“Las modas pasan, sólo el estilo permanece” dijo alguna vez la célebre diseñadora francesa Cocó Chanel. Sin embargo, en la millonaria industria del ‘prêt-a-porter’ y la publicidad, lo que ha permanecido hasta ahora, y mucho, es la discriminación. En este negocio que literalmente ‘nos dicta las tendencias globales’, importan las tallas, la imagen externa y las cifras millonarias, pero Louise Dyson, una genial empresaria de la industria, se atrevió a crear la primera agencia de modelos con discapacidad. La única en su tipo que hay en el mundo. Hace 18 años que nació “VisABLE”, un lugar donde ser incluyente es lo único que está ‘Inn’… por fortuna, su particular enfoque comienza a abrirse paso y marcar estilo.

Shannon Murray es abogada. Tiene 33 años y nunca quiso ser modelo. Ella quería ser actriz. Pero de forma casi inevitable, en febrero de 2010, el rostro y el cuerpo de esta bella joven inglesa acapararon las miradas de todo el Reino Unido.

El prestigiado fotógrafo de la revista Vogue, John Swannell, fue el artífice de las fotos que llevaron a Shannon, primero a una gran campaña publicitaria en un autobús citadino, y después, a convertirse nada más y nada menos que en el rostro de la cadena de grandes almacenes Debenhams, cuya principal sede está situada en Oxford Street, en pleno corazón de la zona comercial de Londres.

Todo sucedió como en la ficción. De la noche a la mañana. Como en un sueño…

Ah! y a todo este ‘sueño’, habríamos de agregar quizá, también, un ‘pequeño detalle’: Shannon Murray no sólo es bella y talentosa, es parapléjica desde que tenía 14 años. Esto sucedió también de la noche a la mañana… en un accidente y de forma inevitable. Como en la realidad cotidiana.

“Mi verdadero sueño era ser actriz, pero desistí porque todos me decían que jamás podría lograrlo a causa de mi discapacidad… en realidad, mi carrera en el modelaje comenzó en 1994, cuando gané el concurso “Una modelo en un millón”, que organizaba VisABLE, la agencia que dirige Louise Dyson”, afirma Shannon.

 

SER INCLUYENTE ES SER Y ESTAR “INN”

Si es verdad que la moda consiste en “crear sueños”, Louise Dyson en realidad se ha dedicado a cumplirlos. Dueña de una de las más prometedoras agencias de publicidad y moda en Londres, un día recibió la llamada de un cliente que requería una modelo para un anuncio de sillas de ruedas. Nada fuera de lo común, excepto que esta vez, el cliente prefería a una modelo discapacitada. Es decir: a una modelo real.

“Para mí fue un despertar. De pronto me di cuenta de que era una gran oportunidad, una idea poderosa: la ocasión perfecta para cambiar las preconcepciones negativas de la gente acerca de la discapacidad”, dice en entrevista con Louise Dyson.

“Al principio fue solo una extensión de mi antigua agencia, pero con el tiempo decidí vender mi otra empresa para dedicarme exclusivamente a esta idea novedosa. Fue así como creé la agencia de modelos para gente con discapacidad, con todo tipo de discapacidad: personas con diversos grados de ceguera o sordera, gente en silla de ruedas, o con síndrome de down, personas amputadas, gente pequeña…”.

VisABLE, la primera agencia de modelos discapacitados –o con capacidades diferentes– nació bajo la tutela de Dyson en 1993. Hoy, 18 años después, sigue siendo la única en su tipo en Inglaterra, y muy probablemente en todo el mundo, al menos con este grado de especialización.

A las manos expertas de Louise, una mujer de 52 años, y que comenzó en la industria de la moda creando su propia agencia cuando tenía 18, ahora llegan todos los días cientos de nuevos aspirantes que quieren formar parte de este particular universo incluyente, donde la discriminación está, simple y llanamente, “demodé” (1).

“¿Por qué a nadie más se le ocurrió? Bueno, el mundo de la moda es muy duro. Aquí todos dicen ser creativos e innovadores, pero lo cierto es que no les gusta correr riesgos. Cuando comenzamos, no había un mercado para esto, a mi me ha tomado casi dos décadas crearlo. En ese entonces no era rentable, y la gente de este negocio se mueve eminentemente por dinero (…) pero lo que yo hago, lo que nosotros hacemos en VisABLE, está marcado por la pasión, por las ganas de borrar los prejuicios negativos”, dice Dyson.

La propia experiencia de Shannon Murray es un ejemplo de la lentitud con que ha caminado la labor de Louise. Pasos lentos pero seguros. Valga la expresión. Shannon ganó en 1994 el concurso organizado por VisABLE, pero no fue sino hasta 2010 cuando la joven saltó a la fama. Primero se presentó en el programa del gurú de la moda londinense Gok Wan,”How to look good naked” (Cómo lucir bien desnuda), que lanzó una campaña para que los anunciantes de Inglaterra se atrevieran a incluirla como parte de su publicidad, y fue la cadena Debenhams la que dijo sí: el éxito fue rotundo.

“No hubiera sido mejor si hubieran utilizado a la estrella de cine más famosa. La gente quedó fascinada… con la campaña y con Shannon. Sinceramente creo que Debenhams sabía que este paso les iba a redituar no sólo en términos monetarios y de buena imagen, sino porque tendrían una cobertura nacional e internacional completamente gratis, y así fue. Shannon también se vio beneficiada: todo el mundo quería entrevistarla, invitarla, ¡incluirla!… y VisABLE también ganó, porque esto es precisamente lo que buscamos: transmitir el mensaje de una moda más real, más incluyente, más humana”.

 

EN MUCHOS SENTIDOS, UN MUNDO INACCESIBLE

“La moda es una industria, no un arte”. Esto lo dijo el diseñador español Adolfo Domínguez. Y no hace falta sino echar un vistazo rápido a las “frases célebres” de muchos famosos del “mundo fashion”, para comprender la idiosincrasia que reina en esa industria implacable. Es, si cabe, uno de los sectores económicos más discriminatorios, donde las cosas se reducen a tallas, imagen externa y cifras multimillonarias. Luchar contra esto, es lo que se ha propuesto Louise Dyson con VisABLE.

“Discriminación es ser tratada diferente por algo que eres y no está en tus manos cambiar. ¿Que si he sufrido discriminación?, sí. Supongo que si pudiera caminar tendría más llamados. ¿Qué si me han discriminado mientras trabajo?, no. Con todas las personas con quienes he trabajado me han tratado con respeto… espero, eso sí, que después de tener una sesión conmigo cambien sus actitudes hacia las personas con discapacidad”, afirma la modelo Shannon Murray.

Dyson ha probado la discriminación de otra manera. De todos sus clientes en la anterior y exitosa empresa, ninguno quiso darle oportunidades a sus modelos de VisABLE. “Pensaban que me había vuelto loca, no lo decían pero lo pensaban. Sin embargo, reconozco que poco a poco las cosas van cambiando, hoy en Londres es ilegal cualquier forma de discriminación y en la publicidad vemos cada vez más a gente común, gente como todos nosotros, imperfecta, sin glamour… eso es lo que necesitamos, ver cosas reales, sobre todo las mujeres”.

Louis, una absoluta experta en lo que hace, cree firmemente que dentro de la moda, el submundo de las pasarelas internacionales, el llamado “prêt-a-porter” es el más cerrado a los cambios:

“Si alguna vez vemos desfilar a modelos con discapacidad, seguramente será más por una cuestión de llamar la atención de la prensa que por una verdadera filosofía incluyente… veo difícil que ocurra, pero no es imposible y en todo caso, si sucede, eso ya será dar un gran paso”.

Por fortuna, las pasarelas no son el gran target de esta peculiar agencia. En realidad, es en el mundo del arte, la televisión, los espectáculos y el teatro, donde más aceptación han tenido los modelos de VisABLE; según Dyson, en esos ambientes abrazan la diversidad “porque es parte de su naturaleza”.

Además de Shannon, que por fin ha logrado ser actriz además de modelo, otro gran ejemplo es el actor Luke Hamill, que es uno de los principales protagonistas de la serie de “The Bill”, una exitosa serie policiaca de televisión en Inglaterra.

 

EL PESO DE LOS ESTEREOTIPOS LO CARGAMOS TODOS

“Los modelos de VisABLE son tan profesionales como cualquiera, pero son gente mucho más motivada que el resto, pues llevan la perseverancia como parte de su personalidad. Para ellos, su discapacidad es “un pequeño detalle”, incapaz de negarles sus sueños, algo como tener ojos azules o negros. Aquí hay campeones paralímpicos, atletas, profesionales de éxito, gente valiosa que conoce la adversidad, pero no le teme; eso vale muchísimo en este negocio, por eso yo no me canso de invitar a mis clientes a que trabajen con ellos”, dice Dyson.

La dueña de VisABLE afirma también que un gran reto es lograr que quienes trabajan con ella reciban exactamente el mismo pago que otros modelos. En primer lugar, porque si aceptara tarifas menores, la propia agencia estaría pecando de discriminación, y en segundo lugar, porque Louise sabe que sus chicos y chicas no recibirán tantos llamados como los demás, así que al final del año, ganarán menos que el resto, de cualquier manera.

“Son terribles los estereotipos que nos han impuesto la publicidad y los medios. Durante muchos años los mensajes mediáticos nos han desempoderado a todos, pero especialmente a las mujeres (…) nos han hecho sentirnos feas, inferiores, imperfectas… nos han hecho creer que lo único que puede salvarnos son los productos que nos venden a través de ‘modelos imposibles’, porque casi siempre se trata de chicas con cirugía estética o retocadas por las tecnologías (…) Es insidioso. Nunca podremos alcanzar esa belleza, que no existe; lo que deberíamos es aceptarnos, aceptar a nuestra sociedad, a las personas tal como somos. Eso es lo que busco, lo que intenta hacer VisABLE”.

“La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, con nuestro modo de vida, con lo que está pasando…”, esta es una frase de la inigualable Cocó Chanel.  Si nos apegamos a ella, deberíamos quizá comenzar a pensar en una publicidad real, con gente real, “acorde con lo que nos está pasando”, porque ahora es un falso espejo que nos devuelve imágenes distorsionadas del mundo.

“La publicidad, los medios, los libros tienen mucha fuerza, podríamos usarlos para que ayuden a dejar nuestros prejuicios negativos atrás, para que aprendamos a conocernos y reconocernos, diferentes en apariencia pero iguales en esencia”, afirma la creadora de esta agencia de modelos, única en su tipo y valiente en su estilo.

En el Reino Unido, la Ley contra la Discriminación por Discapacidad (Disability Discrimination Act) fue aprobada en 1995 y enmendada varias veces para reforzarla con la necesidad de una educación diferente. “Todo necesita tiempo, pero todo es posible, siempre es posible hacer cosas encaminadas a mejorar”, dice Louise Dyson, quien ahora ya comienza a cosechar los frutos de 18 años de trabajo visionario para lograr una publicidad y una moda menos artificial, y más incluyente.

 

En septiembre de 2010, Elena Miró quedó “estupefacta” cuando la Semana de la Moda en Milán la excluyó de su pasarela oficial. ¿El motivo? La diseñadora italiana quería presentar su “Colección para la Mujer Real”, donde las mujeres “con curvas” eran las grandes protagonistas de sus diseños para tallas grandes, es decir tallas normales.

La Cámara de la Moda de Milán, defendió su decisión de retirar 10 marcas de la pasarela aduciendo que querían “mantener alta la imagen de creatividad, y del estilo prêt-à-porter”, razones que Elena Miró calificó de “pretenciosas y ridículas”

“Mis diseños se adaptan a la figura de 35% de las mujeres italianas y se venden en más de 40 países”, dijo la diseñadora en un comunicado, al tiempo que anunciaba la realización de su propio desfile de modas, paralelo a la mundialmente famosa “Semana de la Moda en Milán”.

En su pasarela particular, Miró expuso prendas que reivindicaban “las curvas, la femineidad y la vida de la mujer real”. Elena Miró demostró así su valentía ante un imperio mundial que castiga las disidencias.

MODAS VEMOS, CORAZONES NO SABEMOS

Pero también está la otra cara de la moneda: “Sigue la moda, pero no dejes que la moda te lleve a tí”, dice un refrán anónimo, que está lejos de aplicarse la diseñadora inglesa Betty Jackson, una de las más prestigiadas del ramo en el Reino Unido, responsable incluso de vestir a algunos de los miembros de la Familia Real inglesa.

“Si hay alguien que debería ser sensible e inclusiva en sus diseños y en su negocio es Betty –afirma Louise Dyson de la Agencia de modas VisABLE– pues ella misma sufre una discapacidad (…) algo que yo creo que ha ocultado durante años”

En efecto, en 1971 Betty Jackson perdió una pierna en un accidente automovilístico, pero no fue sino hasta 38 años después, en Agosto de 2009, cuando aceptó públicamente su condición de discapacidad ante los micrófonos de la BBC-Radio.

Su trabajo como diseñadora le ha valido diversos premios tanto en Inglaterra como a nivel Internacional y, sin embargo, Jackson sigue a pie juntillas los designios de la industria de la moda… y jamás ha incluido en sus pasarelas a ninguna mujer con capacidades diferentes o impedimentos físicos.

 

Susan Sontang, (1933-2004), novelista y ensayista estadounidense de gran prestigio, y una de las grandes figuras del feminismo moderno, afirmó alguna vez: “No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo”.

Y podríamos decir que es aún peor la obligación de ser bella según los caprichos de la industria. Durante las últimas décadas, la moda occidental ha dictado ciertos “cánones imposibles” que no pocos expertos han calificado incluso de asesinos, pues siguiendo esos designios de “los dioses del diseño”, miles de mujeres han caído en lo que la medicina actual reconoce con el nombre de Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA).

Estas enfermedades denotan serias distorsiones de la auto imagen corporal. Afectan al físico pero sobre todo, a la psicología de quienes los padecen. Sólo en México se estima que entre el 1 y 5% de la población joven –80% mujeres– padece anorexia o bulimia (1). Nuestro país es además la segunda nación que más recurre a las cirugías plásticas (después de Estados Unidos)

Para los expertos en psicología y sociología, la moda, el cine y la televisión comercial, así como la publicidad, ejercen una peligrosa presión sobre la imagen de los receptores; y es la mujer quien más sufre de estas exigencias mediáticas, pues el constante bombardeo de imágenes que exhiben a “modelos perfectas” –expuestas con frecuencia como mercancía– ella está presente tanto en los mensajes dirigidos a la audiencia tanto masculina como femenina.

No pocas modelos han fallecido o enfermado a causa de este “estereotipo imposible”, mientras que cientos de mujeres en todo el mundo han atormentado sus cuerpos con tal de parecerse a esas mujeres de pasarela, y este “estereotipo de género” –que no es exclusivo, pero sí más acusado hacia ellas– ha sido incluso calificado como un tipo de violencia psicológica, en donde el Estado podría y debería intervenir puesto que afecta a un gran espectro de la sociedad.

(1) Anorexia: Pronunciada falta de peso y masa corporal (entre 15 y 20% en algunos casos). Ayunos o dietas en periodos prolongados. Ausencia (autoinfligida) de apetito. Severas rutinas de ejercicio combinadas con la falta de alimento. Como resultado, quienes sufren de anorexia tienen daños severos en los riñones, el tracto digestivo o el hígado. Las estadísticas internacionales afirman que 10% de los anoréxicos y anoréxicas fallece.

Bulimia: Ataques de voracidad seguidos de prolongados ayunos o vómitos provocados, uso excesivo de laxantes o abuso en las rutinas de ejercicio. Como resultado de este padecimiento, las mujeres suelen experimentar amenorrea (ausencia de menstruación) ansiedad, malformación de las manos, preocupación excesiva y depresión crónica.


–En el mundo, 70 millones de personas padecen un desorden alimenticio.

–4% de las mujeres universitarias a nivel mundial tiene bulimia o anorexia.

–De 1960 a la fecha la cifra de personas  con trastornos alimenticios se ha duplicado.

–50 mil personas han muerto en los últimos 50 años a causa de estos padecimientos.

–Actualmente existen más de 500 millones de personas con discapacidad  (10 %de la población mundial).

–Según datos de la revista Forbes, en pleno año de la crisis las 10 modelos mejor pagadas del mundo ganaron 86.5 millones de dólares.

–Durante 2008, la venta online de moda y calzado femenino en Estados Unidos superó la cifra de 133 millones de dólares.

“Un loco puede hacer mil locos, pero un diseñador de moda puede hacer millones”.

–Kart Weber (1786-1826), compositor alemán.