Velasco, Monreal y Scherer. Foto: Especial

Las grandes corporaciones de comida chatarra y bebidas endulzadas buscan, por todos los medios, bloquear la iniciativa de un nuevo etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas. Por un lado, está el máximo reconocimiento otorgado por la FAO a los legisladores chilenos que impulsaron el primer etiquetado de este tipo, el reconocimiento que también otorgó recientemente el grupo de interagencias de Naciones Unidas al gobierno de Perú y la felicitación directa de director general de la Organización Mundial de la Salud, el Dr. Tedros, al legislativo mexicano: “por su coraje y liderazgo. La Organización Mundial de la Salud da la bienvenida a estas medidas legislativas y espera que más países sigan su ejemplo incluyendo etiquetados de advertencia en los alimentos y bebidas procesadas”.

Por otro lado, la prensa ha dado cuenta de las reuniones que han tenido los representantes de las principales cámaras empresariales, directivos de grandes empresas y cabilderos, con legisladores, funcionarios, la secretaria de Gobernación y el propio Presidente de la República. En todos esos encuentros el objetivo central ha sido bloquear la propuesta del etiquetado frontal de advertencia aprobado en diputados y que hoy está en el Senado. La industria sabe y tiene los datos de que esta política resulta ser la más efectiva, implementada hasta ahora, para reducir el consumo de productos altos en azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías.

En estos días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico publicó un informe sobre los costos de la obesidad señalando que México presenta la mayor pérdida de años de vida por esta causa. Los mexicanos estamos perdiendo 4.2 años en nuestro promedio de vida por la obesidad. Y no sólo eso, la obesidad les está causando a México un costo que equivale al 5.3 del Producto Interno Bruto. De acuerdo al Dr. Barrientos del Instituto Nacional de Salud Pública, el consumo de una sola bebida azucarada al día aumenta el riesgo de diabetes en 40%, de hipertensión en 8%, de obesidad en 18% y de cardiopatía isquémica en 17%. Hablar de un etiquetado de advertencia en un país con estas cifras, sumido en una epidemia de obesidad y diabetes, con los mayores índices de muertes por diabetes en el mundo, es un asunto de “viabilidad nacional”, o enfrentamos esta situación o cada vez más la población económicamente activa estará enferma y los costos de salud para el Estado y las familias serán aún más catastróficos.

En este contexto, en varios medios se publicó una fotografía en la que posan el senador Ricardo Monreal, el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, y el senador y exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco. Se encontraron en un restaurante de la Ciudad de México un día después de que el Presidente se refirió al etiquetado frontal en su conferencia mañanera, la nota explica que fue “para abordar la aprobación de iniciativas en el Senado”. Puede entenderse la presencia de Monreal y Scherer en esa reunión, uno es presidente de la junta de coordinación política del senado, y el otro es el consejero jurídico de la presidencia, pero por qué la presencia de Velasco.

El valor del etiquetado frontal en el mercado del cabildeo puede llegar, al menos, a decenas y cientos de millones de pesos. No se trata de sugerir que estén circulando millones en efectivo para que no siga adelante esta propuesta, sólo indicar el valor que para esta industria tiene esta política. Como lo hemos mencionado ya en varias ocasiones, el Observatorio Europeo de Corporaciones estimó que la industria invirtió mil millones de euros para evitar que en Europa se estableciera un etiquetado frontal de advertencia.

Las presiones de las mayores corporaciones globales de alimentos y bebidas, que han transformado y deteriorado la alimentación alrededor del mundo, se dan en todas las regiones. La expresidenta Bachelet sufrió presiones muy fuertes por parte de la industria para evitar que entrara el etiquetado de advertencia, lo mismo el Presidente de Uruguay Tabaré Vázquez, pero se mantuvieron firmes. Cuando fue entrevistado el entonces Presidente de Perú, Ollanta Humala, en los últimos días de su mandato, comentó las dificultades para gobernar ante los intereses que un mandatario se enfrenta. El entrevistador le pidió un ejemplo; Humala se refirió a la industria de alimentos y bebidas que bloqueó la ley que llevaría, posteriormente, al etiquetado de advertencia en Perú.

Sobre los tres personajes reunidos y sus antecedentes podemos decir que Manuel Velasco es el que podría estar representando los intereses de la industria. Durante su gobierno en Chiapas no sólo no realizó ninguna de las acciones que se le demandaban para advertir a la población los riesgos del consumo de refrescos, de manera especial, entre los niños de meses a los que se da Coca Cola en biberones. Los niños de pocos meses de edad reciben esta bebida con altísimas cantidades de azúcar y cafeína que, sin duda, les provocan profundos dañosa y a su sistema nervioso.

Velasco no sólo fue omiso de esta condición en el estado de Chiapas, que se considera tiene uno de los mayores consumo de Coca Cola en el mundo, mantuvo acuerdos con esta empresa refresquera para realizar campañas en conjunto con su gobierno. En las màquinas expendedoras de estas bebidas instaladas en los edificios públicos, incluyendo hospitales, se informaba, que al comprar los productos de Coca Cola se ayudaba a los niños indígenas. Se señaló que durante su gobierno aumentó un 30% la mortalidad por diabetes en Chiapas. El dato parece exagerado, pero se puede afirmar sin lugar a dudas que el problema sólo siguió agudizándose.

Por su parte, el senador Ricardo Monreal, presidente de la junta de coordinación política, a principio de diciembre de 2018, presentó una iniciativa dirigida a regular la publicidad dirigida a los niños de la llamada comida chatarra en televisión, radio, internet y demás medios. La iniciativa respondía a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, del Instituto Nacional de Salud Pública y a una demanda que hemos venido realizando desde hace más de 10 años desde la sociedad civil. La tan esperada iniciativa fue retirada sin ninguna explicación, sin darse a conocer los motivos de su retiro.

Por su lado, la postura que pudiera tener el Lic. Julio Scherer respecto del etiquetado, la desconocemos. Sin conocer la cercanía del Lic. Scherer con la oficina de la presidencia, lo que podemos señalar es que en ésta hay posturas contra esta propuesta. Como trascendió en columnas periodísticas, hay asesores de la oficina de la presidencia que hasta hace unos meses se desempeñaban como directivos de importantes embotelladoras de refrescos en el sur del país.