Uno de los datos que sobresalió del dictamen que presentó el equipo de Andrés Manuel López Obrador sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México fue el del costo proyectado de la obra, que se sitúa ya cerca de los 300 mil millones de pesos, 77.5 por ciento más de lo que se había anunciado en 2014.

Gerardo Ruiz Esparza, titular de la SCT, salió en defensa del proyecto. Escribió en su cuenta de Twitter que el precio se elevó debido a un aumento en la demanda presentada en el actual aeropuerto, la depreciación del peso ante el dólar y un encarecimiento de los materiales.

El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México dijo al equipo de transición de AMLO que todo está bajo control y sólo falta fondear 88 mil millones de pesos. Para ello, planteó diversas alternativas que incluyen el cobro de la Tarifa de Uso Aeroportuario a pasajeros en interconexión, la concesión de estacionamiento y la monetización de la zona comercial.

Ciudad de México, 23 de agosto (SinEmbargo).- De acuerdo con la información que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) entregó al próximo Secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, el NAIM elevó su precio original 77.5 por ciento, pero sólo hacen falta 88 mil millones de pesos.

Desde un inicio, la SCT explicó que el financiamiento de la obra se haría bajo un esquema mixto: público y privado. De los 169 mil millones de pesos, 98 mil millones serían financiados por los “Recursos fiscales multianuales” y 71 mil millones provendrían de “Créditos Bancarios” y “Emisiones de Bonos”.

De acuerdo con el Monto Estimado de Inversión y el Plan Financiero del GACM, el proyecto fue redimensionado en su capacidad y por la demanda prevista que no se contempló en el Pre Plan Maestro elaborado en 2014 por Norman Foster, que se realizó con un tipo de cambio de 12.7 pesos por dólar, un precio de barril de petróleo ubicado en 81 pesos –en 2018 pasó a 46 dólares– y sin retroalimentación de aerolíneas, agencias de gobierno y “otros grupos de interés”.

En el Plan Maestro de 2018, ya se contemplan todas esas condiciones y ubica un precio de 285 mil millones de pesos, con recursos comprometidos por 197 mil millones de pesos fondeados por el Presupuesto de Egresos de la Federación, la Fibra E, la línea de Crédito de Banobras y la Deuda TUA. Eso es el 70 por ciento de los recursos fondeados.

El 30 por ciento de los recursos sin fondear, 88 mil millones de pesos, se obtendrían del cobro de la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) a pasajeros en interconexión, una nueva colocación de Fibra E, la concesión del Centro Intermodal de Transporte Terrestre (el estacionamiento) y la monetización de terrenos de Ciudad Aeropuerto. Así se obtendrían esos 88 mil millones de pesos.

Estas alternativas las presentó el GACM como fórmulas para no utilizar recursos fiscales. Así, el cobro de TUA daría 10 mil 750 millones de pesos; Fibra E, 32 mil millones 250 pesos; la concesión del Centro de Transporte Terrestre, la monetización de los terrenos de Ciudad Aeropuerto y Modificar el contrato Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), darían 55 mil millones de pesos.

Estas medidas contemplan que el dinero salga de cobros hechos a quienes usen los servicios del NAIM, tanto vuelos como instalaciones de un proyecto que se vendió como un detonador de desarrollo para las comunidades aledañas.

La TUA es lo que paga un usuario a una aerolínea y ésta a su vez lo paga al aeropuerto; representa cerca del 30 por ciento del costo de un boleto de avión. Actualmente, este cobro es de 23.20 dólares para vuelos nacionales y de 44.07 dólares para vuelos internacionales. El dinero obtenido de ese cobro impuesto a quien use el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, según lo explicó Federico Patiño, director general del GACM, ha permitido gestionar con la banca comercial una línea de crédito por mil millones de dólares.

El pasado 14 de marzo, Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes, y Federico Patiño, director general del Grupo Aeroportuario, realizaron un recorrido por la obra en construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Foto: Tercero Díaz, Cuartoscuro.

En la imagen se observan los avances en las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, cuyo futuro está a la deriva: se decidirá en una consulta ciudadana que promueve el equipo de Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo. Foto: Tercero Díaz, Cuartoscuro.

En lo que respecta al Fibra E (Fideicomiso de Inversión en Infraestructura y Energía), se presentó como Certificados Bursátiles Fiduciarios de Infraestructura y Energía en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Esta acción monetiza activos y busca un retorno del 10 por ciento en pesos, aunque no siempre están del todo garantizados.

Es aquí donde están las afores, con una participación de 13 mil 500 millones de pesos y que representa el 45 por ciento de la emisión. El Fibra E salió con una oferta total de 300 millones de certificados equivalentes a 30 mil millones de pesos.

Además, no se sabe qué empresarios serán los que estarán monetizando esos activos.

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), informó en un comunicado de prensa el 27 de marzo pasado, que los recursos del Fibra E estarían “destinados a que GACM los utilice para fondear de forma parcial la construcción del nuevo aeropuerto”.

Las afores que ahí intervienen son Inbursa, Penisionissste, Profuturo y Banorte Ixe.

También se prevé la monetización de los terrenos de Ciudad Aeropuerto. Sobre la Ciudad Aeropuerto, la solicitud de información 0945000006218 hecha por SinEmbargo, en la que se pidió la lista de los proyectos que se contemplan construir en los alrededores del NAIM, el GACM explicó que se destinarían 49 mil 971 metros cuadrados del Edificio Terminal de Pasajeros.

La Ciudad Aeropuerto, que tendría una extensión de 337 hectáreas de suelo edificable y 629 hectáreas de suelo no edificable. De acuerdo con lo que está en el dictamen, en esa área se generarían 70 mil empleos; tendría un Distrito de negocios metropolitanos, un Distrito de Ocio y Recreación, el Distrito Aeroportuario y el Distrito de logística y e-commerce. Además de hoteles, oficinas, parques logísticos, centros comerciales-outlet, una universidad, un centro de convenciones y un recinto cultural.

Obras de la construcción del NAIM, que se construye en terrenos de la zona del Lago de Texcoco, lo que para algunos analistas podría generar inundaciones y desabasto de agua en la zona oriente del Valle de México. Foto: Tercero Díaz, Cuartoscuro.

Además, en lo que respecta a la conectividad de la obra, sólo una es inversión pública, el resto es privada.

La pública es la ampliación Periférico Oriente. Las privadas son la ampliación de la autopista Naucalpan-Ecatepec y la de Peñón Texcoco; la construcción de las autopistas Siervo de la Nación y la Pirámides Texcoco. También es privada la modernización del CEM Suroriente.

Finalmente está la concesión del Centro de Transporte Terrestre, que sería el cobro por estacionamiento.

El costo total de construcción asciende ya a los 285 mil millones de pesos y al 30 de junio de 2018, se tiene un avance global del proyecto del 31 por ciento. Hay 21 obras en ejecución en las que participan 217 empresas.