Los expertos analizaron la exposición de los bebés de 12 meses a los microplásticos en 48 países y concluyeron que los biberones de polipropileno (conocidos con las iniciales en inglés PP-IFBs) pueden liberar hasta 16 millones de microplásticos y trillones de nonoplásticos por litro.

Londres, 19 de octubre (EFE).- La preparación de biberones con leche de fórmula y su esterilización liberan altos niveles de microplásticos, según revela una nueva investigación que publica este lunes la revista científica británica Nature Food.

El estudio, encabezado por el Trinity College de Dublín, indica que hay una fuerte relación entre el calor y la liberación de los microplásticos, pero resalta que se pueden seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para minimizar la liberación de esos materiales diminutos.

Los expertos analizaron la exposición de los bebés de 12 meses a los microplásticos en 48 países y concluyeron que los biberones de polipropileno (conocidos con las iniciales en inglés PP-IFBs) pueden liberar hasta 16 millones de microplásticos y trillones de nonoplásticos por litro, agrega la publicación.

La esterilización y la exposición a agua de alta temperatura aumentan significativamente la liberación de microplásticos cuando esa temperatura pasa de los 25 a los 95 grados centígrados.

Según la investigación, Oceanía, América del Norte y Europa tienen los niveles más altos de posible exposición, de 2 millones 100 mil, 2 millones 280 mil y 2 millones 610 mil partículas por día, respectivamente.

Los niveles de microplásticos que son liberados de las PP-IFB pueden reducirse de manera significativa si se modifica la esterilización y los procedimientos a la hora de preparar la fórmula para los bebés, agrega el estudio.

Así, los expertos recomiendan la esterilización de los biberones en virtud de las directrices de la OMS y también que el agua utilizada para esterilizar sea hervida en teteras que no sean de plástico, por ejemplo de acero inoxidable.

Además, los expertos recomiendan no volver a calentar la fórmula de leche en contenedores de plástico y evitar los microondas, mientras que no se debe agitar la fórmula en el biberón.

La revista subraya que hay cada vez más análisis que indican que los microplásticos pasan de los océanos a los seres humanos a través de la cadena alimentaria, pero es poco lo que se sabe sobre la liberación directa de microplásticos de los productos plásticos que son utilizados a diario.

El polipropileno es uno de los plásticos de uso común en la preparación de alimentos y su almacenamiento.

El profesor John Boland, que trabajó en el estudio, subrayó que lo último que pretenden es alarmar innecesariamente a los padres, sobre todo porque no hay suficiente información sobre las consecuencias de los microplásticos en la salud infantil.

“Hemos encontrado que es posible mitigar el riesgo de la ingesta de los microplásticos si se modifican las prácticas sobre la esterilización y la preparación de la fórmula”, añadió.