Más de dos décadas después de aquel encuentro entre los mandatarios Carlos Salinas, George Bush y Brian Mulroney para firmar el TLCAN, Estados Unidos y Canadá marcan su distancia con México. Cada uno de los tres está negociando por su parte y por sus propios intereses. El Primer Ministro de Canadá, Justin Tradeau, se reunió el lunes con el gabinete del Presidente Donald Trump y al siguiente día el magnate firmó órdenes ejecutivas para retomar la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access que favorecen a su vecino del norte. Ambas naciones, con base en declaraciones de sus funcionarios, ya no están interesadas en México.

Ciudad de México, 25 de enero (SinEmbargo).– México empieza a negociar hoy en Washington cuando el Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte (TLCAN) ya está prácticamente muerto a sus 23 años y tanto Estados Unidos como Canadá han mandado señales de que nuestro país no está invitado a sus futuras negociaciones bilaterales. Así lo afirman declaraciones de funcionarios reproducidas por la prensa de ambas naciones.

Chris Collins, republicano y enlace entre el Congreso y el equipo de transición del Presidente estadounidense Donald Trump, enfatizó que México y Canadá “no deben mezclarse”.

“Los canadienses pagan los mismos salarios. Tratan a sus trabajadores con respeto. Ellos respetan el medio ambiente… Debemos tener una relación bilateral con Canadá. Ahora hablemos de nuestra relación con México… México y Canadá no tienen nada similar cuando se habla de cómo los tratan [a los trabajadores]”, declaró a la cadena estadounidense CNN y The Canadian Press lo reprodujo.

Fuentes del gobierno canadiense, citados por la agencia Reuters, aseguraron que “México está siendo colgado de sus pies desde la ventana de un rascacielos”, dijo uno. “Amamos a nuestros amigos mexicanos, pero nuestros intereses nacionales están primero y la amistad viene después”, afirmó otro.

“México está en una grave crisis estratégica en la industria y exportaciones. Lo más sofistificado para la actual administración era el TPP y durante 23 años se negó la posibilidad de una evaluación pública del TLCAN porque hay ganadores y perdedores; jugueteros, muebleros y textileros desaparecieron”, dijo Enrique Dussel Peters, Director del Centro de Estudios China-México (CECHIMEX).

“Esta semana, ¿qué van hacer los negociadores si Trump les pregunta sus propuestas? No tienen una evaluación acompañada de académicos o empresarios, mas que ocurrencias de personajes. Es muy serio porque la propuesta era el TPP, pero no voló y aguas, porque tampoco va a volar el TLCAN”, expuso el economista.

Era el 17 de diciembre de 1992. Sonreían y a sus espaldas lucían las banderas de los tres países, otrora futuros socios. Entre aplausos, los mandatarios Carlos Salinas de Gortari, de México; George W. Bush, de Estados Unidos; y Brian Mulroney, de Canadá, atestiguaron la firma del TLCAN por parte de sus representantes. El primero de enero de 1994, el mismo día del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, entró en vigor.

Pero 23 años después, cada uno de esos tres países están negociando por su lado y velando por sus propios intereses.

El Primer Ministro de Canadá, Justin Tradeau, el domingo habló vía telefónica con el Presidente Enrique Peña Nieto, desaprobado por casi el 90 por ciento de la población. El lunes el canadiense se reunió con el gabinete de Donald Trump, rechazado por el 45 por ciento de los estadounidenses.

Al siguiente día, el martes, el magnate firmó órdenes ejecutivas para retomar la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access. El primero, proyecto para TransCanada, irá desde Canadá hasta las refinerías estadounidenses en la costa del Golfo de México.

Por separado, estos días el Secretario de Relaciones Exteriores, Videgaray Caso; el de Economía, Ildelfonso Guajardo; y el Presidente Enrique Peña Nieto harán lo propio con integrantes del equipo de Trump. Para entonces, Videgaray e Ildelfonso ya afirmaron que México se saldrá del TLCAN si no se ve favorecido.

Más de dos décadas después de aquel encuentro entre Salinas, Bush y Mulroney, Estados Unidos y Canadá marcan su distancia con México.

El republicano Chris Collins sentenció en la entrevista con la cadena CNN: “Nuestra relación con Canadá no tiene nada que ver con nuestra relación con México”.

Por su parte, Derek Burney, quien participó en la negociación del TLCAN durante el mandato del entonces Primer Ministro canadiense Brian Mulroney, declaró a la cadena de televisión CTV que “Canadá tiene relaciones muy diferentes con Estados Unidos que México”.

“La noción que Canadá y México juntos van a negociar contra Estados Unidos, no me lo creo”, agregó.

Este histórico acuerdo, que facilita el intercambio de bienes entre los tres países y ahora tiembla en la cuerda floja, ha traído beneficios a México en materia de inversiones y exportaciones millonarias, lo cual genera empleos tanto directos como indirectos e ingresos para las finanzas públicas, han expuesto expertos. Pero también costos en el sector agrícola y, dado que muchas pequeñas empresas no estaban preparadas para competir, quiebran y hay desempleo.

Glenn Hamer, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Arizona, dijo a la agencia EFE que los pequeños negocios son la base principal de la economía estadounidense, pero si se ponen “obstáculos” para que las compañías estadounidenses manufacturaren en México, estimó Gantz, “realmente no hay mucho que renegociar; se tendría que eliminar”.

POSTURA DE ESTADOS UNIDOS

El Presidente Donald Trump muestra la firma de la orden ejecutiva que emitió sobre el oleoducto. Foto: AP.

El Presidente Donald Trump muestra la firma de la orden ejecutiva que emitió sobre el oleoducto. Foto: AP.

Desde su campaña, Donald Trump calificó al TLCAN como el “peor tratado comercial de la historia” de Estados Unidos y criticó duramente al ex Presidente Bill Clinton por haberlo firmado, y a su esposa Hillary Clinton, su entonces rival demócrata, por apoyarlo. Lo ha seguido reiterando como presidente electo y ahora como Presidente.

En contraste, este martes el dueño de la Torre Trump dio luz verde a la construcción de los oleoductos Keystone XL, que favorecerá a Canadá, y Dakota Access.

El entonces Presidente Barack Obama vetó Keystone XL a fines de 2015 porque socavaría los intentos de lograr un acuerdo sobre cambio climático que era una piedra angular de su legado en materia ambiental. Pero Trump, que no cree en el cambio climático, ha dicho que “el ecologismo está fuera de control”.

El magnate mobiliario adelantó durante su carrera a la presidencia que si lograba llegar a la Casa Blanca (ya lo hizo), tratará primero de renegociar las condiciones del TLC con ambos países “para conseguir un mejor trato” para los trabajadores estadounidenses.

Pero Jon Barela, director ejecutivo de Borderplex Alliance, expuso a EFE que millones y millones de empleos de trabajadores estadounidenses están directamente relacionados con tratados comerciales con México. “Sería un grave error asumir que un trabajo creado en México, significa que un trabajo se pierde en Estados Unidos”, indicó.

Además, el comercio internacional representó tan solo 13 por ciento de la pérdida de empleos de manufactura en Estados Unidos, de acuerdo a un estudio realizado en 2015 por el Centro de Investigación Comercial y Económica de la Universidad Ball State. La mayoría de ese declive se debió a la automatización.

De no conseguir “un mejor trato”, Trump invocará “el artículo 2205 del TLCAN” por el que el principal socio comercial de México “notificará que tiene la intención de retirarse del acuerdo”.

El artículo mencionado expone que alguna parte podrá abandonar el acuerdo seis meses después de anunciar por escrito a los demás socios su intención. Necesita el respaldo del Congreso estadounidense, en mayoría compuesto por republicanos.

En interpretación de Anthony Scaramucci, consejero principal del entonces equipo de transición presidencial, Trump busca “corregir” y “hacer más justo” el TLC, reportó el diario estadounidense The Hill en diciembre.

POSTURA DE CANADÁ

Enrique Peña Nieto, Presidente de México, con Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá. Foto: Cuartoscuro.

Enrique Peña Nieto, Presidente de México, con Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá. Foto: Cuartoscuro.

David MacNaughton, embajador de Canadá ante Estados Unidos, declaró que no cree que Donald Trump busca alterar la relación con Canadá y que siempre son posibles los acuerdos bilaterales al margen del TLC. Recordó que Canadá es el principal socio comercial de 35 de los 50 estados de Estados Unidos.

“No puedo hablar por los mexicanos. Cooperaremos en asuntos trilaterales cuando sea de nuestro interés y buscaremos hacer cosas que también sirvan a nuestros intereses de manera bilateral. Algunas de ellas estarán dentro del TLC, otras quizás no”, dijo a la prensa después de la reunión del Primer Ministro, Justin Tradeu, y equipo de Trump.

La Canciller canadiense, Chrystia Freeland, afirmó por su parte que aunque están “muy contentos” en el TLC, su relación con EU es “principalmente bilateral”.

Un asesor del Presidente estadounidense Donald Trump previó que “deberá irle bien a Canadá” si se logra renegociar el Tratado de Libre Comercio, ya que Canadá tiene una relación comercial equilibrada con Estados Unidos.

De acuerdo con cifras de International Trade Administration, Estados Unidos se beneficia más de Canadá que de México en cuanto a exportaciones y generación de empleos. En tanto, la economía canadiense depende de las exportaciones y el 78 por ciento de ellas van a Estados Unidos. Por su parte, el 60 por ciento de las exportaciones mexicanas van a Estados Unidos.

En 2015, Estados Unidos exportó a México bienes por valor de 235 mil 700 millones de dólares (principalmente gasolina y maíz), las cuales generaron 968 mil 053 puestos de trabajo en territorio estadounidense.

En una entrevista con este sitio, Valeria Moy, directora de México, ¿Cómo vamos?, destacó que “gracias al TLC los estadounidenses tienen acceso a pantallas de televisión producidas en México y más baratas; y tienen acceso a una enorme cantidad de productos agrícolas”.

En contraste, Estados Unidos exportó a Canadá en 2015 bienes por valor de 280 mil 600 millones de dólares y crearon  un millón 237 mil 649 puestos de trabajo en territorio estadounidense en 2015.

Respecto a exportación de servicios, Estados Unidos generó con México un valor de 31 mil 500 millones de dólares y soportaron 201 mil 130 puestos de trabajo en territorio estadounidense en 2015. Pero con Canadá su envío de servicios le dio un valor por 56 mil 400 millones de dólares y se crearon 360 mil 245 puestos de trabajo.

Stephen Schwarzman, magnate de Wall Street que encabeza la comisión asesora de economía para Trump, se reunió con el Primer Ministro Justin Trudeau. Destacó que Canadá goza de un “status especial” y está bien posicionado para las negociaciones.

“No creo que deba estar demasiado preocupado. Canadá es un país de alto nivel. Hay un comercio equilibrado entre Estados Unidos y esa no es una situación como para preocuparse”.

“Los vínculos comerciales, culturales con Canadá son tan fuertes que mucha gente cree que es parte de Estados Unidos”, añadió. “Yo sé que la gente aquí no aprecia eso, pero hay un sentimiento profundo de conexión”.

POSTURA DE MÉXICO

El Secretario de Relaciones Exteriroes y el Presidente de México. Foto: Cuartoscuro.

El Secretario de Relaciones Exteriroes y el Presidente de México. Foto: Cuartoscuro.

El Secretario de Economía, Ildelfonso Guajardo, y el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, se reunirán miércoles y jueves con integrantes de la administración de Donald Trump para dialogar acerca de seguridad, migración y comercio.

El martes, Guajardo Villareal expuso en entrevista por televisión que México podría salir del Tratado de Libre Comercio “si no hay claros beneficios” en la renegociación.

“No habría otra opción. Si vamos a ir por algo que sea menos de lo que tenemos, pues no tiene sentido quedarnos”, declaró.

Aseguró que México se levantará de la mesa si Estados Unidos mantiene su intención de establecer un impuesto a las remesas o de hacer que el país latinoamericano pague el muro que Trump quiere construir a lo largo de toda la frontera común.

Horas después, en conferencia de prensa, el economista Videgaray Caso reconoció que en caso de que la propuesta del TLC “no sea favorable para México entonces tendría que abandonarlo”.

El martes 31 de enero Trump recibirá a Peña Nieto en la Casa Blanca, el cual será el segundo encuentro del nuevo Presidente con un mandatario extranjero, después del que mantendrá este viernes con la Primera Ministra británica, Theresa May.

El lunes, Peña Nieto se expresó dispuesto a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero sobre la base del respeto a la dignidad y la soberanía mexicana.

“Ni confrontación, ni sumisión. La solución es el diálogo y la negociación”, dijo el mandatario.

En su mensaje sobre política exterior, insistió en los beneficios de la ausencia de aranceles en América del Norte.

Un día antes, el Presidente Peña Nieto conversó con el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

De acuerdo con Presidencia, Trudeau y Peña conversaron sobre “la importancia de la relación con Estados Unidos para ambos países y coincidieron en sumar esfuerzos para continuar impulsando la integración económica de América del Norte”.

Y EL ADIÓS AL TPP

El lunes, a primera hora y como parte de una de sus promesas de campaña, con una sola firma el Presidente Donald Trump hizo que la primera potencia mundial se saliera del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que aún no ve la luz hasta que lo ratifiquen los congresos de sus países miembros, entre ellos, México.

“Hemos estado hablando sobre esto durante mucho tiempo […] es una gran cosa para los trabajadores estadounidenses”, dijo Trump tras firmar la orden ante la presencia del Vicepresidente Mike Pence; su jefe de gabinete, Reince Priebus; y dos de sus asesores más cercanos, Steve Bannon y su yerno Jared Kushner.

El TPP fue negociado por el Gobierno del ex Presidente Barack Obama, que hizo de ese acuerdo una de sus prioridades en materia comercial y dentro de su estrategia para profundizar los lazos con la región de Asia-Pacífico.

Japón y Australia, las dos mayores economías del TPP después de EU, buscan alternativas para salvar el acuerdo y ven opciones en China e Indonesia, no incluidos en el pacto.

El viceportavoz del Ejecutivo japonés, Koichi Hagiuda, calificó de “sinsentido” un eventual acuerdo sin Washington “porque se desequilibra la balanza entre intereses fundamentales”.

“Ciertamente existe un potencial para que China se una al TPP“, afirmó el Primer Ministro.

El gigante asiático y mayor exportador mundial ha emprendido esfuerzos paralelos para aumentar su presencia económica y comercial en la región a través de la Asociación Económica Regional (RCEP) y la zona de libre comercio en Asia-Pacífico (FTAAP) y podría estar ante el escenario ideal para ocupar el vacío dejado por Washington.

Para la entrada en vigor del acuerdo es necesario que sea ratificado por países que representen al menos el 85 de la economía del bloque, en el que EEUU por sí solo supone el 60 por ciento del PIB combinado de los 12 estados firmantes.