Organizaciones ambientalistas como Greenpeace, El Poder del Consumidor, Cemda y la Iniciativa Climática de México, advirtieron que más allá de las implicaciones legales y económicas del nuevo acuerdo energético, el Gobierno federal pone en riesgo la salud de los mexicanos al pretender elevar la producción de las termoeléctricas de la CFE mediante la quema del combustóleo. Analizan interponer amparos para frenar la nueva política.

Ciudad de México, 19 de mayo (SinEmbargo).- Con la nueva Política en materia de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional, el Gobierno federal estaría violando un gran entramado de leyes, empezando por la Constitución, denunciaron Greenpeace, El Poder del Consumidor, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y la Iniciativa Climática de México. Además, acelera el cambio climático, pues se pretende elevar la producción de las termoeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mediante la quema del combustóleo, un subproducto de refinación caracterizado por altos niveles de contaminación.

“Con estas políticas se estaría violando un gran entramado de leyes en materia ambiental empezando por la Constitución, pero también está protocolo de San José, la Ley General del Cambio Climático, el Acuerdo de París con relación a la conferencia marco de cambio climático de Naciones Unidas”, dijo Anaíd Velasco, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) en conferencia de prensa vía Zoom. “En temas de competencia económica y libre comercio también se estarían violando algunas leyes”.

El Gobierno de México publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 15 de mayo un nuevo acuerdo energético que limita la generación de energía renovable. Pero antes, el 29 de abril, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) paró en seco 44 proyectos privados listos y en construcción para la generación de energía eólica y solar ubicados en 18 estados para darle prioridad durante la pandemia a las públicas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex).

 El nuevo plan, publicado bajo la tutela de la titular de la Secretaría de Energía (Sener), Rocío Nahle, y que fue defendido el lunes por el Presidente Andrés Manuel López Obrador asegurando de que se ponía en orden al sector y se detenía el saqueo, ya ha sido llevado a tribunales.

El Juez Primero de Distrito en Materia Administrativa, especializado en competencia económica, radiodifusión y telecomunicaciones, Rodrigo de la Peza López Figueroa, determinó que el plan del Cenace debía detenerse en tres de las impugnaciones presentadas. Además, otras cinco compañías ganaron una amparo frente al acuerdo del 29 de abril.

Las organizaciones ambientalistas, por su parte, señalaron que debido a que se estaría trastocando un gran entrado de leyes, el acuerdo publicado el viernes en el DOF podría revertirse. “Estamos valorando interponer amparos y creemos que es la vía que frenaría esto (acuerdo)”, dijo Anaíd Velasco, de Cemda.

EL PELIGRO DE USAR COMBUSTÓLEO

Más allá de las implicaciones legales y económicas del nuevo acuerdo energético, Greenpeace, El Poder del Consumidor, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y la Iniciativa Climática de México alertan de los peligros tanto en la parte ambiental como en la salud por el uso del combustóleo para elevar el uso para elevar la producción de las termoeléctricas de la CFE y generar electricidad.

“Resulta preocupante justo por las implicaciones en términos de salud, ya que se abre la oportunidad a la generación de energías fósiles como el combustóleo”, dijo Pablo Ramírez, especialista en Energía y Cambio Climático de Greenpeace México.

Pemex produce grandes cantidades de combustóleo. El año pasado produjo 149.8 miles de barriles diarios y su producción de este 2020 está en alrededor de 125.8 miles de barriles diarios.

Stephan Brodziak, de El Poder del Consumidor, destacó que las medidas tomadas por la Sener son contraproducentes para enfrentar la emergencia sanitaria por COVID-19. “Al limitar la participación de las energías renovables en el despacho de energía eléctrica se tendrá que aumentar el uso del combustóleo para la generación eléctrica, con ello aumentarán considerablemente las emisiones de varios contaminantes que afectan gravemente la salud de la población, siendo las enfermedades respiratorias (generados por estos contaminantes) una de las causas más importantes de comorbilidad en las muertes por COVID-19. Además, dichas emisiones afectan el medio ambiente y hace casi imposible cumplir con nuestras metas de cambio climático adquiridas en el Acuerdo de París”.

Jorge Villarreal, de la Iniciativa Climática de México (ICM), señaló que el uso energético del combustóleo en las termoeléctricas afecta directamente al medio ambiente y a la salud pública. “Si debido a la pandemia de COVID-19 nuestra prioridad es atender y fortalecer la salud de las personas, no se debe apostar por una fuente que merma la salud de los habitantes. Cada año hay miles de muertes asociadas a la exposición de partículas emitidas por las plantas termoeléctricas”.