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Ernesto Hernández Norzagaray

25/11/2023 - 12:02 am

La captura de “El Nini”

La espectacularidad de la detención pareciera que es parte del guion y busca tener efectos de trascendencia mediática de un lado y otro de la frontera norte, mostrar lo saludable que es la relación entre ambos países y Joe Biden lo confirmó cuando salió agradecer a las fuerzas federales mexicanas.

Luego de su captura, se revelaron imágenes de la captura de Néstor Isidro Pérez Salas, “El Nini”, en Culiacán, Sinaloa. Foto: Especial

La detención de Néstor Isidro Pérez Salas, “El Nini”, el miércoles pasado en el fraccionamiento Colinas de la Rivera en Culiacán deja la sensación que fue una concesión y no, como se ha dicho, producto del trabajo de investigación de las fuerzas de seguridad del Estado mexicano.

Y es que coincide con la sexta visita que el Presidente López Obrador realizó el 14 de noviembre a Culiacán y Badiraguato para, así lo dijo, “supervisar las obras de la carretera Badiraguato-Guadalupe y Calvo que ayuda mucho a comunidades marginadas” de la sierra Madre Occidental.

Luego de esas visitas que levantan tantas dudas, suspicacias y conjeturas, partió a San Francisco, California para participar de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Resulta, entonces, inevitable preguntarse si estos desplazamientos del Presidente tienen que ver con el espectacular operativo que se desplegó para detener a Pérez Salas quien fungía como el jefe de seguridad de la fracción del Cártel de Sinaloa de Los Chapitos y por el que, la DEA, ofrecía 3 millones de dólares por información que llevara a su detención.

A este joven treintañero nacido en el poblado sureño de Aguacaliente de Gárate, municipio de Concordia –donde también nació Rodolfo Valdez Valdez, alias “El Gitano”, quien el 20 de febrero de 1944, asesinó a Rodolfo T. Loaiza, entonces Gobernador de Sinaloa– se le acusa de ser productor de fentanilo y responsable del operativo violento ocurrido el 5 de enero pasado cuándo se detuvo por segunda ocasión a Ovidio Guzmán López para conservarlo y llevarlo a la cárcel del Almoloya de Juárez y, más tarde, a una prisión estadounidense.

Aquella detención, recordemos, activó a distintas células del Cártel de Sinaloa que buscaban mediante la violencia la liberación de Ovidio Guzmán lo que derivó en terror por del despliegue militar más los bloqueos en carreteras y avenidas con vehículos ardiendo en Sinaloa y Sonora.

Estas escaramuzas violentas mostraban literalmente un estado de guerra con muertos y heridos y el parte militar señaló que 19 civiles y 10 miembros del ejército perdieron la vida lo que significa que la captura del “Nini” era también una deuda de honor para la corporación militar y ahora se salda.

No podemos olvidar que previo a estos acontecimientos violentos el Gobierno norteamericano dio a conocer cifras sobre el efecto letal que estaba teniendo el tráfico, distribución y consumo de fentanilo en la sociedad norteamericana causando en promedio 100 mil muertes al año

Y se acusa de producirla y distribuirla a esta fracción del Cártel de Sinaloa y la mediatización del drama significó acciones de presión y persecución que llevaron a los llamados “Chapitos” a dar un paso atrás.

A negar su participación en la producción y distribución de fentanilo y llamaron a parar la producción de esta droga en su zona de influencia. So riesgo de que si no lo hacían sus interlocutores tendrían que pagarlo. El semanario Riodoce ha informado que producto de este llamado amenazante hubo acciones en domicilios y levantamientos en la capital sinaloense.

Para las autoridades norteamericanas resultaba inaceptable que pese estar documentado este drama humanitario las autoridades mexicanas no estuvieran haciendo lo suficiente para cooperar y presionaron, con el fin, de ir más allá de las cortesías diplomáticas.

Las muertes por consumo de fentanilo se han convertido, junto con la migración internacional, en temas de la mayor resonancia mediática. Cómo pocas veces funcionarios del Departamento de Estado y la DEA han estado viniendo a Palacio Nacional a hablar y, seguramente, acordar compromisos directamente con el presidente López Obrador y eso está dando resultados favorables a la demanda del gobierno estadounidense.

Entonces, directa o indirectamente, estos desplazamientos del Presidente López Obrador no dejan de ser interpretados como vinculantes en la acción contra Pérez Salas quien es una pieza de relevancia en la organización criminal, pero, sacrificable, si está en juego el negocio y la libertad de los hijos del Chapo Guzmán.

Llama la atención que en el parte militar no haya otras detenciones y pareciera que el jefe de la seguridad de Los Chapitos no tenía seguridad, estaba solo y solo trato de huir como Pablo Escobar, saltando techos lo que explica su detención incluso el detenido no había llegado a la Ciudad cuando ya tenía un amparo para evitar ser extraditado a la Unión Americana.

La espectacularidad de la detención pareciera que es parte del guion y busca tener efectos de trascendencia mediática de un lado y otro de la frontera norte, mostrar lo saludable que es la relación entre ambos países y Joe Biden lo confirmó cuando salió agradecer a las fuerzas federales mexicanas.

Incluso, significativa, luego de que en la cumbre de la APEC se habría tratado el tema de los precursores de fentanilo que, dicho de paso unas semanas antes, el gobierno Hong Kong, detuvo en su territorio un cargamento de más de una tonelada de pastillas de metanfetaminas procedente de México y que estaban en costales con el sello de la empresa estatal Segalmex.

En definitiva, la detención de Néstor Isidro habla de que la presión ejercida por el gobierno de Estados Unidos rindió frutos y sumara en perspectiva electoral cuando llegue la campaña constitucional.

Así mismo, domésticamente, el gobierno mexicano está logrando triunfos sin los costos que tuvieron los “culiacanazos” del 17 de octubre de 2019 y el 5 de enero de este año y, por último, el gobierno de Sinaloa nuevamente vio pasar por arriba la acción de la federación, el ejército, la marina y la guardia nacional.

Y todo esto sucede, cuando en el resto del país tuvimos esta semana balaceras en Cuernavaca, asesinatos de soldados en Teocaltiche, Jalisco, secuestros en el Estado de México o el derrame de gasolina provocado por el cártel del Golfo en Soto La Marina, Tamaulipas, por falta de pago de tránsito en regiones controladas por el crimen organizado.

Algún día estas regiones golpeadas por el crimen podrán ser de interés norteamericano y el gobierno mexicano se pondrá las pilas para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Al tiempo.

Ernesto Hernández Norzagaray
Doctor en Ciencia Política y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. Ex Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales A. C., ex miembro del Consejo Directivo de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política y del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Ciencia Política A.C. Colaborador del diario Noroeste, Riodoce, 15Diario, Datamex. Ha recibido premios de periodismo y autor de múltiples artículos y varios libros sobre temas político electorales.
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