#MetaDatos: Entre el 9 y 17 de febrero la indignación que ha cimbrado a México por los feminicidios de Ingrid Escamilla y Fátima, una pequeña de siete años de edad, ambas brutalmente ejecutadas en medio de una crisis de violencia e inseguridad que vive el país, dieron origen a protestas en las redes sociales a través de nuevos usos del lenguaje y del algoritmo de Twitter.

Ciudad de México, 18 de febrero (SinEmbargo).- Una Hidra con varias cabezas revolucionó la manera en que se llevan a cabo acciones de resistencia en las redes sociales como Twitter. Luego de que el 12 de febrero el nombre #IngridEscamilla se posicionó en la plataforma por la indignación que provocó su feminicidio, las acciones decantaron en nuevas formas de protesta cibernética y de exigencia al Estado mexicano.

Las movilizaciones detonadas por los feminicidios de Ingrid Escamilla y días después de la niña Fátima “N”, quien fue secuestrada, violentada y asesinada tras ser sustraída de la escuela a la que asistida, se impulsaron los reclamos desde dinámicas que fueron más allá del posicionamiento de hashtags demandantes. Estas acciones se llevaron a cabo desde diversas capas de conversación tanto por medio de hashtags, como del empleo de narrativas visuales, y de la intervención del algoritmo de la red social para modificar las búsqueda de contenidos revictimizantes.

LA IMAGEN COMO HERRAMIENTA 

La manera en cómo se generaron las protestas por los feminicidios de Ingrid y Fátima suponen un uso cada vez más sofisticado de la plataforma como herramienta para protestar y exigir justicia.

Ingrid Escamilla fue asesinada por su pareja la noche del 9 de febrero en la colonia Vallejo de la Ciudad de México. La noticia cimbró al país desde los primeros minutos debido a la brutalidad con la que fue asesinada, desollada y sus órganos tirados al drenaje por su pareja, quien hoy se encuentra recluido y bajo proceso penal. Días después de que se conoció la noticia, la indignación creció todavía más a causa de que un miembro de Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) filtró la fotografía del cuerpo de Ingrid a las redes sociales en donde fue sacada de contexto y viralizada por el morbo que despertó entre usuarios, sobre todo hombres que se mofaron del grado de violencia del que la joven de 25 fue objeto.

De este hecho han derivado una serie de acciones que han redefinido a Twitter como una herramienta de protesta social. Una movilización surgida con el objetivo de modificar el algoritmo de Twitter a través del spam, esta vez como un recurso de protesta social. El lenguaje visual fue el protagonista de la movilización que recurrió a imágenes de paisajes, y todo tipo de escenas hermosas para contrarrestar la difusión en Twitter de la fotografía del cuerpo de Ingrid.

Esta movilización se generó en capas de contenido que rara vez cobran protagonismo en las movilizaciones para denunciar o expresar indignación en contra del Estado. No solo por el recurso visual, sino por el ejercicio que se llevó a cabo de manera simultánea al tener como objetivo final intervenir el algoritmo de Twitter y modificar sus sugerencias de búsqueda sobre Ingrid Escamillia. Con la viralización de múltiples imágenes se generó una contranarrativa no solo desde la imagen, sino desde el algoritmo, la parte menos visible para los usuarios.

En el gráfico se muestra la interacción que se generó en Twitter a partir de imágenes de paisajes, mascotas y demás escenas con las que los usuarios intentaron modificar el algoritmo de Twitter para que las fotografías del cuerpo de Ingrid Escamilla fueran sustituidas por estas imágenes. En esta muestra, los usuarios que impulsaron este movimiento se concentraron en la parte superior de la red, en tanto que en la parte inferior se observa un segundo grupo conectado y que corresponde a medios de comunicación quienes se diferencian por difundir sobre todo enlaces. Foto: SinEmbargo.

Esta segunda acción implicó una evolución en la manera en que las movilizaciones se han llevado a cabo en torno al Gobierno de México en los últimos años en que el empleo de hashtags han sido protagonistas.

FEMINICIDIO DE FÁTIMA 

El domingo 16 de febrero, otro caso más de feminicidio conmocionó al país. Fátima, una menor de siete años de edad fue raptada –al salir de una institución educativa–, violentada, asesinada. Su cuerpo fue abandonado dentro de un costal sobre una calle de la Alcaldía Tláhuac de la Ciudad de México.

La movilización por #IngridEscamilla aun no había declinado de intensidad, ni en las calles, ni en la Red, entonces vino el segundo caso de feminicidio caracterizado por la extrema violencia que sufrieron las víctimas, en el caso de Fátima, se trató de una menor de edad que se encontraba resguardada en una institución adscrita a la Secretaría de Educación Pública (SEP), a la que numerosos usuarios señalaron en la Red por no seguir los protocolos.

Entre el 16 y 17 de febrero se posicionó el hashtag #JusticiaParaFátima como tendencia nacional. Durante más de 19 horas continuas. Esta tendencia vinculó a la movilización una intensa acción de búsqueda de la principal sospechosa de secuestrar a la menor. A través de las redes sociales se difundió de manera masiva el retrato hablado de la mujer que de acuerdo con una grabación de circuito cerrado, fue la responsable de extraer a Fátima de su plantel educativo.

Esta vez, el uso de las imágenes dio un nuevo giro, de ser empleada, por un lado, como objeto para difundir la imagen descontextualizada de Ingrid, y por el otro, como herramienta de contranarrativa al horror, en el caso de Fátima, el uso de las imágenes resurgió como una vía de denuncia masiva y de llamado colectivo para iniciar una búsqueda masiva de la responsable. El tipo de actividad que derivó de estos tuits también decantan sobre la ejecución de un posible linchamiento mediático.

Los tuits que se vincularon con esta dinámica, reprodujeron el retrato hablado de la mujer sospechosa en el que la Fiscalía General de la República (FGR) ofrece hasta 2 millones de pesos de recompensa, con la frase “se busca mujer de 42 a 45 años de edad…” la viralización de esta retrato se llevó a cabo con la misma intensidad que las imágenes sobre Ingrid.

Entre el 16 y 17 de febrero también se generó una protesta más derivada de la coyuntura. #IngriEscamilla y #JusticiaParaFátima fueron movilizaciones que generaron una intensa conversación acerca de la crisis de seguridad y de violencia contra las mujeres que se padece en México. De estas interacciones emergió un señalamiento directo contra el Gobierno mexicano quien está obligado a garantizar la seguridad de las mujeres.

Estos diálogos fueron los detonantes de reacciones más críticas entre las que destacó la tendencia #MisSeñasParticulares, a través de la que cientos de mujeres compartieron tuits en los que proporcionaron información para facilitar la identificación de sus cuerpos en caso de ser víctimas de violencia o feminicidio. A través de este acto anticipado buscaron exhibir la situación de vulnerabilidad en que se encuentra la población mexicana, en particular la femenina, en un contexto atravesado por la violencia.

Con este hashtag un grupo de mujeres que exhibieron su inconformidad ante la incapacidad delEstado para garantizar la seguridad de los ciudadanos que a través del hashtag, #MisSeñasParticulares, compartieron un listado de señas particulares, una forma de protesta para exhibir la vulnerabilidad en la que se encuentran.

En caso el listado de señas como color de ojos, cabello, piel y forma de rostro fueron la manera en que decenas de mujeres expresaron su miedo a ser parte de la estadística de víctimas de feminicidios, lo que también alcanzó las fronteras de la crisis forense que atraviesa México que ha afectado a miles de víctimas, aun sin identificar en las morgues del país.