El Presidente AMLO persiguiendo a una paloma. Foto: Tomada de video

Algunos recordarán el video difundido durante la precampaña no precampaña de Andrés Manuel López Obrador, allá en octubre de 2016, en el que de vestimenta informal y con paso cansino el tabasqueño persigue durante largo rato a una paloma de plumaje azulado, en el barrio de Pocitos de la ciudad de Guanajuato. El mensaje que la grabación proyectaba, y que seguramente tenía esa intención, era el de un hombre bueno, sencillo, sensible y hasta tierno, a quien entretiene el corretear de la avecilla sobre las baldosas del callejón.

Al difundir él mismo ese mensaje, que alcanzó una audiencia millonaria y provocó un alud de memes, el entonces dirigente nacional de Morena comentó en su Facebook: “Antes de iniciar el acto en Guanajuato caminé por las calles y contemplé a una bella paloma, como hace años en Tepetitán, Macuspana, Tabasco”.

Conmovedor.

Traigo a colación aquel video para contrastarlo con la actitud reciente del hoy Presidente de la República, entre cuyas primeras medidas de gobierno estuvo por cierto la supresión de guarderías infantiles y refugios para mujeres agredidas.

En las dos últimas semanas, y de manera reiterada, en sus homilías desde el púlpito de Palacio Nacional y en eventos públicos, ha manifestado una absoluta insensibilidad ante el horror de los recientes feminicidios registrados en la capital y en el país y particularmente el asesinato de la pequeña Fátima, de siete años de edad, luego de ser abusada sexualmente.

Llegó al extremo de molestarse –a tal grado de tener luego que disculparse–, ante una pregunta sobre la acción gubernamental contra el feminicidio, porque ese tema le “mataba la nota”, como se dice en el argot, ¡de su rifa del avión presidencial!

Así lo dijo:

“No quiero que el tema sea nada más lo del feminicidio, ya está muy claro: se ha manipulado mucho, aprovechan cualquier circunstancia para generar campañas de difamación… La información se ha manipulado, me van a voltear el sentido de esta conferencia, pues no me gusta eso, no quiero que los feminicidios opaquen la rifa (sic), es distorsión e información falsa”.

Luego, frente al caso de la niña Fátima, acusó a medios y organizaciones civiles de oportunistas y de “zopilotear” en torno a esos crímenes… para dañarlo políticamente:..

Textual:

“Yo entiendo de que en una circunstancia de esta, haya una exigencia de justicia, además es lo que se debe de hacer, es lo mínimo; pero no debe de actuarse con oportunismo, es un asunto muy serio, o sea, no se puede utilizar el dolor de la gente, no se puede medrar, entonces esto no significa de ninguna manera censura es nada más poner las cosas en su lugar”.

A su entender, la difusión de la indolencia gubernamental ante la desaparición de una menor y la presión ejercida para obligar a las autoridades a actuar, o el denunciar la ausencia de una legislación penal eficaz contra los feminicidios es “zopilotear” para golpearlo. Estamos frente a algo más grave que la paranoia.

De plano para el análisis:

“Como si todo esto que está pasando hubiese surgido de la nada, de la nada, de repente surgió: desde que llegó Andrés Manuel se agravaron todos los males, todo se agravó, él es el culpable. No estoy evadiendo mi responsabilidad, quiero nada más que seamos lo más objetivos posible y que actuemos con integridad, y se hable con la verdad, no aprovechar estas circunstancias, de veras es como una especie de enajenación”.

Otra evidencia de su insensibilidad ocurrió cuando en medio de este clima de verdadera conmoción nacional ante la ola de violencia contra seres indefensos, mujeres y niñas, dijo en Jalisco a elementos de la Guardia Nacional que “los delincuentes son seres humanos que merecen, también nuestro respeto, el uso de la fuerza tiene límites y básicamente es para la legítima defensa”.

Habla el Presidente de los derechos humanos de los criminales cuando la sociedad está horrorizada con los casos recientes, a los que se sumaron por cierto entre miércoles y jueves otros dos casos horripilantes de bebés asesinados. Es, cuando menos inconcebiblemente inoportuno, ofensivo. Y agresivo.

A las mujeres que protestan afuera de Palacio Nacional por la violencia que sufren, les pide que no le pinten sus puertas y asegura que trabaja para darles seguridad, que no esconde la cabeza en la arena, pero luego batea las demandas de justicia y evade su responsabilidad al endilgársela a gobiernos estatales, como dicen –injustamente— que hacen los avestruces.

¿Qué habrá sido de aquel enchamarrado provinciano, conmovido con el andar de la paloma guanajuatense en una plácida, fresca tarde de otoño? Me parece que se perdió. Válgame.

@fopinchetti