Al menos diez panistas suenan como aspirantes a la dirigencia del PAN. Cinco de ellos anunciaron públicamente sus intenciones de competir por la presidencia de ese partido hoy dividido y desdibujado ideológicamente.

Analistas políticos y panistas coinciden en una sola cosa: al PAN le urge reconciliarse y el nuevo dirigente debe de tener perfil para lograrlo.

Sin embargo, antes de la elección, el PAN deberá enfrentar un dilema: irse a una competencia abierta a la militancia o modificar el método. Algunos integrantes del albiazul consideran que una contienda interna bajo las reglas y condiciones electorales actuales junto a la crisis que enfrentan podrían hundir más a esta institución política.

Ciudad de México, 22 de julio (SinEmbargo).- El Partido Acción Nacional (PAN) llega a la renovación de su dirigencia nacional con la herida aún abierta por la derrota del pasado 1 de julio que acentuó la crisis a su interior. Al menos diez panistas suenan como aspirantes y cinco de ellos ya anunciaron públicamente sus intenciones de competir por la presidencia nacional del partido que, aunque debilitado, será la principal oposición.

El PAN está fragmentado y múltiples actores albiazules así como expertos culpan a Ricardo Anaya Cortés. El llamado “golden boy panista” es acusado de romper con la esencia democrática del partido mediante acciones como la presunta captura del padrón de militantes y la concentración cupular del poder.

Enrique Toussaint, politólogo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explica que Anaya usó la estructura panista para favorecer su proyecto personal.

“Lo que se puede atacar a Ricardo Anaya es que en su mandato trató de moldear el partido para favorecer sus aspiraciones presidenciales.[…] Lo que hizo fue apoyarse en los cuadros de las dirigencias estatales para poder, a través de acuerdos clientelares, construir su candidatura presidencial”, explicó el analista.

Las heridas en Acción Nacional no son nuevas. “Desde la elección interna, en 2009, ha habido una sangría de votos y una división feroz entre aquellos que eran leales al proyecto calderonista, los críticos y los anayistas”, agregó Toussaint.

Ricardo Anaya y Damián Zepeda Vidales ya anunciaron que no buscarán la presidencial del partido de nueva cuenta. Foto: Diego Simón Sánchez, Cuartoscuro

La pugna entre anayistas y disidentes se recrudeció un día antes de las elecciones. El PAN desató una tormenta interna al anunciar la expulsión de varios de sus miembros opositores a Anaya Cortés. Los senadores Ernesto Cordero y Jorge Luis Lavalle, así como la ex Diputada federal Eufrosina Cruz Mendoza, fueron expulsados de las filas del blanquiazul. Los tres rechazaron constantemente la candidatura de Anaya a la Presidencia y apoyaron las aspiraciones de Margarita Zavala Gómez del Campo.

Hoy, de cara a la elección interna, analistas políticos y panistas coinciden en una sola cosa: al PAN le urge reconciliarse y el nuevo dirigente debe de tener perfil para lograrlo.

El analista político de Guadalajara expone que el partido fundado por Manuel Gómez Morin tiene que enfrentar tres retos importantes: recuperar la vida democrática interna, retomar su claridad ideología y superar la lucha fratricida.

Carlos Castillo López, director editorial y de cooperación institucional de la Fundación Rafael Preciado, señala que el PAN no puede darse el lujo de excluir sino de sumar, pues a la institución le costó caro relegar a diversos integrantes.

El hijo del ideólogo panista Carlos Castillo Peraza llamó a generar un proceso de elección donde el panismo se sienta otra vez participativo.

“Lo más urgente es una reconciliación del PAN consigo mismo. Hay mucha gente molesta, relegada, que quedó fuera de las decisiones, procesos, actividades y hoy el partido no puede darse el lujo de perder más gente. […] me parece que es lo más importante que tendría que apuntar la elección de un dirigente”.

Juan José Rodríguez Prats, Presidente de la Comisión de Doctrina del PAN, ratifica en que hay un gran sector de panistas que se sienten lastimados por la actual directiva.

“La gente siente que en el afán de conseguir apoyo de gentes externas sacrificó al panismo tradicional e inclusive se atropellaron los estatutos y misma doctrina panistas”, dice al referirse a la alianza “Por México al Frente” que impulsó Anaya para su aventura presidencial.

Carlos Castillo López y Enrique Toussaint expresan en que el líder nacional debe tener un perfil conciliador y de unidad; capaz de reunir a los distintos intereses en el partido político,  generar acuerdos y construir fortaleza y unidad.

Gustavo López Montiel, investigador y doctor en Ciencia Política por The New School for Social Research, en Nueva York, destaca que la capacidad de negociación es uno de los requisitos esenciales “para poder generar la cohesión -en primera estancia- y -en segunda- para prepararlo con posibilidad de competencia para la siguiente elección”.

Otras cualidades que agregan los politólogos -como preferentes si se quiere avanzar- es que la nueva cabeza panista no debe de tener aspiraciones a corto plazo y ni un puesto de elección popular ya ganado. Que demuestre no anteponer sus intereses personales sobre el partido.

Ya hay varios nombres de quienes buscan tomar las riendas del partido.

LOS ASPIRANTES

Marko Antonio Cortés Mendoza, diputado federal por la vía plurinominal y coordinador de legisladores panistas desde agosto de 2015, destapó sus intensiones en días pasados. Durante una entrevista con Radio Fórmula, destacó que espera “podamos perdonarnos los errores entre todos y reconocer la parte de responsabilidad que nos corresponde para poder reconstruirnos”.

Cortés Mendoza es identificado como parte del grupo “anayista” y crítico del proyecto de Felipe Calderón. En el 2015 fue coordinador político en la campaña de Ricardo Anaya para presidente nacional del PAN. Previamente, en 2013, dirigió la campaña de Gustavo Madero para el mismo cargo. Fue Senador durante las Legislaturas LX y LXI y diputado federal en la LIX Legislatura -de 2003 a 2006-. Además fue candidato a Presidente Municipal de Morelia en 2011, elección que fue anulada y renovada, pero no la ganó.

Para el analista Enrique Toussaint, aunque Marko Cortés cuenta con una amplía trayectoria partidista, tiene poco discurso de renovación para el blanquiazul. Contrario a ello, el catedrático del Tecnológico de Monterrey, Gustavo López Montiel piensa que es uno de los candidatos más viables, en términos de capacidad de hacer alianzas.

Jorge Luis Preciado y Marko Cortés, en la búsqueda por suceder a Ricardo Anaya y Damián Zepeda. Foto: Cuartoscuro

Jorge Luis Preciado, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, también se apuntó a la lista de aspirantes. El Senador fue presidente del PAN estatal en Colima (2001-2003), candidato a Gobernador en aquella entidad durante el 2015, Diputado Federal en la LIX Legislatura y dos veces congresista local.

La carrera política de Preciado se ha visto envuelta en múltiples escándalos: en 2007 afrontó un desafuero de la diputación local por un proceso penal que tenía pendiente, pues 2003 fue denunciado por difamación. En 2006, fue señalado por un presunto desvío de recursos de la Secretaría de Desarrollo Social para usarlo en campañas electorales. En 2014, fue blanco de acusaciones de excesos y corrupción, este último cuando sus compañeros panistas José María Martínez Martínez y Martín Orozco Sandoval denunciaron intentos de soborno y fiestas con prostitutas.

Enrique Toussaint coloca a Preciado como un actor muy cercano a Ricardo Anaya, incluso más que Marko Cortés. El politólogo puso énfasis en la conducta de este panista que, dice, siempre ha estado en tela de juicio. “Es una de las opciones menos rentables para un discurso de combate a la corrupción”, agrega.

Gustavo López Montiel opina que el colimense ha demostrado tener muy poco que ofrecer al PAN: “No me parece que tenga la solidez para poder tener acuerdo por parte de los grupos”, apunta.

El panista “rebelde” Roberto Gil Zuarth busca hacerse cargo de la dirección nacional del PAN. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro

Roberto Gil Zuarth es otro abierto aspirante. El Senador con licencia, relacionado al grupo Calderonista, buscaría el mando por segunda ocasión: en 2010, durante el sexenio de Felipe Calderón contendió y perdió contra Gustavo Madero Muñoz.

Fue diputado federal en 2009, cargo que no concluyó pues en 2010 solicitó licencia para irse como Subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación (Segob), durante el sexenio de Felipe Calderón. Al siguiente año fue designado como Secretario Particular de Calderón, donde duró también un año. En 2012, coordinó la campaña de Josefina Vázquez Mota.

Gil Zuart es uno de los senadores que, el 6 de octubre pasado, mostraron su apoyo a  Margarita Zavala, cuando renunció al PAN con el alegato de que Anaya jamás le dio la oportunidad para presentarse como posible candidata. Luego de su anuncio, surgió en Twitter la etiqueta #RebeldesdelPAN y advirtieron al entonces dirigente, Ricardo Anaya: “No te librarás de nosotros”.

Toussaint describe que Roberto Gil es tipo inteligente y que siente la identidad ideología de AN. Sin embargo manifesta: “Me parece que va a pelear, pero no creo que tenga la fuerza necesaria”. Gustavo López Montiel coincide en ambos aspectos: “Tiene capacidad de negociación pero como figura no lo veo tan sólido ni tan fuerte tal vez como otros candidatos. Su fuerza es la de Calderón y a su vez el rechazo de diversos grupos”.

Juan Carlos Romero Hicks, Francisco de Paula Búrquez Valenzuela y Ernesto Ruffo Appel, respetados al interior del PAN. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro

El Senador Ernesto Ruffo Appel también se anotó para la competencia. “Si yo estaría dispuesto a ser opción para dirigir Acción Nacional, y claro que lo estoy. Alzo la mano, como la van a alzar otros” dijo en días pasados durante una entrevista a medios en el Senado.

Ruffo Appel es el primer Gobernador panista y de oposición en México, al ganar la gubernatura de Baja California para el periodo 1989-1995; también fue Presidente Municipal de Ensenada de (1986 -1989). En el sexenio de Vicente Fox fue designado como Comisionado Presidencial para Asuntos de la Frontera Norte.

Los politólogos entrevistados concuerdan que si bien Ruffo Appel, que ha mantenido una posición crítica a Calderón, es una figura reconocida dentro del partido, no constituirá una alternativa. “Pensar que él que sea el nuevo dirigente envía un mensaje de que el PAN ya no cuenta con buenos cuadros y  tiene que recurrir a quien fue Gobernador ya hace hace varias décadas”, indicó Toussaint.

Francisco Búrquez Valenzuela es otro congresista que se enlista a la carrera. El sonorense es coordinador de agenda legislativa del Grupo Parlamentario del PAN y Presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Ordenación Territorial en el Senado. Fue uno de los cinco senadores panistas que el año pasado renunciaron a las prerrogativas que reciben mensualmente en gastos de telefonía, vales de despensa, mantenimiento de automóvil, vales de gasolina, gastos médicos, servicio de alimentos y capacitación ante las exigencias de austeridad en el marco de las protestas por el gasolinazo.

Búrquez Valenzuela fue Presidente Municipal de Hermosillo, Sonora, en 2000 y de 2003 a 2005, dirigió el Comité estatal del PAN en aquella Enrtidad.

Es identificado en una corriente más liberal dentro del PAN, explica el analista Enrique Toussaint. “Tiene una agenda de reducción de burocracia, aunque de mi punto de vista el porcentaje de panistas que tiene esos ideales es menor”.  El director editoral de la revista Bien Común, Carlos Castillo, coincide en el que el sonorense “ha estado metiendo ideas interesantes”.

Sin embargo, para el politólogo de la Universidad de Guadalajara, aunque Burquez puede plantear un principio ideológico y un proyecto, le ve pocas posibilidades reales de triunfo.

Juan Carlos Romero Hicks es otro de los senadores encarrilados. El ex Rector de la Universidad de Guanajuato fue Gobernador de ese estado de 2000 a 2006 y Director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), nombramiento otorgado por Felipe Calderón.

Los analistas Gustavo López y Enrique Toussaint nombran a Romero Hicks como parte del grupo de los conservadores con poder en el albiazul. Ambos analistas estiman que es un perfil con buenas posibilidades porque goza de amplío prestigio y estatura moral dentro del PAN, además de que es de Guanajuato, el único estado que ganó Anaya en las pasadas elecciones.

Analistas ven con pocas posibilidades que el panista Héctor Larios se haga del control de su partido. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro

El Senador sonorense Héctor Larios ha sido nombrado como uno de los posibles contendientes. Larios ha mantenido una trayectoria legislativa constante desde 1994. Ha sido diputado local, dos veces diputado federal y dos veces senador. No obstante, para los expertos en el tema, la eventual aspiración de Larios es calificada como una candidatura testimonial y como “una figura de relleno”.

Marco Antonio Adame Castillo es de los ex gobernadores que se mencionan como contendiente. Adame Castillo gobernó Morelos de 2006-2012. Sin embargo, su sexenio se distinguió por la ola de inseguridad y narcotráfico que azotó a esa entidad.

Su administración quedó marcada por acontecimientos como la privación de la libertad de 11 jóvenes durante los operativos federales para detener a sicarios del cártel de los Beltrán Leyva, en 2009, y dos años después el hallazgo de siete jóvenes sin vida, y con evidentes signos de tortura. Entre las víctimas, Juan Francisco Sicilia, hijo del escritor Javier Sicilia Zardain.

Adame Castillo es ubicado dentro de los grupos de ultraderecha del PAN. “Es conocido por su posición muy conservadora. Yo veo difícil que El Yunque tenga capacidad, nunca ha tenido para colocar un presidente nacional en el PAN”, señala Toussaint.

Marco Antonio Adame es considerado representate del ala de ultraderecha al interior del PAN. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro

Rafael Moreno Valle, ex gobernador de Puebla, fue de los primeros mencionados como aspirante a la dirigencia nacional, luego de que intentó ser candidato por ese partido a la Presidencia de la República.

Su trayectoria política inició a principios de los años 90 en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque en su libro lo omite. Ahí fue asesor de Melquiades Morales Flores, cuando era entonces Presidente del PRI en Puebla y en su campaña electoral por el Senado. Además fue Secretario de Finanzas cuando Melquiades Morales fungió como Gobernador de Puebla.

Como priísta dirigió la Fundación Colosio en Puebla y ganó una diputación en la LVI Legislatura del Congreso del Estado.

Renunció al PRI tras el escándalo del “Gober Precioso”. En julio de 2007 se afilió al PAN. Como panista fue Senador de la República y recientemente Gobernador de Puebla.

El mandato de Rafael Moreno Valle Rosas se caracterizó por su opacidad, endeudamiento, múltiples denuncias por presuntas irregularidades que cometió en varios rubros, los altos índices de violencia, de pobreza así como por violaciones a derechos humanos cometidas contra manifestantes, activistas y reporteros. Su esposa, Martha Ericka ganó las pasadas elecciones en medio de fuertes señalamientos, realizados por integrantes de Morena, de fraude y compra de votos; la elección llegará a los tribunales.

Moreno Valle es, expresa Toussaint, “mucho dinero, mucho acceso al poder, y va a tener un estado controlado,[…] Me parece que es un aspirante fuerte aunque digamos que no lo sea en términos ideológicos, incluso de praxis política”.

Rafael Moreno Valle, ex Gobernador de Puebla y una de las figuras más cuestionadas del panismo. Foto: Saúl López, Cuartoscuro

El analista añade, en relación a todos los aspirantes, que la estructura del PAN sigue teniendo un marcado componente Anayista. “Creo que con quien se vaya Anaya va a ser fundamental para ver para donde se mueve el banco de Acción Nacional”.

En tanto que el director de la revista Bien Común ve buenos cuadros entre los aspirantes mencionados: “Roberto Gil, se me hace un perfil de gran talento. Marko Cortés se me hace alguien que puede aportarle mucho, y ha desarrollado estrategias de tierra muy eficiente”, comenta.

En contraste, José Rodríguez Prats cree que el PAN debería acudir a “figuras ya probadas”, por ejemplo los ex gobernadores Juan Carlos Romero Hicks o Carlos Medina Plascencia.

“No es el momento de aventuras de gentes que aún están en el inicio de sus carreras políticas, y que el PAN corra un riesgo, requerimos de una autoridad moral , de un dirigente que no sea cuestionado”, dice.

¿MODIFICAR EL MÉTODO?

El Presidente de la Comisión de Doctrina explica que a principios de agosto se realizará la sesión de Consejo del PAN en el que se habrá de abordar el tema de la elección.

Rodríguez Prats convocó la semana pasada a la Comisión de doctrina para reflexionar todas las opciones sobre la elección,con base a un diagnostico de la situación del partido: “Sin duda hay una crisis, aunque no muy diferente a las que hemos tenido en otras ocasiones” comenta.

El panista plantea regresar al procedimiento de elección que tenían antes de 2013, al declarar que es conveniente reflexionar la posibilidad de evitar -por medio de un consenso en el Consejo General- una campaña y una contienda que “en estos momentos sería difícil”.

En agosto de 2013, la 17 Asamblea Nacional Extraordinaria del PAN aprobó una reforma estatutaria que establece que la elección del presidente del CEN será mediante el voto de toda la militancia. La normativa anterior, facultaba a más de 300 consejeros nacionales para elegir al dirigente del partido.

“Porque este método [el actual], que yo en su momento también critiqué, exige un gasto de campaña y el órgano electoral ha fijado un tope de campaña que invariablemente va entre 15 y 20 mdp, eso nos elimina al 99 por ciento de panistas que no tenemos o no podemos solventar una cantidad esa magnitud, entonces una reforma que aparentemente impulsaba la democracia, pues se revirtió y en las dos experiencias que hemos tenido, no ha sido muy exitosa” detalla.

El Consejo es donde se debatiría las propuestas:  seguir con el actual método de elección, regresar al anterior o elegir cambiarlo.

Esta situación los ha puesto en un disyuntiva, reconoce el político: “Para regresar el método anterior tendría que hacerse una Asamblea. Y es en donde tenemos un dilema porque tampoco se trata de que llegue una dirigencia que sea impugnada o que alguien diga que se violan los estatutos, por lo tanto yo digo que debe de hacerse un trabajo muy un complejo de cohesión política de concertación, donde los principios, generosidad, la solidaridad prevalezcan y podamos superar este dilema en el que estamos: o vamos a ese proceso o pudiera haber un pronunciamiento unánime del Consejo en torno a una figura que nos unifique y podamos evitar una campaña interna que pudiera ser desgastante”, comenta.

El ex Senador agrega que en caso de no lograr un consenso para evitar la campaña y seguir con la actual reglamentación, se tendrá que elegir al órgano electoral que se encargará del proceso.

“Con toda certeza sería una discusión amplía, larga, habrá quienes intervengamos, y tengamos un consenso, sino se logra el consenso pues tendremos que ir a una campaña y el órgano electoral se encargaría de conducirla”, añade.

Carlos Castillo López sostiene que primero debe de existir una concordia mínima para poder salir a una competencia interna.

“Si sales con el encono que se ve en estas condiciones y con unos reglamentos que favorecen a uno de los participantes, que en este caso es a quien tienen una posición dentro del partido, esto no va a generar un proceso equitativo y justo que legitime al próximo presidente”, indica.

Para el humanista es urgente cambiar las reglas.

“Lo que necesita el partido, más que sacar un candidato solo, es construir una mesa de unidad cuyo objetivo sea reformar los estatutos del partido para de esa forma tener un reglamento que permita una competencia sana”, apunta.

Una vez definida la forma en que se elegirá al nuevo líder nacional se abrirá un mayor panorama para los analistas sobre los aspirantes que tengan mayores probabilidades de ganar.

“Depende mucho, [en cuestión de la posibilidades de los aspirantes] del método que se siga, si es una elección por los militantes, es fundamental la capacidad de movilización la capacidad con los gobernadores, y del directivos estatales, pero todavía no conoces los detalles del proceso”, puntualiza.

Castillo López, por su parte, lanza un llamado a la sensatez al momento de levantar la mano. “Hay quien levanta la mano por ver si le toca algo. Eso se me hace, en este momento, una actitud completamente mezquina”.