En términos más o menos lógicos, todos buscamos una guía y algo para aprender cuando abrimos un libro. Todos son efectivamente de ayuda para crecer o entender algo. No miremos a los libros denominados así con desprecio, ni tampoco creamos que quienes no los leemos sabemos algo más que aquellos lectores consumados.

Ciudad de México, 16 de febrero (SinEmbargo).- Decir así “libros de autoayuda” trae implícito un defecto, un disvalor. Dos por tres los escritores dicen, a veces me dan ganas de ponerme un seudónimo y hacer libros de autoayuda para poder vivir. De hecho, Álvaro Enrigue en algún momento de su vida escribió algunos libros así, pero de los que ya no quiere acordarse (¡ni siquiera el seudónimo!).

Pero desde el punto de vista de los lectores, ¿alguna vez no leyó algunos de esos libros sobre todo para encontrar guía, algún consuelo, alguna enseñanza? El dolor inmenso cuando se muere tu madre o tu padre, a veces se pasa un poco con un libro de tanatología (una de las autoras más notables es Elisabeth Kübbler Ross, con libros como La muerte: un amanecer.

Encuentras palabras para un sentimiento intenso e inexplicable, algo por lo que te parece que te vas a morir: Elisabeth Kübler-Ross confirma que la muerte es un pasaje hacia otra forma de vida y nos hace comprender que la experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento, puesto que se trata del inicio de otra existencia, el paso a un nuevo estado de conciencia en el que también se experimenta, se ve y se oye, se comprende y se ríe y en el que existe la posibilidad de continuar el crecimiento espiritual.

No es fácil cuando estás absolutamente inmune a esas oraciones, a “esas verdades”, pero pueden tener un componente consolador, algo que te distraiga un momento.

Desde el punto de vista del feminismo, con autoras tan importantes como Silvia Federici, Gerda Lerner o Rita Segato, que han alimentado ese pensamiento que hoy está tan en boga, uno de los más grandes libros fue Las mujeres que aman demasiado, de Robin Norwood.

Tal vez hoy lo miremos por encima del hombro, pero en esos tiempos muchas mujeres comprendieron que el amor cortés era sólo cosa de la literatura y aprendieron a valorarse y a quererse más allá del galán de moda.

“Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado.

Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas íntimas son acerca de él, de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos y cuando casi todas nuestras frases comienzan con “él…”, estamos amando demasiado.

Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires como problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su psicoterapeuta, estamos amando demasiado”, dice Norwood, en un libro que ha vendido en todo el mundo más de tres millones de ejemplares, que salió en 1985 y que todavía hoy, con nuevas ediciones, sigue dando de qué hablar.

Robin Norwood hoy tiene 73 años y ha hecho muchos libros, pero tal como dice Pablo Martínez, editor de Océano, “a veces es un solo libro el que determina a un escritor”.

Los lectores buscan guías, enseñanzas, algo que los ayude a vivir. Foto: Shutterstock

Pablo, por supuesto, está en contra de que le hagamos preguntas generales, pero no tenemos tanta experiencia en estos libros y, por supuesto, le hacemos preguntas generales.

–¿Sirven o no los libros de autoayuda?

–Siendo un poquito más específico, ¿sirven para qué? Esa es una pregunta muy general y a lo mejor más que hacernos estas preguntas, ¿por qué la gente compra libros de autoayuda?

En este camino pareciera ser que está más el lector que el autor. Pareciera que son los problemas existenciales, las cosas que no sabemos, las guías que nos faltan, los que determinan los libros de autoayuda.

“Creo que buscan una serie de soluciones o respuestas o guías o modelos de aspiración para algunos problemas de su vida, dice Pablo. “Los libros de autoayuda tienen una variedad más grande de enfoques de los que mucha gente cree. La misma idea de qué es un libro de autoayuda es más difícil de responder”, añade.

Louise Hay hizo popular el pensamiento de que tu enfermedad obedece a algún esquema mental que posees. Foto: Especial

La clasificación nos sirve de guía: Algunos son claramente como libros que dicen de distintas maneras cosas que ya se han dicho, con visión superficial de pensamientos filosóficos. Algunos de ellos tratan un testimonio de una persona para convertir esa historia como consuelo o aspiración. Hay otros libros, de divulgación sobre temas de psicología planteados con un enfoque psicológicamente hablando. Están también los libros de aprendizaje, cómo armar una mesa o como conocer mejor la música clásica, aunque YouTube ha mermado mucho la cantidad de estos libros.

Los libros de autoayuda en Océano alcanzan el 25 por ciento del programa de novedades. “Son lectores que buscan tener respuestas más allá de preguntas. A veces vemos en las ferias del libro a algunos lectores que dicen: este libro me cambió la vida, del mismo modo que podrían decir que el cine de Tarkovski me cambió la vida. Sí he escuchado eso, individualmente, aunque nunca de alguien cercano a mí como para saber en qué modo cambió su vida”, dice Pablo Martínez.

Sai Baba fue un gurú, que creó el “movimiento hippie” y murió acusado de múltiples delitos. Foto: Especial

USTED PUEDE SANAR SU VIDA

Otra de las “estrellas” a la hora de vender libros de autoayuda es Louise Hay (1926-2017), llamada también “la madre de las visiones positivas”, que editó en 1984, el libro Usted puede sanar su vida, que vendió más de 50 millones de copias alrededor del mundo.

En 1987 fundó Hay House, la casa editorial más importante en el mundo para temas de autoayuda y que ha publicado a muchos de los autores más reconocidos como el Dr. Wayne Dyer, Doreen Virtue, Esther y Jerry Hicks, Brian Weiss y Don Miguel Ruiz, entre muchos otros.

Louise Hay tiene el alma de una pionera y ha nutrido ese pensamiento por medio del cual uno tiene una enfermedad y obedece a alguna causa psicológica, a un estar en desacuerdo con el mundo, a no cambiar el sistema de razonamiento.

Hay dice: “Fíjese en la causa mental y vea si es aplicable a su caso. Si no, pregúntese, en silencio, cuáles pudieron ser los pensamientos que crearon ese problema. Repítase: Estoy dispuesto a renunciar al modelo mental que ha creado este problema. Repítase varias veces el nuevo modelo mental. Dé por sentado que está ya en el proceso de curación.”

Tal es así que todavía podemos escuchar de alguien que tiene cáncer que su modo de vivir es causa de ese problema, que si tiene cáncer de lengua no ha podido decir lo mucho que tiene escondido o de la sangre que tiene mucho resentimiento. Hay una carga más para sufrir una enfermedad tan dolorosa y mortal, cuando la realidad es que vivimos mucho más tiempo que antes, que todavía tenemos males cuya cura no ha sido descubierta y que no podemos acusar al enfermo por causa de su enfermedad.

Una de las cosas más terribles que dijo la viuda de Daniel Sada cuando él murió era ese razonamiento. “Como si él hubiera hecho algo para estar tan enfermo y morir tan joven”, decía Liliana Jiménez.

EL PENSAMIENTO POSITIVO

Uno de los libros más vendidos en los últimos tiempos, lo dice Pablo Martínez de Océano, es El poder del pensamiento positivo, de Norman Vincent Peale, uno de los más famosos predicadores de Nueva York, que revolucionó el desarrollo personal.

Pero en tren de describir el “pensamiento positivo”, tenemos a El alquimista, de Paulo Coelho, Brújula de navegantes emocionales, de Elsa Punset y hasta libros de literatura, como El libro de los abrazos (Eduardo Galeano) y El principito, de Antoine Saint Exupery.

Está el libro de Carlos Castaneda, Las enseñanzas de don Juan, algo que todos hemos leído, junto con los libros de Herman Hesse (Demián, El lobo estepario, Sidharta) , durante nuestra adolescencia: “Don Juan decide convertir a Castaneda en un hombre de conocimiento, alguien que ha vencido al miedo, a la claridad cegadora, al poder y a la vejez y camina hacia la iluminación, hacia el nivel más elevado posible del saber. En este proceso de aprendiz debe mantener una intención rígida, una gran capacidad de esfuerzo y ser consciente en todo momento de que es un guerrero, ya que un hombre va al saber como a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza”, dice Gracia Sacromonte.

Está Alejandro Jodorowsky, con su Psicomagia y el tarot que enseña en París, alguien que en estos tiempos de me too está acusado por abuso sexual y que ha dicho en una nota en 2013: “No creo en la revolución política, sino en la re-evolución poética. Si no hay una mutación mental en las personas, nada cambiará en el mundo. Europa está muy deshumanizada y extraño México. Su comida, por sobre todas las cosas, pues la comida aquí es muy importante, pero más extraño el impulso vital, digamos que puesto a extrañar, de México extraño la vida”. Hay quien ha dicho después de esta nota: El maestro Jodorowsky y otro ha colocado en los comentarios: el gran vivillo.

Carlos Castaneda una las figuras más influyentes del siglo XX. Foto: Especial

CREER O NO CREER

Los que no creemos dos por tres nos levantamos pidiendo algo o alguien en quién confiar. Somos los menos adaptables a la política. Para creer en política hace falta desconfiar más que creer en los salvadores. En ese sentido, los libros de autoayuda, aun el más riguroso, el hecho con fe y creencia efectiva, necesita un lector que se vuelque hacia él como una Biblia, como una fuente de todo conocimiento.

El libro tibetano de la vida y de la muerte, de Sogyal Rimpoché, concentra muchas recomendaciones. Tal es así que cuando conversamos con alguien si sabemos que ha leído ese libro, tiene algún secreto que desconocemos. Editado por Ediciones Urano, con prólogo a cargo del Dalai Lama, es un clásico que cumple veinte años y sigue siendo un libro de referencia.

Uno de los libros más populares. Foto: Especial

“Este libro no habla solo de la muerte, de la asistencia a moribundos y de como nos tenemos que preparar para afrontar ese momento y de ayudar a aquellos que se encuentren en ese punto crucial de su existencia, sino ante todo habla de la vida y del punto budista de como vivir para aliviar el sufrimiento de nuestra existencia, la base misma del budismo. Se habla mucho como es normal del fenómeno de la “impermanencia” pero también de la meditación, de la ley del Karma, la creencia en la reencarnación y del estado del bardo, ese tránsito entre la vida y la muerte en el que creen los budistas tibetanos. No falta la descripción sacada del Bardo Todol de las fases sucesivas por las que entran el cuerpo y la conciencia tras la muerte y los rituales necesarios para llevar a cabo intentando que el fallecido tenga un renacimiento en una existencia más propicia y por supuesto hacer que su tránsito a la otra vida sea lo menos doloroso posible”, dice A.Pacheco en su blog “Un libro en mi mochila”.

El libro tibetano de la vida y de la muerte expone con claridad y un rigor sin precedentes la majestuosa visión que nos ofrece el Libro tibetano de los muertos y combina la milenaria sabiduría de Tíbet con la moderna investigación sobre la muerte, los moribundos y la naturaleza del universo para comprender, encarnar e integrar las enseñanzas budistas a la vida cotidiana.

Aquí aparece el budismo y todas las prácticas de creencia de la vida asiática, un modo de enfrentarla diferente al occidental. Desde que los Beatles, al comando por supuesto de George Harrison, se volcara hacia el gurú espiritual Maharishi Mahesh Yogi, hasta el auge en los 80 y 90 de Sai Baba (1926-2011), muchísima gente occidental se ha volcado a las prácticas asiáticas, teniendo a esa parte del mundo como un sitio ideal, casi como un paraíso terrenal.

En los últimos tiempos, la globalización puso en duda ese “multiculturalismo” por el que íbamos al áshram de Sai Baba para conseguir el paraíso y no mirábamos toda la pobreza de la India. De hecho, antes de morir, Sai Baba fue acusado de muchísimos fraudes, donde cientos de denuncias de ex fanáticos del líder indio han revelado algunos aspectos desconocidos de su vida que incluyen la violación de menores, enriquecimiento y el permanente abuso sexual a sus seguidores.

Los Beatles y su gurú. Foto: Especial

“En el fondo creo que todos sabemos que el multiculturalismo es un fraude, es una estafa, nadie cree realmente en él, sencillamente todo el mundo pretende hacerlo. ¿Cómo puede alguien creer en algo así? Pongamos el caso del Islam y el trato que da a las mujeres: ¿Alguien cree que debemos respetar la idea de que una niña de nueve años debe comprometerse con un hombre mayor porque sus padres así lo dicen? ¿Alguien cree que la poligamia, la ablación, el burka, la prohibición de conducir o viajar son defendibles?”, ha preguntado el escritor Martin Amis en una entrevista realizada por el limeño Diego Salazar.

Como sea, leyes como el desapego (El desapego, de Anthony de Mello; Desapegarse sin anestesia, de Walter Riso; Desapego y libertad, de Luis Valls Taberner), extraída directamente del budismo, han pegado en nuestra forma de vivir y nos llevan a cierto bienestar, a mucha calma.

El desapego como forma de felicidad. Foto: Shutterstock

Deepak Chopra (maestro espiritual de las estrellas en Los Ángeles), Walter Riso, Eduardo Punset (la ciencia llevada al grado de la autoayuda), Jorge Bucay (uno de los que más venden en nuestro idioma y en nuestra región) participan de esa literatura que en forma general llamamos “de autoayuda”.

En términos más o menos lógicos, todos buscamos una guía y algo para aprender cuando abrimos un libro. Todos son efectivamente de ayuda para crecer o entender algo. No miremos a los libros denominados así con desprecio, ni tampoco creamos que quienes no los leemos sabemos algo más que aquellos lectores consumados.