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María Rivera

25/01/2023 - 12:02 am

Ángela

“La palabra “’localizada’ además, sugiere que no hubo ningún acto delictivo de por medio, aunque lo haya habido”.

“Como sabemos, la desaparición de Ángela se volvió pública a partir de la protesta de sus familiares”. Foto: Cuartoscuro.

Es muy asombroso, querido lector. No sé si la palabra sea esa: asombroso. Más bien debe ser: indignante. Lo que causa es estupor. Conocer la historia de mujeres que son secuestradas, desaparecidas. Así, se las tragó la tierra. En las redes circulan fichas y fotos de mujeres que desaparecen en el país, todo el tiempo. Es muy angustiante, sobre todo porque la gente no tiene acceso a más información, si acaso a un retuit de la ficha de búsqueda.

A veces, afortunadamente, en las fichas aparece la leyenda en grandes letras “localizada”, lo que claro, nos tranquiliza a todos de que las mujeres estén con vida y sus familiares. Pero, ¿qué tan tranquilos debemos de estar? me pregunto y se lo pregunto a usted, porque no sabemos, en realidad, qué les ocurrió a esas mujeres y si fueron víctimas de algún delito. Damos por sentado que están sanas y salvas y que no les ha ocurrido nada malo. La palabra “localizada” además, sugiere que no hubo ningún acto delictivo de por medio, aunque lo haya habido. Eso es de lo que nos estamos enterando a propósito del reciente secuestro de la menor María Ángela Olguín en el paradero del metro Indios Verdes de la Ciudad de México: publicaron la ficha de búsqueda solo con esa leyenda para avisar a la ciudadanía que había sido “localizada”. Hoy sabemos, por los medios, no por las autoridades, que fue secuestrada y cuando apareció presentaba signos de violencia que la escueta leyenda oculta ¿deliberadamente? ¿cuántas mujeres que han sido “localizadas” fueron víctimas de graves delitos?

Como sabemos, la desaparición de Ángela se volvió pública a partir de la protesta de sus familiares lo que atrajo la atención de los medios y las autoridades ¿cuántas mujeres que han sido reportadas como desaparecidas siguen desaparecidas por no tener visibilidad pública? No tenemos la menor idea, porque la autoridad no informa.

Naturalmente, las mujeres no son objetos que se pierdan y se encuentren, pero se les trata como tal. Como si ser localizada fuera suficiente ¿y los delitos de los que fueron víctimas se persiguen o sencillamente quedan en la impunidad? Hay que hacerse estas preguntas en voz alta porque en México existen redes de trata de mujeres que solo son posibles por la complicidad de las autoridades: ya sea por la impunidad, la tolerancia o la corrupción. Es una tragedia sin nombre que posibilita que los criminales operen en la más completa impunidad. Hasta que una madre o una hermana decide llevar a cabo actos desesperados que irrumpan en la normalidad como cerrar avenidas o carreteras. Es evidente que frente al horror ya no alcanzan las denuncias formales, sino paralizarlo todo. Cada vez más, familiares toman decisiones que afectan al resto de la sociedad porque no encuentran otro camino. En este caso, no perder el tiempo era vital: la familia de Ángela lo sabía y gracias a la presión que ejercieron la menor apareció con vida dos días después, en un predio del municipio de Nezahualcóyotl. Ahí la dejaron sus secuestradores, pero las autoridades de la Fiscalía de la Ciudad de México reportaron que ellos la habían localizado a través de sus investigaciones, lo cual fue una mentira. Por lo que se sabe, las personas que se la llevaron del paradero la tiraron en ese lugar, dos días después, maniatada, en una bolsa de basura. Estos hechos sugieren una operación criminal para secuestrar mujeres en la Ciudad de México, en la vía pública ¿qué está ocurriendo? ¿las autoridades han detenido a los responsables, saben qué ocurrió en el caso de la menor?

El caso se volvió tan público y la familia ejerció tanta presión que probablemente a eso se deba la aparición con vida de Ángela, porque las autoridades fueron incapaces de liberarla. La impunidad que sufren las mujeres en este país es tan inmensa que para los criminales es más fácil desaparecer mujeres y asesinarlas. Saben que pasarán meses y hasta años en investigaciones que no llevarán a ningún lado, si acaso las hacen. Por eso, tiran cuerpos de mujeres en basureros, parques, lotes baldíos. O “sencillamente”, las desaparecen para siempre. Lo cual es todavía más brutal, injusto e intolerable, pero sabemos que los criminales, en completa impunidad, han convertido a México en una fosa clandestina; ya sean los multifeminicidas o los miembros del crimen organizado.

Por eso, es un muy mal síntoma que la Fiscalía de la Ciudad de México haya mentido sobre la naturaleza de su aparición y que además haya asentado en un comunicado que no había una banda secuestrando mujeres en el paradero de Indios Verdes. Es un síntoma de que no le preocupa investigar el fenómeno hasta sus últimas consecuencias, sino cuidar la imagen del gobierno y su explicación, frente a un hecho tan brutal, es además ofensivo ¿importa que no solo sea en Indios Verdes donde se secuestran mujeres?

A las autoridades habría que exigirles que investiguen el rapto y que se detenga a todos los responsables. De otra manera habrá más mujeres siendo raptadas por criminales impunes. No, no es suficiente que Ángela haya aparecido con vida: necesitamos que quienes la lastimaron paguen por sus actos, sean llevados ante la justicia, y que ninguna otra mujer sea víctima de esos delincuentes.

En los medios, además, se ha reportado que Ángela dijo a las autoridades mexiquenses que fue drogada en el metro (inyectada) y que cuando su madre se encontraba en el baño del paradero se sintió mal y fue cuando un hombre la secuestró. Dijo que la llevaron a un lugar donde fue privada de su libertad y encadenada y que le advirtieron que “tendría que trabajar”. Les dijo a los policías que la auxiliaron que en el lugar donde la retuvieron había más mujeres secuestradas, lo que significaría que en este momento en que escribo esta columna y que usted la lee, querido lector, mujeres están viviendo un terrible infierno a manos de los criminales que secuestraron a Ángela, impunemente, en algún lugar de la Ciudad de México. Esto debería ser intolerable para todos, pero sobre todo para las autoridades que tendrían que estar abocadas a rescatar a las mujeres con vida ¿dónde están esas mujeres señora Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum?

María Rivera
María Rivera es poeta, ensayista, cocinera, polemista. Nació en la ciudad de México, en los años setenta, todavía bajo la dictadura perfecta. Defiende la causa feminista, la pacificación, y la libertad. También es promotora y maestra de poesía. Es autora de los libros de poesía Traslación de dominio (FETA 2000) Hay batallas (Joaquín Mortiz, 2005), Los muertos (Calygramma, 2011) Casa de los Heridos (Parentalia, 2017). Obtuvo en 2005 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes.
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