de algo?

Eugui es un biólogo empírico que empieza desde los 11 años de edad. Él ha amado la naturaleza desde siempre, es algo que nos inculcó mi papá, que era un campesino caficultor, que siempre nos enseñó a amar, respetar la naturaleza, y a escucharla, por que él nos decía que nos habla.

Entonces Eugui desde pequeño preguntaba: ‘¿Qué está diciendo este pajarito, papá?’ A los 11 años ya se empieza a meter con biólogos que les interesa indagar en esa zona. Se agarra de la mano de ella y dan sus primeros pasos con él, luego él empieza a investigar por su cuenta y a hacer sus investigaciones él solo.

A sus 21 años tenía colaboraciones con científicos a nivel internacional y había descubierto varias especies nuevas que estaba en proceso de publicar. Trabajaba específicamente con serpientes y ranas, pero cualquier tema que hubiera, él estaba ahí.

En la ciudad de Oaxaca, que era donde él vivía, le hablaban para decirle: ‘Oye, Eugui, hay que venir a rescatar a un tlacuache, por ejemplo’. El último rescate fue un mamífero un poco grande y fue y hasta lloró porque no lo pudo salvar porque lo envenenaron, así que estaba muy triste.

Él siempre estaba en todos lados, se iba en misiones a la sierra de Oaxaca, al Pacífico, al Istmo con sus compañeros de Biología. Se interesaba en la zona de Loxicha porque es el rancho donde él creció y estaba. Él quería hacer un registro, estaba trabajando en un libro para hacer el registro de todas las especies endémicas de ahí. Iba bastante avanzado haciendo sus publicaciones.

No tenía una causa en específico más que el cuidado de la naturaleza. Hablabas con él y te decía: ‘Si matas esta araña, eso va a dañar la naturaleza porque…’. Eugui era el ‘recogeranas’ de mi colonia. Le hablaban y le preguntaban: ‘Oye Eugui, apareció esto en mi casa, ¿qué es?’

‘Yo me lo llevo, voy a liberarlo’. Entonces él siempre su causa era la preservación de la naturaleza, el cuidado de las tierras, esta consciencia de que la tierra nos estaba diciendo algo y había que cuidarla.

–¿Investigó algo riesgoso?

Hasta el momento no. Pues sí, a lo mejor, en ese proceso de caminar, muchas veces ven cosas que no quiere la gente que vean. Eugui caminaba muchísimo de madrugada porque a esa hora eran sus muestreos. Pero a las comunidades a las que él entró iba con permiso de las autoridades y los lugareños, siempre siendo bien transparente con sus muestreos, diciendo encontramos esta especie y esto.

–No había hecho ninguna pronunciación pública de un tema así.

Era muy joven, se veía metido en sus estudios Sí, tenía 21 años, entonces se estaba conservando y empezando a dejar antecedentes de las especies que él encontraba para que en un momento se fueran a extinguir. Y con ese registro poder cuidarlas.

–¿Antecedentes con la familia?

Las cosas normales que pueden pasar con vecinos, pero nada trascendental. Esto nos deja totalmente en la incertidumbre. ¿Por qué? Sus amigos se preguntan por qué él si era tan buena persona. No habíamos tenido ningún tipo de amenaza en este aspecto hasta que llegó su deceso.

–¿Promesa de la herpetología?

Él tenía una trayectoria desde los 11 años. Cuando llegó el biólogo Raúl Gómez Trejo, que en su momento también andaba tomando muestras, llegó a nuestro rancho y lo invitamos. Nosotros siempre hemos sido bien solidarios con las personas que nos visitan.

A Eugui le interesaba lo que él hacía y le preguntaba. Entonces Raúl empezó a aclarar sus dudas, a ayudarlo a que diera sus primeros pasos en estas investigaciones, ya después por su cuenta empezó a investigar y a leer. Eugui tenía un ojo para ver especies muy interesante. Me tocó que a veces venía manejando y él decía: ‘Párate, párate, que ahí hay una serpiente’. Y yo ni con los lentes la veía. Les tomaba fotos y decía: ‘Qué haces tú aquí si no es tu lugar’.

He escuchado comentarios que él era la promesa de la herpetología en Oaxaca, porque sus compañeros así lo avalaban. A veces hasta los grandes pedían que Eugui los acompañara a campo porque él era muy bueno. No era su trabajo, era su pasión. Él amaba lo que hacía.

A sus 21 años ya había colaborado con personajes de talla internacional en publicaciones en España, Costa Rica, Australia. Ya tenía una amplia carrera a sus 21 años. Nosotros le decíamos: ‘Ya tienes toda una trayectoria, lo que te hace falta es el título, porque lo necesitas para que te desenvuelvas’.

Después de varios años, muy reacio, dijo: ‘Está bien, voy a entrar a la carrera. Estaba en segundo semestre y los compañeros decían que Eugui era su maestro’. Él les decía: ‘Vamos a salir a campo y les voy a hacer examen, porque esto se agarra así y tal’.

Me han dicho algunos de sus maestros que se han comunicado conmigo: ‘Eugui me enseñó muchísimo. Tenía una experiencia en campo que ni yo tenía’. Él trabajaba en un blog que se llamaba Biologgers por la naturaleza. Eugui era parte de ellos, ahí está su última publicación.

–Nombre especial…

Eugui. Mi papá nos decía que significaba serpiente emplumada en algún idioma, según lo leyó en un libro. Mi hermano nunca lo encontró, pero le encantaba que la actividad que más le gustaba estuviera relacionada con su nombre. Investigadores han dicho que tiene raíces en Perú y España. Era un dios de una cultura que se asemejaba a una serpiente, como la serpiente emplumada.

Yo pido justicia y que se investigue realmente. Cuando fuimos por última vez a su tumba en la cripta de sus abuelos, cuando nos despedíamos con el corazón destrozado, le decíamos que nos mataron al hombre y se llevaron al ser humano, pero de aquí en adelante nació una leyenda.