Juan Joel Mosqueda Gualito, líder del grupo de investigadores que trabaja en la creación de la vacuna, indicó que la primera fase durará aproximadamente tres meses, entre el inicio de la inoculación del antígeno y la evaluación de los resultados para garantizar su inocuidad y efectividad.

Ciudad de México, 20 de septiembre (SinEmbargo).- El proyecto de vacuna contra el COVID-19 que desarrolla la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) arrancó su fase preclínica, con pruebas de seguridad, toxicidad e inmunogenicidad en animales.

A través de un comunicado, Juan Joel Mosqueda Gualito, líder del grupo de investigadores que trabaja en la creación de la vacuna, indicó que la primera fase durará aproximadamente tres meses, entre el inicio de la inoculación del antígeno y la evaluación de los resultados para garantizar su inocuidad y efectividad.

“Estamos utilizando un sistema de inmunización que consiste en dar una primera dosis y luego, 21 días después, esperando la respuesta inmunológica, aplicar una segunda dosis. De esta manera vamos a medir la presencia de anticuerpos y también si la vacuna tiene algún efecto adverso como inflamación, hipersensibilidad o daño en el tejido. Si no pasa nada de lo anterior, entonces se procede a medir el nivel de anticuerpos y respuesta inmunitaria con análisis de sangre a los 10, 21 y 31 días”, dijo el especialista.

Días antes, la UAQ había informado que obtuvo una vacuna recombinante quimérica contra la COVID-19, y que ya alistaba pruebas preclínicas en al menos 80 animales para probar que es segura y analizar si genera la respuesta inmunológica deseada.

Teresa García Gasca, rectora de la institución, señaló que la vacuna está en una primera etapa y su objetivo es generar inmunidad en las personas e impedir que el virus pueda unirse a su receptor en las células con lo que se evitaría la enfermedad.

“Ya hicimos las pruebas de reconocimiento de anticuerpos contra anticuerpos humanos. Es decir, sabemos que los péptidos que estamos usando sí son reconocidos por seres humanos en su sistema inmune y en este momento estamos produciendo la vacuna ya a un nivel de un biorreactor”, aseveró la académica.

Señaló que en cuanto se tengan los parámetros de producción adecuados, iniciarían las pruebas en animales.

García Gasca explicó que la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ ha sido la encargada de desarrollar la vacuna quimérica para la cual se trabajó en una proteína sintetizada a partir de diferentes segmentos de la proteína S, la principal del SARS-CoV-2, que tiene en las espículas el virus para poder hacer contacto con las células humanas.

Las quiméricas son vacunas de nueva generación diseñadas a partir de componentes de virus o bacterias, las cuales desencadenan la respuesta inmunitaria al individuo al que se le administra tratando así de evitar padecer la enfermedad y de que padezcan efectos adversos.

En colaboración con una empresa que aportó un biorreactor, la UAQ ya produjo las primeras dosis de su vacuna contra COVID-19 para emprender el estudio preclínico, el cual se realizará en al menos 80 animales. Entre ellos ratones, cabras, ovejas y conejos.

“Estamos listos para empezar con las inmunizaciones”, dijo.

Señaló que después de esos resultados, si son favorables, en un par de meses se podría empezar la primera fase clínica.

-Con información de EFE.