"Pilar es mi pilar", solía decir José Saramago (Foto: EFE)

“Pilar es mi pilar”, solía decir José Saramago (Foto: EFE)

Ciudad de México, 17 abr (SinEmbargo).- En 1947, cuando el escritor portugués José Saramago tenía 25 años, envió sus manuscritos a una editorial. La respuesta fue: “Siga usted escribiendo, que promete”. Como sabemos, el autor de libros memorables como El memorial del convento y Ensayo sobre la ceguera, entre otros, se tomó su tiempo y comenzó a publicar a los 60 años, no obstante lo cual aquel vaticinio temprano se cumplió holgadamente.

El Premio Nobel nacido en 1922 en Azinhaga y fallecido en Lanzarote, a los 87 años, en 2010, despierta a pesar de su ausencia física un gran interés en el mundo de los lectores y los libros, en parte a la calidad perdurable de su obra y en parte también a la labor incansable que su viuda, la periodista española Pilar del Río, ejerce como presiente de la Fundación José Saramago.

Mañana, cuando se inaugure la XVI Feria del Libro de Bogotá, donde Portugal asiste como país invitado de honor, Pilar refrendará el compromiso con el legado de su marido, mediante una conversación pública que mantendrá con la escritora colombiana Laura Restrepo y que servirá de marco al homenaje que la feria realiza al escritor.

En la Feria del Libro de Bogotá, además, se dará a conocer en español y portugués el ensayo “La estatua y la piedra”, un texto póstumo en el que el autor analiza la influencia que tuvo Lanzarote en el contexto de su obra en la madurez de su vida.

Dicho ensayo “surgió como imagen y texto en Turín, en un coloquio en esa universidad organizado, entre otros, por el profesor (Giancarlo) Depretis. La profesora Luciana Stegagno Picchio, de la Universidad de Roma y ya fallecida, era el referente básico de los estudios portugueses y brasileños en Italia, una autoridad imprescindible en el coloquio y en la organización del libro”, dijo del Río al periódico colombiano El espectador.

JOSÉ Y PILAR, UN TESTIMONIO AMOROSO

En la Feria de Bogotá también se proyectará el documental José y Pilar, dirigido por Miguel Gonçalves y que fuera dado a conocer en 2011.

“Juego al solitario para escapar del Alzheimer, como si eso impidiera que llegara si tiene que llegar”, dice con su acostumbrado tono melancólico el Premio Nobel de Literatura en una de las primeras escenas de la película.

Gonçalves resumió en dos horas la intensa vida que llevaba la pareja, a la que fue siguiendo por el mundo durante cuatro años, entre 2006 y 2010, año en que Saramago falleció a causa de una enfermedad terminal.

“Pilar y José son dos personas increíbles y notables, que nunca han parado, se trata sobre todo de dos enormes luchadores que nunca dejaron de pelear por las causas en las que creyeron”, dijo el joven cineasta nacido en la ciudad portuguesa de Covilhã en 1978.

José Saramago, presente en la Feria del Libro de Bogotá (Foto: EFE)

José Saramago, presente en la Feria del Libro de Bogotá (Foto: EFE)

“No fue tan fácil convencerlos de filmar un documental sobre su extraordinaria relación de amor, pero con educación y sin ser invasivo todo se consigue. Les mandé varios correos electrónicos hasta que finalmente aceptaron que los filmara”, comentó.

Saramago, consciente ya de su muerte inminente, habla del fin de su vida sin miedo y con valentía. “Me gustaría morir lúcido y con los ojos abiertos”, dice en un tramo de la película.

“No hay tiempo, empecé a escribir a los 60 años, la edad en que muchos escritores tenían ya una obra, para mí todo se trata de correr para ganarle al tiempo”, cuenta Miguel Gonçalves que le decía el escritor mientras filmaban.

En José y Pilar puede verse la tarea inagotable que el escritor realizaba aun cuando ya estaba muy enfermo y su edad muy avanzada. “Detesto a esa gente que me dice que con la edad que tiene José deberíamos parar un poco. No puedo imaginármelo sentado en una silla con una frazada a rayas en las piernas”, dice una fervorosa Pilar del Río en el documental.

“Hice la película sobre todo para que la gente pudiera conocer al verdadero Saramago y se sacara los prejuicios”, dice el cineasta portugués.

Saramago, sonriente, espeta a la cámara un contundente manifiesto anti-periodístico. “Mientras haya un periodista vivo, seguiré matando. Total, nadie va a pensar que soy el asesino”, bromea, quejándose por los múltiples pedidos de entrevistas a los que debía hacer frente en cada ciudad que pisaba.

“¿Para qué quieren que diga siempre las mismas cosas? Ahora voy a empezar a decir que yo tengo muchas ideas para hacer novelas y tú tienes muchas ideas para hacer la vida y que no sé cuál de las dos es más importante. ¿Qué te parece, Pilar?”, pregunta un enamorado José a su esposa.

“¡Pienso que es más importante la vida, José!”, contesta Pilar.

La extraordinaria historia de amor entre el escritor y la periodista fue lo que impulsó a Miguel Gonçalves a perseguir “el sueño de hacer esta película. Realmente, los veía juntos y eran un ejemplo de lo que para mí debería ser la relación entre un hombre y una mujer que se aman”, dice el director.

“¿Qué debería hacer, José, cuanto tú no estés?”, pregunta Pilar.

“Continuarme”, contesta Saramago.