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Rubén Martín

19/05/2024 - 12:04 am

Rebelión contra el genocidio en Gaza

La magnitud de esta movilización ha sido equiparada por algunos observadores con la revolución estudiantil-juvenil de 1968. Y probablemente tengan razón. No se movilizan sólo contra el genocidio contra la población de Gaza; también contra el orden colonial e imperial que lo hace posible.

Manifestantes propalestinos son escoltados fuera de la ceremonia de graduación de la UW-Madison en EU. Foto: Samantha Madar, Wisconsin State Journal vía AP

Dice la Real Academia Española que genocidio es el “exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. Esto es lo que ocurre brutal y sistemáticamente contra la población civil palestina de Gaza desde el 8 de octubre de 2023 por parte del Estado y el ejército de Israel.

El 7 de octubre de 2023 la organización política-militar palestina Hamas que gobierna la franja de Gaza, llevó a cabo un operativo bélico de ataque a la población civil israelí ocasionando el mayor daño a la población civil israelí desde el Holocausto. Ante este atroz ataque contra población civil, el Estado de Israel desató una ofensiva militar claramente desproporcionada que ha ocasionado el desplazamiento forzado de prácticamente la mayoría de los 2.3 millones de habitantes de Gaza, así como el asesinato de más de 35 mil personas, más de 70 mil heridas y miles de personas desaparecidas que probablemente estén muertas entre los escombros que han ocasionado los bombardeos indiscriminados de la población civil en la franja palestina. La violenta respuesta desproporcionada de Israel en Gaza ha destruido casi por completo cualquier vestigio de infraestructura necesaria en el mundo civilizado; las Fuerzas de Defensa de Israel han destruido 70 por ciento de casas y edificios de la franja, los edificios que ofrecen servicios de gobierno, incluidos los juzgados, escuelas y universidades. Un punto negativo aparte han sido los ataques directos y sistemático a hospitales y complejos de salud en territorio gazatí.

El gobierno de Israel trata de justificar estos ataques alegando que la organización política-militar Hamas se oculta entre la población civil, justificación que ha sido desmentida por rigurosas investigaciones periodísticas en Israel. El periodista Yuval Abraham publicó el reportaje “Una fábrica de asesinatos en masa” en la que recoge versiones de militares israelíes que sostienen que las Fuerzas de Defensa de Israel tienen conciencia de las bajas civiles que deja su estrategia militar en Gaza (https://bit.ly/4bmv5Xj). El resultado es que el Estado que se fundó a partir del Holocausto cometido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial está cometiendo un genocidio ahora en Gaza.

Tanto Estados Unidos como la mayoría de las gobiernos de Occidente cierran los ojos ante este genocidio, pero no así otras naciones como Sudáfrica que ha acusado  formalmente al Estado de Israel de cometer genocidio ante la Corte Internacional de Justicia. Los representantes sudafricanos señalaron que Israel “casi ha borrado del mapa a Gaza, sacudiendo la consciencia de la humanidad” y afirmaron que el asalto a Rafah es el último paso en el proceso de destrucción de Gaza y del pueblo palestino, según una nota informativa de la ONU. “Fue Rafah la que trajo a Sudáfrica ante este tribunal hoy, pero son todos los palestinos como grupo nacional, étnico y racial los que necesitan la protección contra el genocidio que la Corte puede ordenar”, explicó la delegación sudafricana en la voz del letrado Vaughan Lowe (https://bit.ly/4boceuW).

Pero si bien los gobiernos de Occidente cierran los ojos ante el genocidio en curso, no así una parte importante de sus sociedades, como estamos atestiguando ahora en Estados Unidos con la más importante movilización estudiantil-juvenil desde la oposición a la guerra de Vietnam a fines de la década de 1960.

El actual movimiento inició con la instalación de una acampada de los estudiantes de la Universidad de Columbia en Nueva York en contra de las guerra de Israel contra Gaza. Desde entonces se han instalado al menos acampadas en 185 universidades de Estados Unidos, Europa y países latinoamericanos como en la UNAM o en la Universidad de Sao Paulo.

El poderoso lobby pro-israelí en Estados Unidos ha intentado descalificar esta movilización acusándola de antisemita, pero la descalificación ha sido desmentida incluso por estudiantes y académicos judíos. El objetivo de esta movilización es cuestionar y criticar el genocidio del Estado de Israel en contra de la población civil palestina, no una crítica al judaísmo.

Pero las autoridades universitarias han reaccionado con dureza a este poderoso movimiento estudiantil de solidaridad con Palestina y han pedido la intervención de la policía. A principios de mayo, más de dos mil estudiantes habían sido arrestados por participar en las acampadas estudiantiles por Gaza.

Pero esta movilización trasciende los campus universitarios y se extiende por todo Estados Unidos. Según el Consorcio de Conteo de Multitudes de la Universidad de Harvard, desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 13 de mayo, se han convocado más de 10 mil 500 manifestaciones en solidaridad de Palestina, en 929 ciudades estadounidenses en los que han participado más de un millón 400 mil personas. La magnitud de esta movilización ha sido equiparada por algunos observadores con la revolución estudiantil-juvenil de 1968. Y probablemente tengan razón. No se movilizan sólo contra el genocidio contra la población de Gaza; también contra el orden colonial e imperial que lo hace posible.

El riesgo de supervivencia para la población civil de Gaza está en riego, como advirtió Tembeka Ngcukaitobi, un de los abogados de la delegación de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia: “Para que los palestinos puedan seguir existiendo como grupo protegido bajo la Convención contra el Genocidio, necesitan un lugar desde el cual reconstruir… Rafah es ese lugar, la última resistencia. (…) Sin Rafah, la posibilidad de reconstruir Gaza se perderá para siempre”, señaló.

Rubén Martín
Periodista desde 1991. Fundador del diario Siglo 21 de Guadalajara y colaborador de media docena de diarios locales y nacionales. Su columna Antipolítica se publica en el diario El Informador. Conduce el programa Cosa Pública 2.0 en Radio Universidad de Guadalajara. Es doctor en Ciencias Sociales. Twitter: @rmartinmar Correo: [email protected]

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